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7 6 09 FIRMAS tiempos en que los de la vieja guardia arremetían abiertamente contra la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que cuando un hombre gana elecciones es difícil mantener la crítica dentro de su partido. A nadie se le escapa que las mentes más lúcidas del felipismo, e incluso el propio Felipe, discrepan de muchas de las políticas de Zapatero, pero tiene en su haber algo fundamental: gana elecciones y, además, ha unificado un partido que andaba manga por hombro. Un partido del que han desaparecido de la escena muchas de sus cabezas más valiosas. Pero el partido funciona y eso es lo que importa. Sin embargo se echa en falta a Pepe Blanco. A Leire Pajín se la quiere, pero los mismos que alaban su carácter extrovertido y su capacidad de trabajo, dicen sotto voce que no está suficientemente preparada para dirigir el partido y que la campaña no ha tenido la altura esperada. Y no se refieren exclusivamente a la ridícula equiparación de Obama y Zapatero al producirse el hecho histórico y planetario de coincidir durante unos meses la actual presidencia de Obama en Estados Unidos con la presidencia de turno de la UE. La campaña no ha tenido la altura que se espera de un partido que gobierna. Aparte de que Leire no solo no ha conseguido eliminar de esa campaña las alusiones al aborto, que no convenían en estos momentos, sino que incluso las ha alentado. Ha finalizado la campaña y es día de votar. Se acaban las cautelas- -las pocas que ha habido- -y esperemos que llegue cuanto antes la sensatez a la vida pública. Que Zapatero deje atrás su empecinamiento y rectifique una equivocada política de uso y abuso de medios públicos para uso partidista, así como que algunos de los colaboradores de Mariano Rajoy hagan esfuerzos para ver un mínimo resquicio de luz. Cristóbal Montoro metió la pata en su análisis sobre la cifra de paro del mes de mayo, sin tener en cuenta que esa estadística significaba un clavo ardiendo al que agarrarse para muchas familias españolas sacudidas por la crisis. Por lo menos que se les permita tener una alegría durante unos meses, hasta que aparezca nuevamente la trágica sombra del paro, cuando finalicen los trabajos estacionales o los cursos de formación para desempleados en curso. Claro que también erró Pepe Blanco al meter en campaña algo tan delicado como la seguridad de un ex presidente. Todo ha quedado afortunadamente atrás. Para bien, por supuesto. Porque hemos sufrido- -que no vivido- -una campaña torpe, pobre de ideas, lamentable, burda e irresponsable que no nos merecemos los españoles. Añorado Pepe Blanco La vida política de Rajoy es una permanente reválida. También se la juega en las eleciones de hoy MIKEL PONCE PUNTO Y SEGUIDO La reválida POR PILAR CERNUDA ice Rajoy que las elecciones de hoy no son una reválida para él, y que no se juega su futuro como Gordon Brown. Pues va a ser que no y Rajoy lo sabe: su vida política es una permanente reválida, mal que le pese, y si esta noche le vienen mal dadas podemos apostar a que antes de fin de año se cuestionará su continuidad al frente del Partido Popular. Sin embargo, no puede quejarse; su gente ha dado el do de pecho en la campaña, y ni siquiera en reuniones entre amigos, en las que se sueltan las lenguas y son fáciles las confidencias, se ha cuestionado el apoyo a Rajoy en las fechas previas al 7- J. Suelen ponerse sobre la mesa D los nombres de Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato, pero tanto la presidenta de Madrid como el ex vicepresidente económico se han dejado la piel estas últimas semanas pidiendo el voto para el PP. Nadie puede hacerles el menor reproche, sino todo lo contrario. Han trabajado como los que más, apoyando a Rajoy sin fisuras. Hasta María San Gil ha dado un paso adelante y se ha avenido a participar en el vídeo de apoyo a Jaime Mayor Oreja. Que sí, que su apoyo era a su amigo Mayor Oreja, pero si ella supiera con qué ilusión se recibió en el partido el vídeo que se colgó en la página web, con qué esperanzas se vivió su participación... a lo mejor reconsideraba su alejamiento actual. En el PSOE no se habla de reválida ninguna. Pasaron incluso los