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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Nicole Vaidisova. Es de las que les gusta acudir a los torneos acompañada de su novio. Lo curioso es que su pareja, Radek Stepanek, es lo más parecido al eslabón perdido de nuestros ancestros... y ella, toda una belleza AP REUTERS Michelle Larcher de Brito. De 16 años y en pleno deslumbramiento e inocencia. Vino al Roland Garros con su padre y visitó la Torre Eiffel. Así de sencilla Ana Ivanovic. A la bella serbia lo que más REUTERS le gusta es ver películas románticas para darse una buena llantera, con sábana y todo. Muy romántica, aunque también le gustan las de terror hace tiempo. Pero no siempre es así. Por ejemplo, cuando Verdasco salía con Ana Ivanovic iban a los torneos por separado, si bien es cierto que las distancias que suele haber entre el hotel de unos y otros es mínima. A los que sí se suele ver juntos es al chileno Fernando González y a la argentina Gisela Dulko, que forman pareja. De ella se dice que tuvo un romance con Verdasco y otro con Tommy Robredo. Pero volviendo con Ivanovic, la bella serbia, como ésta no juega dobles, es de las que más tiempo dispone. Así que se dedica a hacer una de las cosas que más le gusta: ver películas románticas para darse una buena llantera, con sábana y todo. Es que es una niña, y muy romántica, aunque tampoco descarta las de terror y suspense. Es aplicada. Intenta estar al día en sus estudios de Empresariales al tiempo que aprende español. Le gusta el fútbol, y es del Partizán. Aunque Fer le aficionó a la paella, durante los torneos se cuida extremadamente y como mucho se permite comer sushi, su plato favorito. Ni ella ni las demás tienen excesivo tiempo para relajarse. La mayoría se quedan en el hotel escuchando música o leyendo. Por ejemplo, Carla Suárez, a quien no le gusta alojarse en el mismo hotel que las demás para relajarse mejor, comentaba que no hago nada del otro mundo. Leo, veo películas y algo de internet. Si tengo una tarde libre me voy con mi padre a visitar París Lourdes Domínguez hace igual que su compatriota: Es que no hay mucho tiempo, sobre todo cuando jugamos dobles. Lo más que hago es salir a dar un paseo o de compras con mi hermana Viví Ruano, una de nuestras veteranas- -es- tá sopensando que este sea su último Roland Garros- señala que a lo más que nos da tiempo es a ir de compras o ver algunos monumentos. Yo siempre les digo a las jóvenes que aprovechen y visiten lugares bonitos, que esto no va a durar siempre Aunque los tiempos están cambiando. Paola Suárez, la jugadora argentina y una de las mejores doblistas del mundo, comenta que antes se salía mucho más. Nos juntábamos las argentinas, españolas e italianas y salíamos juntas de compras o a cenar, pero ahora ya no hay nada de eso. Cada una va a su bola, no se hablan con nadie y se han roto esos bonitos vínculos que teníamos antes Viví señala al respecto que el tenis femenino se ha profesionalizado mucho. Cada jugadora va con su equipo técnico, sus preparadores, su fisio y no ven a las demás Es sabido que en el circuito femenino las relaciones entre las chicas son casi nulas. Apenas se hablan y, a veces, ni se dan los buenos días. De las hermanas Williams se dice que cuando llegaron al vestuarios en las primeras semanas no sólo no saludaban a nadie, sino que ni siquiera miraban a las demás. Maria Sharapova, nombrada en 2006 por Maxim la atleta más bella del mundo, es otra que se pasea por el vestuario con muchos humos. Desde su 1,88 mira a todo el mundo por encima del hombro, física y moralmente. Se pone sus cascos y no habla con casi nadie que no sea de su equipo. De hecho, con la única con que intercambia palabra es con Kirilenko, con la que llegó a formar pareja de dobles. Un runrún curioso y malintencionado es el que corre sobre Jele- Cada una a su bola REUTERS Jelena Jankovic, vestida de faralaes para celebrar su victoria sobre la española Carla Suárez. Dicen que va de estrellona. Pero es falso. Es justo lo contrario. Es muy vergonzosa na Jankovic, probablemente propiciado por las víboras del vestuario femenino. Se dice de ella que va de Reina de Saba y que se cree una estrella del rock and roll y las pasarelas. Incluso que gran parte del vestuario masculino- -incluidos los pesos pesados sexuales como Mo- yá, Safin o Gulbis- -están interesados en ella y que andan tras sus faldas. Pues bien, es totalmente falso. Es más, es justo lo contrario. La serbia es una mujer muy vergonzosa y hasta cuentan de ella que en Lérida, en la pasada Copa Federación que su país jugó contra España, hubo que arrastrarla literalmente para que se hiciera una foto con Bojan, jugador que luego le regalaría una camiseta. Eso sí, no faltan detalles de su femineidad, pues cuando sale a jugar lleva en la bolsa de las raquetas un pack de maquillaje Chanel. Así se la pudo ver el año pasado cuando jugaba un partido con la francesa Bartoli. Se le metió algo en el ojo y en el cambio de lado sacó su pack y aprovechó para retocarse y quitarse la mota de polvo. Cosas de chicas. Casi todas saben por dónde moverse. Las mejores, las que disponen de mucho dinero, van por la zona de tiendas de la Plaza de la Concorde, donde se encuentran las tiendas de firmas y boutiques más prestigiosas del mundo. Si hay algo que les guste, por muy caro que sea, no lo duden, se lo compran. Algunas, como Vivi, colecciona relojes, y casi todas, zapatos. Y en lo que se refiere a los restaurantes, tanto ellas como ellos, se mueven en un círculo muy reducido: sólo tres o cuatro sitios, casi todos italianos, entre ellos son famosos el Pizza Pino y el Silvano. Una moda del vestuario femenino que pega fuerte en los últimos meses es el tatuaje, pero nunca visible. Pero su entretenimiento mayor es internet. De hecho, la mayoría, sobre todo las mejores, tienen su propia web. Ivanovic dice que se dio cuenta del éxito que tenía su página cuando ganó Roland Garros (Pasa a la página siguiente)