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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE cos. Nuestra democracia es de naturaleza liberal: no le exige casi nada al ciudadano, incluso le anima a que no se meta en política, que eso es cosa de los políticos (y para eso les pagamos... Pero así es como se instala, según advirtió Tocqueville hace 150 años, el despotismo democrático ese régimen de apariencia democrática en el que unos pocos acaparan el poder político gracias a la indiferencia del resto La democracia atraviesa un mal momento reconoce el escritor Álvaro Delgado- Gal. Desde luego, en España, pero no sólo en ésta. El caso es grave, porque el cincuenta por ciento de la renta se controla desde la Administración, y el Parlamento interviene decisivamente en nuestras vidas a través de la acción legislativa. Lo deseable es que el nivel intelectual, moral y profesional de quienes controlan el dinero público o legislan fuera excepcional. Pero no, es inferior a la media A propósito de las elecciones europeas, Ramón Vargas- Machuca, catedrático de Filosofía Política en la Universidad de Cádiz, considera que los medios aprovechan para airear una aparente paradoja: en Europa nos jugamos cada vez más cosas y sin embargo el desinterés de la gente por las instituciones europeas es creciente. El desinterés explica, primeramente, una lógica racional en el comportamiento de mucha gente: la irrelevancia de su voto en este tipo de convocatoria electoral. Puede que en las instituciones europeas se decidan asuntos capitales para la vida cotidiana, pero la gente no dispone de indicio alguno para pensar que su voto pueda servir para que las cosas cambien en un sentido u otro. Votar les parece inútil en esta ocasión a mucha gente porque no les vale para poner o quitar al que manda y o condicionar sus decisiones (que es para lo que están las elecciones) Lo malo es que la campaña electoral les refuerza esa impresión, les incentiva a pasar del tema Sólo 92 de los 264 miembros del Senado español dicen no tener otra dedicación paralela, y sólo 85 diputados de los 350 que componen la Cámara Baja garantizan dedicación exclusiva a las labores legislativas. Conviene destacar también que mientras los diputados españoles gozan de un salario base de 3.126 euros brutos, los franceses perciben 5.300, los alemanes 7.339, los británicos 5.912 y los miembros del Parlamento europeo 7.665. En cuanto al absentismo en la cámara que hoy renueva sus escaños, italianos y rumanos son los que más se escaquean, mientras que los austriacos, los estonios y los finlandeses no se pierden una sesión. Los españoles están por encima de la media. Para Javier Peña, catedrático de Filosofía Moral y Política de la Valga como prueba la pérdida del sentido común (el más político de los sentidos, según Arendt) un periodista berlusconiano declara que los políticos necesitan diversión Universidad de Valladolid, la democracia es la más propiamente política de las organizaciones del poder, porque presupone que todos los miembros de la sociedad son sujetos políticos activos, ciudadanos libres e iguales. En consecuencia, la degradación de la democracia reduce la política a dominio arbitrario para su provecho de los más fuertes, más ricos y con más recursos sobre los demás, convertidos en súbditos pasivos- -aunque sea ante su indiferencia o aplauso- A su vez, una política reducida a com- petición entre élites de poder degrada la vida democrática a negociación de intereses y a espectáculo, como hoy sucede Hay descréditos y descréditos advierte por su parte la profesora de filosofía y escritora Maite Larrauri: Hay falta de entusiasmo, pero no es lo mismo que la anestesia. Nunca es bueno hablar en general. Vivo desde hace tres años en Italia y lo que aquí sucede no puede ser comparado con lo que ocurre en otros países democráticos de Europa. Creo que se trata de algo nuevo, para lo que no sirven palabras con las que se han entendido situaciones anteriores. Una especie de nueva relación entre gobernantes y gobernados, nueva como lo fueron en su día el fascismo o el régimen soviético. Desde luego, algo tiene de totalitarismo, de recorte de libertades, de desaparición de la esfera pública en la que los ciudadanos intercambian sus puntos de vista, de ausencia de política como la entendía Hannah Arendt. Valga como prueba la pérdida del sentido común (el más político de los sentidos, según Arendt) hoy en la radio, un periodista berlusconiano declaraba que los hombres políticos necesitan diversión y relajación, y que la izquierda se estaba pasando de moralista al escandalizarse porque el presidente del Gobierno reuniera en su casa de Cerdeña a cincuenta chicas jóvenes (algunas menores de edad) para pasar con ellas el fin de año Del ignorado Parlamento Euro (Pasa a la página siguiente) Voto irrelevante La diputada Margaret Moran y su cortijo en las La diputada Margaret Moran y su cortijo en las Alpujarras, donde cerró el paso a un camino vecinal Alpujarras, donde cerró el paso a un camino vecinal ABC Catálogo de ávidos (políticos británicos) EMILI J. BLASCO El escándalo de corrupción que ha sacudido al Parlamento británico afecta a todo el espectro político. He aquí un mínimo elenco de defraudadores y sus poco ejemplares maniobras: Hazel Blears, laborista, dimitida ministra de Comunidades. Ha tenido que pagar los 14.400 euros que burló a Hacienda por los beneficios obtenidos en la venta de una casa. Jacqui Smith, laborista, dimitida ministra del Interior. Pagó con dinero público, entre otros gastos, los 11 euros del alquiler de dos películas pornográficas vistas por su marido. Alistair Darling, laborista, ministro de Hacienda. No tributó sobre el dinero recibido del Estado para pagar la cuenta de 1.550 euros de su asesor fiscal. Frank Cook, laborista. Pidió que el Parlamento le reintegrara la limosna (5,5 euros) que echó al cepillo de la iglesia en una visita a su circunscripción electoral. David Heathcoat- Amory, conservador. Pasó recibos por la compra de 550 sacos de estiércol de caballo para su jardín, por valor total de 445 euros. David Willets, conservador. Reembolso de 110 euros por el pago a un electricista para cambiar 25 bombillas de su casa. Peter Viggers, conservador. Incluyó en su lista de gastos 1.830 euros de la compra de una caseta flotante para los patos de la laguna que tiene en su propiedad. Gerry Adams y Martin McGuinness, líderes del Sinn Fein. Cobraron 4.000 euros mensuales, un precio abultado, para el alquiler en Londres de un piso compartido que no utilizan.