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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Kim Jong- il, el Querido Líder en una imagen distribuida en 2007, recibe el aplauso de unos soldados a quienes pasa revista ponsal en una visita a Pyongyang, los norcoreanos se desgañiten y lloren de emoción cuando ven al Querido Líder presidir un desfile militar en alguna de sus contadas apariciones públicas. Desde la infancia, los norcoreanos aprenden que, tras el augurio mágico de un doble arco iris, Kim Jong- il vino al mundo el 16 de febrero de 1942 en una cabaña del idílico monte sagrado Paektu. Sin embargo, los archivos rusos certifican su nacimiento un año antes en la aldea siberiana de Vyatskoye, en la Unión Soviética, porque su padre estaba allí exiliado durante la ocupación japonesa de su país. Mientras la propaganda del régimen ha erigido una fábula de ensueño en torno a Uri Janggumin Nuestro General o Uri Suryongnim Nuestro Líder -dos palabras con las que empiezan casi todas las conversaciones norcoreanas- -en Occidente se ha fomentado una auténtica leyenda negra en torno a Kim Jong- il. Además de mantener a su población con cartillas de racionamiento para financiar la costosa política songun de primacía militar, al sátrapa norcoreano se le acusa de un sinfín de atrocidades. La más temprana: haber provocado en 1948, con sólo cinco años, que su hermano se ahogara en la piscina de la mansión ocupada por su familia cuando su padre, Kim Il- sung, regresó del exilio y fundó la República Democrática Popular de Corea tras la derrota de los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. A la sombra de su progenitor, que se volvió a casar tras la muerte de su esposa y tuvo otro hijo, Pyong- il, Kim Jong- il medró en el Partido de los Trabajadores. De director de Propaganda y Agitación a ministro de Cultura, fue acumulando puestos e imponiendo una ideología ultracomunista hasta que tomó el poder a la muerte de su padre, en 1994. Designado sucesor por el propio Kim Il- sung, el Querido Líder cimentó mientras tanto su revolucionaria figura política planeando grandes atentados terroristas, como el que en 1983 costó la vida en Rangún (Birmania) a 13 diplomáticos y cuatro ministros surcoreanos o la bomba que explotó en 1987 en otro avión de ese país con 115 pasajeros a bordo. Además, ordenó el secuestro de ciudadanos japoneses para que enseñaran su idioma a los espías norcoreanos y hasta raptó en 1978 a un director surcoreano, Shing Sang- ok, y su esposa, la famosa actriz Choi Unhee, para que rodaran películas para el régimen. Y es que Kim Jong- il es un cinéfilo voraz que colecciona más de 20.000 títulos en su videoteca, donde, según las malas lenguas que lo ridiculizan, tienen un lugar destacado las sagas del agente James Bond 007 y de Viernes 13. A tenor de la propaganda, es un hombre sensible cultivado en el arte que visita con frecuencia el Instituto de Cine, supervisa todos los rodajes, ha escrito musicales y guiones y dictado 590 directrices sobre el séptimo arte. De cualquier tema que se hable, ya sea ingeniería de puentes o cultivos agrícolas, Kim Jong- il tendrá siempre la última y más sabia palabra, que para eso se ha leído, dicen, y recuerda al dedillo, los 18.000 libros de filosofía y política que, con una extensión mínima de 150 páginas, el régimen atribuye a su padre. Incluso la anterior secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, se quedó impresionada con sus conocimientos, su vasta cultura y su conversación durante su visita a Pyongyang en el año 2000, en la que le regaló un balón de su admirada NBA firmado por Michael Jordan. Aunque internet está limitado AFP Supervisó atentados, como el de la bomba en un avión surcoreano en 1987, y ordenó el secuestro de un director de cine y una actriz para que hicieran películas para el régimen Excéntrico bon vivant se desplaza siempre en un lujoso tren blindado por miedo a los aviones. Cuenta un diplomático ruso que en el convoy viajaban también bellas maquinistas en Corea del Norte, un país que permanece totalmente cerrado al exterior, el Querido Líder se ufana de moverse como pez en el agua por el ciberespacio. Más o menos como en cualquier otro campo, ya que es difícil que algo se le escape a este Gran Hermano encarnación del régimen totalitario describiera Orwell en su novela 1984 Consumado jugador de golf, Kim Jong- il es capaz de meter varias bolas directamente en el hoyo con su drive Excéntrico bon vivant se desplaza siempre en un lujoso tren blindado porque tiene miedo a volar. Con un exquisito paladar que sabe degustar el mejor coñac francés, utiliza palillos de plata para comer la langosta más exquisita y el sushi más fresco, como observó el diplomático ruso Konstantin Pulikovsky cuando viajó con él en tren desde Pyongyang hasta Moscú. Según relata en su libro Orient Express en el convoy también les acompañaban bellas maquinistas lo que concuerda con su reputación de mujeriego. Casado en una ocasión, Kim ha tenido tres compañeras sentimentales, la última de las cuales es su secretaria personal. Sé que soy muy criticado pero, como todo el mundo habla de mí, eso significa que lo estoy haciendo bien le confió a Pulikovsky durante el trayecto el Querido Líder sin duda el dictador más atómico del planeta.