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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Los trabajadores de Garoña deben seguir unos estrictos protocolos de seguridad Los ecologistas acusan Garoña ha sido uno de los principales objetivos del látigo ecologista durante los últimos años. Carlos Bravo, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, es un veterano en las manifestaciones en favor del cierre de la central. Se diseñó en la década de 1960 y ha quedado obsoleta. Sufre un grave problema de agrietamiento por corrosión, que afecta a componentes internos de la vasija del reactor que contiene el combustible de uranio, y las deficiencias han obligado a paradas no programadas. Nos tememos que el CSN minimice esas cuestiones de seguridad en su informe. Este es el aspecto más importante de nuestra reivindicación, pero no el único. Creemos que las nucleares son un obstáculo para el desarrollo de las energías renovables y que es posible sustituir unas por otras sin que haya problemas de suministro. El actual modelo está basado en el consumo ineficiente de energía y en su producción a partir de fuentes contaminantes y peligrosas. Hay un compromiso del presidente Zapatero para cerrarlas. Y un consenso social al respecto. El Gobierno, por tanto, debería ser coherente barriles de petróleo. Todas estas credenciales podrían no servir para nada. O sí. Torralbo recuerda que voces de importancia en el PSOE, como el ex presidente Felipe González o el comisario europeo Joaquín Almunia, han reclamado la apertura de un debate público sobre las nucleares. La sala de control de una central nuclear es bastante más anodina de lo que a priori podría pensarse. Esto no es la nave Enterprise de Star Trek. Los equipos- -duplicados para que la seguridad sea redundante- -están anclados al suelo por si a un terremoto le diera por sacudir esta vieja tierra castellana; en realidad, están encadenadas hasta las papeleras. Aquí se vigila el reactor y los sistemas de emergencia, y hay personal 24 horas al día los 365 días del año. Los paneles están llenos de ventanas de aviso: cuando se produce una incidencia se iluminan y parpadean para llamar la atención de los operarios, aunque el problema se arregla de forma automática. Pero cualquier cosa, por insignificante que sea, debe ser consignada. Si la incidencia es grave el reactor se para de forma inmediata. Todas las actuaciones quedan reflejadas en libros de registro. Sobre una de las mesas hay un grueso volumen titulado Bases de especificaciones de funcionamiento mejoradas Esto es la biblia para los que trabajan (Pasa a la página siguiente) En las tripas de Garoña ro es lo que hay comenta. Lo importante es que contamos con una instalación puntera y un equipo técnico competente y comprometido. La contestación social es minoritaria, pues mantenemos un intercambio justo con la comarca y la proximidad y el conocimiento generan confianza. Los ecologistas no vienen, salvo para montar números, pero están invitados y ponemos a su disposición la información que requieran. Para garantizar el suministro y cumplir con el protocolo de Kioto es preciso contar con la energía nuclear. Hoy por hoy existen muchas dificultades para que la red funcione al 100 por 100 con energías renovables; es difícil controlar la tensión y que las bombillas no parpadeen A la revisión de seguridad estándar y el estudio de impacto ambiental se le han añadido otros protocolos más exigentes; por ejemplo, la adaptación a la normativa que se aplica a las nuevas centrales, requisito que no se ha exigido a otros complejos similares a Garoña que hay en Estados Unidos y que ya han obtenido una prórroga de veinte años. Nuclenor ha invertido más de 150 millones de euros en la última década para moderni- Me hubiera gustado menos ruido mediático dice el director de la central. Lo importante es que tenemos una instalación puntera y un equipo técnico competente y comprometido zar el complejo, y prevé gastar otros 50 millones más hasta 2011. Garoña produjo el año pasado 4.021 millones de kilovatios hora, lo que cubre las necesidades eléctricas anuales de 250.000 hogares. Según la empresa, esa producción evitó la emisión a la atmósfera de 2,5 millones de toneladas de CO 2. El impacto económico- -compras, contrataciones, generación de empleo, tasas e impuestos asociados- -en su área de influencia fue de 36 millones de euros en 2008. Mantener la operación de Garoña por un periodo adicional de diez años significaría la producción de cerca de 39.000 millones de kilovatios hora, es decir, el 14 por 100 del consumo eléctrico anual en España o el equivalente a 25 millones de