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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE Concha Velasco ha conseguido estar siempre en primera línea a fuerza de reinventarse cada día de verdad. Yo también he sido joven, he estado enamorada y cuando he tenido las oportunidades para marcharme fuera, unas veces por los padres, otras por el amor y otras por los hijos he renunciado De los tiempos que le ha quitado a los suyos por su profesión también habla con cierto pesar: A mis hijos me parece que no les he robado mucho tiempo, porque siempre he tenido a los abuelos detrás. En el matrimonio sí, lo reconozco, porque a mí no me ha gustado alternar, y he preferido firmar los contratos en los despachos. Eso lo he hecho siempre desde que tenía 18 años. Cuando tenía la productora con mi marido era tremendo. Estaba harta de tanta cena y, mira, al final nos hemos arruinado igual, porque lo que había que hacer era llenar el teatro y hacer bien las cuentas para no perder La vemos muy bien, tanto, que podríamos preguntarnos si está enamorada de alguien, que le ha reavivado la pasión y el deseo: No estoy enamorada, esa es la asignatura pendiente que tengo, pero es imposible porque tengo 69 años y a mí no me gustan los jóvenes. Me tendría que dar un ataque de locura, ¿cómo voy a salir con alguien de la edad de mis hijos? Tener un señor estupendo que te acompañe al museo del Prado y de viaje a París es fantástico. Eso sí lo echo de menos, el acostarme con un señor no, porque llevo ya diez años manejándome sola bastante bien... La autoestima es algo muy frágil que algunas conductas pueden resquebrajar, y quizás Concha, en algún momento, haya notado que la suya también se agrietaba: Que cuenten públicamente lo de los cuernos en un matrimonio te arruina un poco la autoestima. Después de lo que yo he escuchado, no he tirado mi cabeza por el water ni por la ventana, pero me daba vergüenza bajar en el ascensor con gente. A mí esas cosas me lesionaron Dice que no quiere hablar de Paco Marsó y su reciente paternidad. Le desea toda la felicidad, aunque no deja de sentir un gran dolor por esa página del pasado: No quiero hablar de nada porque a mí me dieron dos infartos, y no puedo hablar de estas cosas. No quiero hablar de las razones por las que no quiero verlo. Yo llevo una pastillita que me tomo todas las mañanas desde hace cuatro años porque eso me produce una depresión. No quiero ver a este señor porque me produce dolor. Las razones... no voy a hablar de ellas, pero deben de ser gordas y reales. Además, supongo que tener que vivir obligado con una persona a quien no quieres debe de ser muy tremendo, pero yo le deseo lo mejor para su nueva vida La energía de Concha está a prueba de cualquier sortilegio: Yo era la pedorrilla, la del vestido de lunares, la pobre chiquita, pero entrábamos en un sitio y a los diez minutos los enamoraba a todos. Luz Márquez me comparaba con la gaseosa La Casera, porque decía que combinaba con todo Su discreción la inclina a omitir toda clase de comentarios sobre sus compañeros y amigos de profesión, que no en todos los casos han actuado con ella de la misma forma. No hay necesidad de hablar mal de la gente. Me enfadé un poco cuando salió el libro de Alfredo Landa, pero él está en su derecho de hacer lo que quiera. Nos vamos a morir igual y nuestra verdad es muy subjetiva Ni siquiera se le escapó la indiscreción en sus libros de memorias: ¿Qué consigo yo hablando de Sáenz de Heredia, que está muerto y que era una persona maravillosa a la que le debo mucho, o de Juan Diego, que vive su vida y que yo le llamo mi Juanito y al que tengo un gran cariño y admiración? Además, fíjate lo bien que ha envejecido Lo que le preocupa es que los suyos conozcan su verdadero yo íntimo para que la valoren por lo que realmente es: Yo lo que quiero es caerle bien a mis hijos, que sepan que tienen una madre estupenda, y que cuando me muera me pongan una lápida con esta inscripción: Excelentísima Señora Doña Concepción Velasco. ¿No está bien visto en Inglaterra que te condecoren? ¿Por qué aquí no? ¿Por qué nos metemos con Francisco Rivera? Cuando se trata de denunciar injusticias, Concha levanta el puño como si volviese a estar en la huelga de los actores. A mí lo que le sucedió a Francisco Rivera con la medalla me indignó. No es normal que unos compañeros digan que devuelven su medalla. ¿Dónde se ha visto eso? De su relación con Antonio Gala se podría escribir una novela de todos los estilos posibles. Solamente ellos conocen lo que les une y lo que les separa realmente. A Antonio Gala le adoro, es maravilloso. Él me ha dejado que interpretara cinco obras suyas. Aunque a veces me critique no le doy importancia, porque él no siempre es consciente de que la nómina del teatro hay que pagarla, y que para ello me he visto obligada a hacer televisión, por ejemplo. De todas formas, a los genios no hay que conocerlos demasiado Entre los sueños que acarician sus dedos cada mañana, Concha lo tiene claro: Me gustaría trabajar en una película de mi hijo Manuel, como trabajaba Matilde Muñoz Sampedro con Bardem, y que mi hijo Paco me hiciera un videoclip al estilo Beyoncé. También volvería a hacer Carmen, Carmen Todo ello frente a una rotunda afirmación: Para sobrevivir, siempre hay que mentir Me enfadé con el libro de Landa Anhelo de un señor estupendo