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24 5 09 LA ENTREVISTA Adela Cortina CATEDRÁTICA DE ÉTICA Y FILOSOFÍA POLÍTICA Es increíble afirmar que un feto humano no es humano POR VIRGINIA RÓDENAS FOTO: FRANCISCO SECO o da recetas, sólo busca respuestas. Desde el epicentro del amor por la sabiduría, Adela Cortina, que siempre mira a las profundidades del hombre sin levantar los pies del suelo, vuelve a explorar el alma de la sociedad en Las fronteras de la persona. El valor de los animales, la dignidad de los humanos (Taurus) un ensayo lúcido y eficaz que viene sobre todo a reafirmar la esencia de nuestra especie. Y de ello hablábamos cuando la ministra de Igualdad, desde el púlpito de la política de Zapatero, nos arreaba el penúltimo aldabonazo: El feto es un ser vivo pero no un ser humano Antológica Aído. Brutal. Para mi interlocutora, sencillamente increíble Porque como dice la catedrática, todo ser vivo pertenece a alguna especie y el feto humano pertenece, evidentemente, a la especie humana, es un ser humano, tiene dotación genética humana N Aquí no ha de pasar como en el fútbol, que lo que unos ganan lo pierden otros, sino que todos han de ganar. Si no puede ser, entonces hay que priorizar a las personas. -El hecho de que voluntarios regalen tiempo y esfuerzo a los animales en vez de a otras personas le llevó al conflicto intelectual y moral. Pero to- ¡Claro que los animales son a veces la única compañía de personas solas! Y no sólo eso, sino que son valiosos, por eso hay un deber de dos hemos sido testigos de cómo sólo los animales son tantas veces la única compañía de soledades infinitas. ¿Gratitud o que sólo se ama lo que se conoce? Cortina, a las puertas de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, donde da la batalla por no ser la única voz de mujer La dama de la ética Adela Cortina es catredrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, ciudad en la que nació y donde cursó sus estudios de licenciatura y doctorado en Filosofía, que profundizó en las Universidades de Múnich y Fráncfort. Dirige la Fundación Étnor para la ética de los negocios y las organizaciones, y el pasado 2 de diciembre se convirtió en la primera mujer que forma parte de la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas. Un mes después, el 15 de enero, fue investida Doctor Honoris Causa por la Universidad Jaume I de Castellón. Autora de más de una treintena de libros y decenas de publicaciones, por su Ética de la razón cordial recibió el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2007. Propone una nueva ética capaz de aunar inteligencia, sentimientos y coraje, con la compasión como motor del sentido de la justicia, y sobre la que levantar un mundo a la altura de lo que merecen los seres humanos. -Hasta ahora he trabajado en una ética centrada en los seres humanos y quería averiguar si es preciso incluir también a los animales y, en caso de que sea así, de qué forma hay que incluirlos. Si puede hablarse de derechos de los animales como los que proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, si puede entenderse que los animales son personas en sentido amplio como dicen algunos autores, o si lo que vale con ellos es una ética del cuidado, porque son valiosos. Es lo que pretende aclarar el subtítulo del libro: los animales tienen un valor, los seres humanos tienen dignidad. -Volvamos a su sabio discernimiento. Siente la necesidad de repintar las fronteras entre personas y animales. ¿Qué le preocupó? -A veces el afán, sumamente sano, de proteger a los animales y a la naturaleza, lleva a emplear en ellos energías, tiempo y dinero a costa de los que se emplean en las personas. A mi juicio, esto no es de recibo. -Leyendo sus reflexiones uno se encuentra constantemente con la confirmación de la esencia de lo que es un ser humano. ¿Vio que además de diferenciar había que volver a poner a las personas en su sitio?