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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA Los brotes verdes y el bosque POR EDUARDO SAN MARTÍN os brotes verdes no dejan ver el bosque, por lo que las cifras han pasado casi inadvertidas. Me refiero a los últimos datos de la Unión Europea sobre el estado de las economías en la zona euro. Apabullantes e inequívocos: los 16 países de la moneda única se encuentran sumidos en un pozo tan profundo que la recuperación, cuando finalmente se produzca, se va a convertir en un duro y largo viaje por decirlo en los términos utilizados esta semana por el editorialista de The Economist, ese viejo conocido que tantos disgustos ha dado últimamente a una España aún confiada y satisfecha simplemente porque nos recordaba que, menos lobos, porque caminábamos con escasas defensas en dirección al precipicio. Para la España gubernamental, el venerable semanario británico no es sino uno de los bastiones de esa prensa agorera anglosajona que se relame de gusto con nuestras desgracias, por lo que sus negros presagios deben ser tomados a beneficio de inventario. Pero es la misma que, no hace L tanto, se asombraba con los avances de la economía y la sociedad españolas, y recibía por ello encendidos parabienes de quienes hoy la denigran. El incómodo suplemento dedicado a España, a finales del año pasado, con el expresivo título La fiesta se ha acabado, acabó efectivamente con el idilio. No es el caso recordar ahora las cifras país por país, pero como muestra baste un botón: en el primer trimestre del año el PIB de los países de la eurozona retrocedió en su conjunto un 2,5 por ciento respecto de los tres meses anteriores, lo que en tasa anualizada significa que la economía de esos 16 países (las más importantes de Europa, con la excepción del Reino Unido) se hundía a un ritmo del 10 por ciento. En España, las cifras son del 1,8 y de más del 7 por ciento. Por lo demás, el análisis del presente y de un futuro previsible contiene una cruel ironía. En lo que respecta el día de hoy, la crisis mundial golpea con más dureza a las economías reales de Europa que a las de Estados Unidos y el Reino Unido, cuyas burbujas inmobiliarias y desmadres crediticios provocaron en gran medida el colapso financiero mundial. ¿La razón? Ambos países son grandes importadores y, en consecuencia, trasladan una parte de sus sufrimientos a economías cuyo crecimiento, como la de Alemania (o Japón) dependen fundamentalmente de las exportaciones. Y ese hecho explica también por qué las grandes economías europeas (y detrás de ellas todas las demás) tardarán más en salir del túnel: tendremos que esperar a que se reactive la demanda en los países compradores para que podamos volver a venderles algún peine. Y ahora, para ser justos, una pequeña dosis de brotes verdes en honor de la vicepresidenta Salgado. Los indicadores de actividad empiezan, en efecto, a remontar. Pero el desnivel es tan profundo que lo del largo y duro viaje no es una metáfora. Y sólo bastante después, se volverá a crear empleo. Mujeres en Kuwait uwait es aquel pedazo de desierto en el culo del Golfo Pérsico, rebosante de petróleo y de fondos soberanos, por cuya libertad los países occidentales, con Estados Unidos y el primer Bush a la cabeza, libraron su primera guerra internacional contra la dictadura iraquí de Sadam Husein. No es una democracia efectiva, aun- K que para los estándares de la región va más que sobrado, y en algo ha honrado, de entonces a acá, el compromiso adquirido con sus libertadores para avanzar por las veredas de una democracia más real. De forma que Kuwait dispone de un parlamento y convoca periódicamente elecciones más o menos libres, aunque el peso de las tribus termine por condicionar su composición. Las relaciones entre este parlamento y un gobierno designado por el emir suelen ser tormentosas y desde luego no un modelo de check and balance. En los tres últimos años se han producido tres disoluciones anticipadas y otras tantas elecciones, la última de las cuales tuvo lugar la semana pasada. Nadie augura que los nuevos comicios vayan a resolver la situación de bloqueo político en medio una crisis económica que ha alcanzado con fuerza a países que, como Kuwait, han trasladado gran parte de su riqueza a depósitos financieros en los países de la burbuja. Pero en medio del caos, la sorpresa: nada menos que cuatro mujeres han entrado de golpe en el nuevo parlamento. Mujeres de la elite política y económica, pero mujeres. Y mientras, bajan los islamistas. Ahora bien, las tribus mantienen su poder. Kuwait vuelve a mostrar el camino a los países de la zona, pero dentro de un orden. www. abc. es blogs san- martin