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17 5 09 LA ENTREVISTA Ismael Khan EL LEÓN DE HERAT SEÑOR DE LA GUERRA AFGANO Hay que ser fuertes. No hay talibanes moderados TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN. KABUL. ENVIADO ESPECIAL an sido cuatro años de mucho trabajo y he estado muy contento, pero debido a la situación del país y a mi pasado militar, creo que sería más útil en estos momentos en un cargo relacionado con el ministerio de Defensa Ismael Khan tiene en la actualidad el cargo de ministro de Agua y Energía en el Gobierno de Hamid Karzai. Las paredes de su despacho están cubiertas de mapas, planos de presas, trazados eléctricos y fotos de este veterano comandante muyahidín inaugurando plantas eléctricas. Khan nos habla durante unos primeros minutos de los grandes progresos logrados durante su mandato, pero enseguida cambia de tema y se centra en lo que hasta 2001 fue su vida: la guerra. Una guerra cuyas cicatrices son de lo más visibles en el camino que conduce a su ministerio y al palacio Darulaman construido por el Rey Amanullah Khan en los años veinte y que los diferentes comandantes muyahidines destrozaron con sus disputas internas por hacerse con el control de la capital en los noventa. Adorado y temido, este anciano de tupida barba blanca habla de forma pausada y mira desde unos ojos negros y profundos, siempre desafiantes, que han visto la muerte cara a cara al menos en tres ocasiones. Es conocido como el León de Herat la provincia del oeste del país en la que permanece desplegado el grueso de las fuerzas españolas. Desde que Khan abandonó su ciudad natal para desempeñar su nuevo cargo en Kabul, la situación de seguridad en Herat ha empeorado hasta límites nunca conocidos en una ciudad que era un ejemplo para todo el país. Yo me he dedicado al ministerio, pero deberían consultarme antes de nombrar gobernadores o tomar decisiones respecto a Herat, porque allí el que manda soy yo. Cuando estaba allí había seguridad con tan solo veinte soldados, ahora hay dos mil y es un caos afirma con rotundidad antes de terminar con el repaso a los proyectos que han permiti- H Señores feudales Mohamed Qasim Fahim. Sucesor de Ahmad Massoud- -el legendario Tigre del Panshir -tras su muerte en 2001 y ministro de Defensa del Gobierno interino entre 2002 y 2004. El General Fahim es uno de los elegidos por Karzai para liderar su nuevo proyecto si sale reelegido en los comicios del 20 de agosto. Responsable de la ofensiva Afshar en una zona densamente poblada de Kabul que acabó con cientos de civiles muertos. Karim Khalili. Líder del Partido de la Unidad, de la minoría chií formada por afganos de etnia hazara. Durante la guerra civil sus hombres atacaron con armas pesadas zonas de la ciudad densamente pobladas. También llevaron a cabo detenciones basadas en la etnia de los ciudadanos. Rashid Dostum. Líder del Movimiento de Unidad Islámica, uzbeco y actualmente fuera de Kabul por problemas con la actual administración, Dostum fue nombrado asesor personal de Karzai para asuntos militares. Controla el norte del país y su cuartel general es Mazar- e- Sharif. Está acusado de haber cometidos numerosos crímenes de guerra en esa ciudad. do disfrutar de veinticuatro horas de electricidad en la capital y dar los pasos necesarios para acabar con la presencia talibán en el sur y este del país, su mayor preocupación. El caso de Khan se repite con otros muchos altos cargos afganos que, conocidos como señores de la guerra -por su pasado y presente de líderes con un fuerte poder militar capaces de controlar ciudades y regiones sin contar con el respaldo del Gobierno central- -viven hoy camuflados en las instituciones de Kabul, pero siguen siendo los verdaderos años y señores en sus lugares de origen. Esta especie de clan afgano volvió a saltar a las primeras páginas de los medios internacionales hace pocos días cuando el presidente Karzai adelantó que el ex ministro de Defensa Mohamed Qasim Fahim sería su número dos en caso de ser reelegido en las próximas elecciones del 20 de agosto. Una posibilidad más que factible y que significaría la llegada al poder de un Fahim al que diferentes organizaciones no gubernamentales acusan de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante la guerra civil afgana. Oficialmente ya no tienen carros de combate, ni piezas de artillería, pero conservan sus milicias que ahora operan bajo el eufemismo de empresas de seguridad La gran mayoría emergió como comandantes durante la yihad (guerra santa) contra los soviéticos y, tras su salida del país en 1989, se enzarzaron en una terrible guerra civil que terminó por hundir el país y a la que pusieron fin los talibanes en 1996. Tras los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos volvió a recurrir a ellos y les respaldó para luchar sobre el terreno contra las fuerzas del régimen fundamentalista. Ganaron aquella guerra y posteriormente obtuvieron su recompensa en forma de puestos oficiales para mayor horror de millones de ciudadanos que veían llegar al poder a los responsables de una guerra civil que mantuvo sumido al país en el caos durante siete años. Khan no se inmuta al escuchar la palabra señor de la guerra y piensa: Sólo los afganos podemos ganar esta guerra, pero hay que saber cómo hacerlo. La base está en tener claro quién es la persona Empresarios de seguridad