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17 5 09 LA IMAGEN Una flor al margen TEXTO: IRENE LOZANO FOTO: PETER PARKS (AFP) un acontecimiento excepcional le corresponde una imagen extraordinaria. Es ésta, conmovedora; la de un terremoto asesino, que hace un año mató a miles de personas en la provincia china de Sichuán y, sin embargo, gracias a los enormes esfuerzos de las autoridades chinas, se ha integrado. En la fotografía se aprecia su plena inserción social: la gente ya no desconfía de los edificios ruinosos, sino que camina junto a ellos con naturalidad, quizá admirando su inclinación al desorden cubista. Los árboles han acordado con los escombros dejarse respirar mutuamente; el guijo y el cascote componen la rutina de paz posterior a una catástrofe. Al cumplirse el año, las agencias envían fotos para informar de tan prodigiosa armonía entre sociedad y terremoto. De paso, como las desgracias se suceden por el mundo a gran velocidad y podríamos confundir los muertos del seísmo chino con los del ciclón birmano, el huracán cubano o el accidente nepalí, nos ayuda a ordenar los recuerdos. Siempre queda gente que no se aturde, gracias a la buena memoria. Por eso se dan casos de inadaptación en las poblaciones devastadas por el terremoto, como la chica del centro de la imagen. Ella ilustra los trastornos de esas personas que se resisten a acostumbrarse al estado de ruina y se marginan del proceso general de resignación. Pueden llegar a hacer extravagancias como cortar una flor y depositarla en una grieta donde no crece ni la mala hierba, entre paredes desconchadas y vigas rotas. ¿Para qué? Sólo para recordar al resto que existe la belleza, que hay un orden bajo los añicos. Y que los humanos somos algo más que supervivientes. Su rosa representa esa organización perfecta de estambres y pistilos que se perpetúa a sí misma mientras regala placer a los sentidos y esparce belleza por el mundo. Esa flor llegaría a ser subversiva si se extendieran sus ideas. Pero no se intranquilicen; ya les digo que el Gobierno chino está al tanto de estos desórdenes de conducta. Y por el momento, no parecen contagiosos. A