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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE ÁNGEL CÓRDOBA nal de explicar la existencia de Dios y de la naturaleza humana. Por esta vía, aprovechando de una manera especial influencias italianas y borgoñonas, España puso en marcha una reforma religiosa que aportaba dos valores opuestos a los del nominalismo, que desembocaría en Lutero: capacidad racional para el conocimiento incluso especulativo, y libre albedrío, como explicarían Manrique o Calderón, entre otros autores. A esta aportación deberíamos sumar una tercera de enorme importancia en razón de las peregrinaciones a Santiago. No existe pecado, por grave que sea, que no pueda, mediante verdadera y fructuosa penitencia, alcanzar su perdón. Tres elementos esenciales. De aquí procede la que llamamos Escuela de Salamanca, que tendrá en Suárez su punto culminante. Europa recibió el mensaje: partiendo de la base de la libertad racional, e incorporando las enseñanzas de la Iglesia, puede descubrirse que todos los seres humanos, sin distinción de raza; de color o de origen, se encuentran dotados en su naturaleza de ciertos derechos inalienables, como son la vida, la libertad y la propiedad. Las Monarquías estaban llamadas a reconocerlos y defenderlos pero no podían ser sustituidos. Una línea de razonamiento que coincide con la Constitución norteamericana, pero que se sitúa en una dimensión opuesta a la de la Revolución francesa. En la culminación de la refor- ma española que alimenta al Teatro del Siglo de Oro- -Zalamea, La Vida es Sueño, El Burlador de Sevilla o El condenado por desconfiado- -se encuentran las aportaciones de santa Teresa y de san Juan de la Cruz, que llegan a descubrir el secreto: a la tarde te examinarán en el amor Pero en torno a este planteamiento, Europa se dividió partiendo de las universidades, entre racionalistas y nominalistas. España abraza el tomismo y defiende esta línea de pensamiento. En la primera coyuntura, y a pesar de disponer de un Papa español, España da el paso decisivo para la solución del Cisma de Occidente abandonando la coyuntura de mantenerse en línea inexorable con Benedicto XIII. En la segunda no hubo entendimiento y se aprestó a vencer la rebelión protestante Pero entre 1648 y 1659 es vencida, predominando las razones políticas sobre las ideológicas, y se inicia una desvalorización de los principios esgrimidos por las escuelas españolas. La decadencia política, que se prolonga durante más de dos siglos, lleva a algunos de los intelectuales de la Enciclopedia, a suponer que de ningún valor pueden considerarse las aportaciones españolas. Visión incorrecta. Algunos grandes pensadores, en línea con el padre Feijóo, entre los que destacan Jovellanos y Campomanes, preconizaron una fórmula distin- Frente al Cisma de Occidente ta para la Ilustración: aquella que no renunciaba en modo alguno a la herencia del pasado, el libre albedrío y la trascendencia. Durante dos o tres décadas, como demuestran los avances científicos en España y América, pareció a punto de alcanzarse esta meta. Pero la Revolución francesa provocó primero un freno radical y después una reacción contra los propios ilustrados españoles. Jovellanos, que fue un católico profundo y así lo demostró en Valldemosa, pudo ser calumniado por muchos clericales y presentado como algo que nunca fue, hasta el punto de que la Logia masónica de su ciudad natal emplearía su nombre. Tiempos difíciles, de ruptura interior. Lo que España en el siglo XIX aportaba a Europa, envolviéndolo en la hazaña de las victorias sobre Napoleón, no era precisamente recomendable. Pues tradicionalismo y liberalismo no se presentaron como peldaños para un ascenso en la cultura, sino como enemigos que trataban de descubrir en el de enfrente, un peligro, un mal. Y así hemos vivido un siglo de guerras civiles, en el corazón y en la conducta que el europeísmo debe borrar permitiendo el retorno a esos valores profundos que Europa necesita. Ello, no obstante, es importante recordar que las Cortes de Cádiz, aunque implicadas, dieron nacimiento a una Constitución y pusieron en marcha el término liberal que es un hispanismo que se ha generalizado. Hay una atención, por parte de Europa, a los aspectos negativos y sombríos de ese siglo XIX que hasta el comienzo de su segunda mitad se vivió en condiciones lamentables. Pero después del 98 las cosas vuelven a crecer. España, con su neutralidad en ambas guerras, la del 14 y la del 39, prestó a Europa servicios muy importantes: evitó que ninguno de los totalitarismos llegara a imponerse, facilitó el intercambio de prisioneros entre los beligerantes, permitió la huida de muchos que salían del tremendo huracán y devolvió a los judíos una legitimidad que permitió salvar numerosas vidas. El remate final de toda esta historia es, sin embargo, algo que atañe exclusivamente a España: haber demostrado que es posible salir de un régimen autoritario sin violencia, abriéndose a Europa, de la que, sin duda, es una parte sustancial. Liberalismo Pensadores como Feijoo, Jovellanos y Campomanes preconizaron una Ilustración que no renunciaba a la herencia del pasado, el libre albredío y la trascendencia España ha demostrado que es posible salir de un régimen autoritario sin violencia, abriéndose a Europa, de la que, sin duda, es una parte sustancial