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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE nunca vista lista de mujeres- objeto directamente al morbo. Con insinuaciones, imprecisiones, omisiones, añadidos y otros productos de una férvida fantasía. Ingredientes que suelen aderezar crónicas, debates y tertulias de cafetería. Pero eso a nadie le importa. Porque- -por lo que he leído en estos ríos de tinta de la intricada vicisitud que podría desembocar en el posible divorcio de Berlusconi- -tengo la sensación de que, otra vez, ha ganado eso tan poco periodístico pero muy utilizado de que nadie me estropee una buena historia ¿Y la verdad? Pues, la verdad a tomar viento, naturalmente. Rebobinemos. Salta una noticia, concierne a Berlusconi, ocurre en la Italia del pim pam pum y otra vez leña al mono. Porque, por lo que cuentan algunos colegas desde Italia, ese es un país esperpéntico, allí todo es posible, es un pueblo de chapuzas y su primer ministro es poco menos que un payaso. Y si te atreves a objetar que no es así, ni mucho menos, te dicen que eres un patriota equivocado, te colocan la etiqueta de facha, te ubican en el mundo berlusconiano y, si no fuera por el pasaporte, te dirían hijo de la Gran Bretaña y mentarían tus ancestros. Lo siento. Claro que Italia es un país que tienes luces y sombras, que puede entusiasmar y desilusionar. Que ha subido al cielo y también ha conocido los infiernos. Como muchos otros países. Incluidos aquellos donde, no hace mucho tiempo, hubo quienes se vanagloriaron de un venidero y supuesto sorpasso a Italia que nunca llegó. Hay mucho que envidiar de esa misma Italia: su gran capacidad creadora, su tupido tejido de pequeñas y medianas empresas, su constante elaboración de proyectos que, por ejemplo, han transformado a lo largo de décadas a un ejército de obreros de las cadenas de montaje de Fiat en una red de empresarios que hoy le facturan a esa misma Fiat a la que Obama le confía ahora la salvación de Chrysler. Porque en la sangre italiana, también la de los obreros, fluyen veleidades empresariales, ganas de crear y mejorar. Ésta es una de las claves de lectura del fenómeno Berlusconi, similar en cierta forma al fenómeno Agnelli, el Avvocato por excelencia. ¿Por que? Porque el italiano medio, en el fondo de su alma, antes quiso ser Agnelli y hoy quiere ser Berlusconi. No se resigna, no se rinde. Maldice y protesta, pero también crea futuro y no se limita a mantener el tran- tran o a dar el rápido pelotazo. A un periodista italiano que se considera a distancia, y más a uno que lleva décadas con un pie en cada país, las preguntas sobre Italia y Berlusconi se las hacen todos los (Pasa a la página siguiente) Leña al mono AP Angela Sozio, ex concursante de Gran Hermano y eventual candidata de la lista del PDL a las europeas EPA Silvio Berlusconi se arregla las solapas poco antes de participar en un debate de televisión AP