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10 5 09 ACTUALIDAD Barbara Matera, presentadora de televisión y posible candidata al Parlamento Europeo EPA Eleonora Gaggioli, actriz y eventual miembro de las listas del PDL a las europeas EPA Noemi Letizia, 18 años, cuya amistad con Berlusconi provocó la cólera de la esposa de éste Berlusconi POR JOSTO MAFFEO. PERIODISTA. DECANO DE LOS CORRESPONSALES ITALIANOS EN ESPAÑA sta vez hablamos de mujeres, las supuestas mujeres de Silvio Berlusconi. La controversia está entre guapas e inteligentes, entre presuntas bailarinas -o algo peor -y seres debidamente preparados para eventuales cometidos que implican responsabilidad, tal vez una responsabilidad política. Todo el follón montado en los últimos días, y que desde Italia ha dado casi la vuelta al mundo, nace de una lista de hipotéticas candidaturas del PDL de Berlusconi para la próxima cita electoral europea. Pero hay un problema. Y es que esa lista nadie la ha visto, nadie la ha leído, nadie la ha buscado y estoy convencido de que, en realidad, a nadie le importa un pimiento encontrarla o, por lo menos, averiguar si en algún momento ha existido tal y como se ha estado contando en muchos medios de comunicación. ¿De qué estamos hablando entonces? Pues de un primer ministro que fue un emprendedor, de un italiano que saltó de la escuela a la música, de la construcción al mun- Mujeres y leyenda negra Considera el autor que en España se trata con muchos prejuicios a Italia y a su primer ministro. Éste no es un payaso, insiste, sino un triunfador con quien muchos italianos se identifican y a quien quieren parecerse De montar el enésimo espectáculo a costa de una supuesta lista electoral berlusconiana que nadie recuerda haber visto ni escuchado por boca del primer ministro italiano. Salvo, al final, constatar, pero no dar por bueno, que esa lista de mujeres supuestamente ligeras de cascos -y de currículos- -incluye, por ejemplo, la candidatura de Barbara Matera, de la que sigo leyendo en algunos medios españoles que es una bailarina y actriz. Y nada más. ¡Qué raro! Y yo que tenia de la señorita Matera otra imagen, la que tienen los italianos. Por ejemplo, que ha acabado la carrera de Ciencias para la Formación Primaria por la Universidad romana de La Sapienza; que, como presentadora de continuidad en Televisión fue un rostro serio y oficial de RAI Uno. Y que- ¡escándalo! -cuando era jovencita presentó su candidatura a Miss Italia, concurso cult del país, y pasó también por la tele como actriz. Vamos, una monstruosidad de currículum, indigno de una representante del pueblo soberano. Claro, todo esto no importa. Porque si el follón montado con las supuestas candidaturas lo aderezamos con una digresión napolitana de algunos minutos de cuando el impulsivo y demasiado espontáneo primer ministro fue a felicitar el 18 cumpleaños de la hija de un conocido (allí estaba toda la familia de la chica y multitud de personas) entonces ya saltamos de la E do multimedia y de este, al final, a la política donde hoy está toreando un miura tan complejo, multifacético y complicado como la República Italiana. Y que ha conseguido nada menos que unir al centroderecha y sembrar el desconcierto en la izquierda. De aquí amores y odios. Berlusconi llegó a la presidencia del gobierno creando empresas, sorteando jueces y tribunales, ganando tres veces las elecciones (para envidia de Sarkozy... entusiasmando a unos y cabreando a otros. Lo de siempre: entrega entusiasta a un lado, oposición visceral al otro. Con mucho esperpento, acentos de fuego, gran dosis de commedia dell arte y olímpico ninguneo de la voluntad de los electores. Esa voluntad que, aparentemente, es soberana sólo cuando coincide con lo que unos u otros piensan y deciden que es bueno. ¡Bendita democracia! Volvamos a las mujeres, a esas supuestas candidatas que en realidad a nadie les importa un pimiento. Porque, como ha ocurrido muchas veces, y vuelve a ocurrir ahora, de lo que se trata es de armarla.