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3 5 09 HORIZONTES Kenia TEXTO Y FOTOS: EMMA SUEIRO Cocina y safari Una cumbre gastronómica, un aventurero safari y un encuentro con masais. Una experiencia única, algo surrealista, pero muy estimulante. Una manera diferente de conocer Kenia, un país civilizado para el turista, pero genuinamente salvaje en su entorno natural en los fogones de NoDo y Pan de lujo, y Joaquín Felipe, chef de Europa Decó, en el Hotel Urban. Para todos ellos, viajeros y viajados, era una incógnita y un reto trabajar en un país donde, hasta la fecha, no había recalado la cocina española. Se hicieron catas de aceites, se observó la materia prima seleccionada y se modificaron algunos productos, bien por no tener la especie deseada, bien por adaptar el plato a los gustos kenianos. Tras un descanso en el emblemático Stanley, el primer hotel de lujo inaugurado en 1902 y que conserva todo el encanto colonial de antaño con las comodidades de ahora, los cocineros se pusieron manos a la obra. El restaurante Tamambo cerró sus puertas para celebrar las dos insólitas cenas. La imagen de una cocina llena a rebosar, con los chefs españoles trabajando al alimón con Samuel Kimani, chef de Carnivore; Gabriel Ngugi, chef de Tamarind y Joseph Anusu, de Tamambo (los mejores restaurantes de la ciudad) era todo un espectáculo. Una miscelánea de razas y colores unidos por su amor a la cocina. En la barra, otro momento pintoresco: el de Isaac Muga, de la dinastía del emblemático vino de Rioja, enseñando al equipo de sala cómo se debe servir el vino. Los chefs triunfaron como glamurosas estrellas frente a las que la gente hacía cola para que les firmaran un autógrafo en las cartas del menú. Eso sí, después de disfrutar del ceviche de gambas con crema fina de aguacate (Sacha) los tomates y el tataki de atún rojo con ajoblanco (Chicote) la langosta con sopa de aceite (Paco Roncero) la tilapia en manteca colorá y verduritas o el helado de wasabi con mango (J. Felipe) Todo ello maridado con vinos de Muga por 100 euros el cubierto. Una gran exhibición que acabó en una fiesta de hermanamiento entre dos culturas diferentes, pero unidas por su pasión culinaria. Y tras la cumbre gastronómica partimos en safari. Safari, en suajili (lengua oficial del país junto al inglés) significa viaje, un viaje alucinante en el que se transforma la perspectiva de todo lo vivido. Los cocineros se cambian las chaquetillas por el equipo Indiana todos pertrechados con magníficas cámaras para inmortalizar la aventura. Tres horas en todoterreno nos esperan hasta Aberdare. Carreteras con pésimo asfaltado, caminos intransitables por las tierras altas de Kenia la zona agrícola por excelencia, con plantaciones de café y cultivos tropicales como el maracuyá, el mango y el apomango (híbrido de manzana y mango) Hasta divisar la cumbre nevada del Monte Kenia Montaña Luminosa del que toma el nombre el Al gusto local uestro paso por Nairobi fue trepidante. Una ciudad muy viva, con tráfico intensísimo, ruidosa, limpia, alegre. Saliendo del centro, donde se concentra la vida empresarial, sorprenden las carreteras bordeadas de grandes jacarandás, puestos repletos de fruta, muchos viveros (influencia colonial por tener jardines) y un sinfín de anuncios relacionados con órdenes religiosas. Y es que en Kenia se dice que si uno quiere hacerse millonario se monte una iglesia. De repente, golpe de efecto para aquellos nostálgicos que vieron Memorias de África toda la extensión de los cafetales de la película son ahora colegios, centros comerciales y gasolineras con el nombre de Karen Blixen y, en un camino, su casa, intacta, como reclamo turístico, y su extenso jardín, donde se celebran grandilocuentes bodas. Íbamos camino de un safari en compañía de cuatro de los grandes cocineros españoles. Una imagen N que parecía de lo más surrealista en el corazón de África, pero que se explica por la cumbre gastronómica celebrada en Nairobi a la que fueron invitadas algunas de las más señeras figuras de nuestra cocina. Es un milagro que siendo cocineros estemos en Kenia. Esa sensación de sentirse querido y admirado ha sido sorprendente, muy profunda Así de pletórico se mostraba Sacha Hormaechea casi al final de un intensísimo viaje gastronómico- aventurero que nos llevaría desde Nairobi hasta la inmensidad de Masai Mara. Una aventura posible gracias a Paco Patón, jefe de sala del restaurante Europa Decó y de Gabriel González, director de Kobo- safaris, convencidos de que la cumbre culinaria hispana en Nairobi sería todo un acontecimiento social. Y el listón quedó muy alto gracias a la profesionalidad de Paco Roncero, chef de La Terraza del Casino, con una estrella Michelin; Sacha Hormaechea, del restaurante Sacha; Alberto Chicote, maestro Los cocineros Chicote y Joaquín Felipe imparten instrucciones a sus colegas keniatas