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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE La clase media- baja británica llega al poder predicando el esfuerzo y el mérito. De izquierda a derecha, Margaret Thatcher en una imagen anterior a su victoria electoral; ya se dedicaba a la política, pero también le gustaba presumir de ser una mujer muy de su casa. A la salida del Ayuntamiento de Chelsea tras depositar su voto en 1979. Con su marido y sus hijos Carol, que trabajaba como periodista, y Mark, que entonces era un sencillo contable. Aclamada por el Partido Conservador al convertirse en líder de esta formación en 1975 dad. Ella estudió en una de esas escuelas y puede certificar que abren oportunidades máximas para todos. A los once años gana un concurso de poesías en el colegio y le dice la profesora: Enhorabuena: has tenido mucha suerte. Responde la alumna: No es suerte, porque mi poema es el mejor. Ése es el carácter de Maggie, que le ha impulsado hasta la jefatura del Gobierno británico. En una fiesta de la rama local del Partido Conservador conoce a su marido, con diez años más que ella, y se casan en 1951. Tienen dos hijos gemelos: Carol- -que emigra a Australia en busca de mejores oportunidades- -y Mark. Cuando la señora Thatcher defiende las libertades individuales: el patriotismo, el sentido de la responsabilidad y ataca al comunismo y los excesos del socialismo, apoya sus ideas en la formación que recibió en su casa y en la escuela del pueblo. Su padre, que ejercía tareas representativas en las entidades locales, era un mentor exigente. Dicen ahora que las lecturas de Margaret Thatcher no van más allá de Solzhenitsyn y Kipling, pero con la excepción de Enoch Powell, auténtico académico, pocos políticos ingleses son más cultos que ella. Bien es verdad que la Cámara no es el club de los intelectuales ni de los artistas o escritores. Su estribillo será, sin duda, gobernar con firmeza y gobernar lo menos posible. El Parlamento habrá de aprobar muchas leyes, pero serán leyes para rescatar al individuo de la malla tendida por el Estado y la burocracia. Europa tiene ahora en Londres a una dirigente con principios políticos, morales y patrióticos. ALFONSO BARRA EL ESFUERZO argaret Thatcher no es la Pasionaria de las clases burguesas como alguien, de forma simplista e infundada, la ha calificado. El currículum de la nueva primer ministro británica está bien claro: hija de un modestísimo tendero, respiró en su familia el hábito del trabajo, la frugalidad en el estilo de vida y el tesón en superarse. A golpe de becas estudió el Bachillerato y después en la Universidad. Después de casada haría una segunda carrera universitaria (a los estudios de Química añadió los de Derecho) Entró en la política por la puerta más estrecha y difícil: afrontar la representación del partido conservador en un distrito electoral que había sido un feudo laborista durante decenios. Parlamentaria a los treinta y tres años, seguiría siendo la mujer de su casa, encargada de la compra, de la educación de los hijos y hasta de empapelar el piso. Es una adicta de la religión del esfuerzo Y su regla es actuar por convicción Cuando fue ministro de Educación, adoptó la impopular medida de suprimir el vaso de leche que gratuitamente se daba a todos los alumnos en las escuelas. Fue un escándalo nacional, y los niños gritaban el estribillo: Thatcher, Thatcher, milk snatcher (la que roba la leche) Pero estaba convencida de que actuaba correctamente: el problema de los escolares británicos no era de insuficiente alimentación, sino de falta de escuelas, y con el dinero de aquella leche no repartida se construyeron anualmente 75 centros de primera y segunda enseñanza. ANTONIO ALFÉREZ M