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3 5 09 ASÍ LO CONTÓ ABC 4 DE MAYO DE 1979. Hace treinta años Margaret Thatcher ganaba las elecciones y se disponía a poner en marcha una revolución conservadora que sacaría al Reino Unido de la resignación con que se había amoldado a su lenta decadencia, una revulsión política tras la que nada volvería a ser igual. Así lo contó ABC Thatcher gana N o solo Maggie Thatcher es una mujer disciplinada, con voluntad, trabajadora, con ideas claras y con adoración por el orden. En una potencia europea hay ya una mujer con ideales y principios muy firmes que gobierna el país. Desde hace tiempo, los ingleses estaban regidos por el pragmatismo político, por el sentido de adaptación a las circunstancias y por el instinto de la transacción. Ahora hay una jefa de Gobierno con conceptos muy claros del bien y del mal, de lo irrenunciable y de lo que se puede arrojar por la borda. A pesar de la imagen que sirven sus adversarios políticos, sus orígenes están en los sectores de la clase media baja, como Callaghan y Heath. Todos ellos han trepado por la escala de los estudios- -salvo el premier socialista- -y su fuerza y encasillamiento se hallan en la meritocracia. Maggie Thatcher entra en el Parlamento a los 34 años de edad. Como repite, seguir la dinastía de Churchill, McMillan y Heath es una carga de gloria y de respon- sabilidad Sus adversarios repetían en la campaña electoral que la jefa conservadora carece de experiencia política. Inglaterra zarpa ahora con una dotación nueva, hacia mares que no están explorados. Y no sólo tendrá a una mujer en la cabeza del Poder ejecutivo: el Partido Laborista tendrá que hacer frente ahora a su descalabro. En la vida de la señora Thatcher queda siempre la huella de la formación que recibió en su familia. Los Thatcher residían en un piso viejo, sobre una tienda de ultramarinos propiedad de aquéllos en el pueblo de Grantham. No había rastro allí de un pasado aburguesado que pretenden anotar en la bibliografía de la jefa conservadora. Su padre era un metodista de plena dedicación y entre sus normas severas había impuesto la de no rozar un periódico los domingos para no burlar la disciplina espiritual propia del día del Señor. En sus discursos repite la señora Thatcher que las reformas escolares de los socialistas han destruido a las Grammar Schools centros del Estado que preparaban a los alumnos más inteligentes para ir a la Universi-