Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
3 5 09 LA IMAGEN Las tres civilizaciones TEXTO: ALBERTO SOTILLO FOTO: ODED BALILTY (AP) uando, en los primeros días del islam, el califa Omar Ibn al Jattab arrebató Jerusalén al Imperio bizantino, mandó construir la Cúpula de la Roca sobre la piedra en la que Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo Isaac. Cuenta la tradición que durante su Viaje Nocturno Mahoma fue transportado hasta aquella roca, desde la que el profeta ascendió a los cielos junto al ángel Gabriel para reunirse con Dios. Pero cuando, tras su entrada triunfal, un grupo de cristianos invitó a Omar a rezar en una de sus iglesias, el califa les contestó que mejor oraría junto a la puerta. Les explicó: Cuando pasen los años, las gentes dirían que aquí rezó el califa Omar y que, por tanto, este lugar pertenece a los musulmanes y no a los cristianos. Perderíais vuestra iglesia. No sería una sabia decisión. Con todo lo rudo que fuese, Omar ya había comprendido que Jerusalén era una ciudad diferente. En Jerusalén se percibe un magnetismo especial sobre cada piedra. Hay algo sobrenatural en esa ciudad, que cada quien puede llamar como quiera, pero que se percibe como una fuerza invisible, espiritual y física a la vez. Cristianismo, islam y judaísmo son religiones que proclaman la fraternidad, el desprendimiento de los bienes materiales, la compasión. Que afirman la unidad de los hombres y no reconocen fronteras, ni confunden la tierra prometida con el poder del Estado. Pero parece que los hombres somos un poco duros de mollera. Y hemos convertido la historia de la ciudad en la que es más perceptible la presencia de Dios en una historia de saqueos, matanzas, deportaciones y demoliciones. No es una historia para que nos sintamos orgullosos en el día del Juicio Final. Por riguroso turno, en esta ciudad, cristianos, musulmanes y judíos han sido verdugos y víctimas unos de otros, se han destruido templos y barrios enteros. Han fantaseado con convertir el lugar en monopolio de alguna de sus religiones. Y han fracasado siempre. Jerusalén siempre ha sido de todos. Y cualquier solución a la paz que no lo reconozca así se enfrentará a la condena de los siglos. C (El Papa Benedicto XVI visitará Tierra Santa el 10 de mayo)