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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE ¿Cómo proteger a 20.000 buques en el Índico? Más de 20.000 buques- -pesqueros, de recreo, de transporte de mercancías... -transitan cada año por el Índico, el tercer océano del mundo, que con 73.556.000 km cubre el 20 por 100 de la superficie de la Tierra. Un teatro de operaciones de imposible control y casi ilimitado para la piratería, negocio especialmente lucrativo en Somalia, en cuyas aguas se calcula que hay más de 2.000 esforzados filibusteros. A la vastedad del océano hay que sumar la compleja situación geopolítica de muchos países ribereños. La ministra de Defensa, Carme Chacón, que negocia estos días con el sector atunero español la protección en aquellas aguas, cree que la seguridad completa no es posible porque la piratería en el Índico es consecuencia de lo que sucede en tierra, en el estado fallido de Somalia Precisamente se cumple un año del secuestro del Playa de Bakio por piratas somalíes. Hace un mes, otro buque del mismo armador (Pesquera Vasco Montañesa) el Felipe Ruano, se libró por los pelos de un incidente similar. Escapó a toda máquina de dos intentos de abordaje lanzados desde esquifes (lanchas que tienen su base en naves nodriza) La presencia de buques de guerra occidentales (integrados en la Operación Atalanta) y de países como Rusia, China y Japón está resultando disuasoria, pero no definitiva para resolver el problema. Miembros de la nueva tripulación del Playa de Bakio llegan al puerto de Victoria, en Seychelles, hace un año. En la foto de arriba, la fragata española Méndez Núñez escolta al atunero tras concluir su secuestro por piratas en aguas de Somalia FOTOS: ABC zar esas tareas, que corren a cargo de técnicos españoles que se trasladan ex profeso al lugar: Mombasa (Kenia) Dubai, Isla Mauricio y Diego Suárez (Madagascar) Hay empresas que envían sus navíos a España cada cuatro años. Por el canal de Suez, la ruta corta, el viaje consume tres semanas. En los últimos tiempos la piratería está obligando a elegir la ruta larga, doblando el Cabo de Buena Esperanza: un mes de travesía. Cinco de la mañana. Joseba cubre su turno en el puente. Después de terminar con el papeleo del día anterior ha leído un rato y escuchado un poco de música. Lo cierto es que no hay mucho tiempo libre a bordo, y rara vez se comparte con los demás. Antes veíamos películas juntos, pero ahora la gente se trae su propio material en el disco duro del portátil Llega el patrón y da la orden de arranque. Comienza De sol a sol una jornada que promete ser larga. De sol a sol. En ocasiones nos guiamos por las aves, que señalan la zona donde acuden los atunes a alimentarse de cardumen comenta Joseba. Pero lo habitual es acercarnos a un punto balizado Un sistema que combina las nuevas tecnologías con el instinto. Por un lado tenemos a AZTI- Tecnalia, un centro tecnológico especializado en investigación marina y alimentaria con sede en el País Vasco que proporciona a los buques información sobre corrientes marinas, salinidad, temperatura del agua y altimetría. Por otro, unas plataformas fabricadas con cañas de bambú; cuando se localiza una corriente prometedora estas parrillas con Cambiamos mucho de rumbo, sobre todo con mal tiempo. Los militares recomiendan que nos movamos en zig zag. Pero si la necesidad aprieta, arriesgamos en aguas menos seguras baliza se sueltan y se siguen. Si se han interpretado bien los datos llevaran a los pescadores a su objetivo: los bancos de atún que también utilizan estas autopistas marinas para sus desplazamientos. Cinco y media de la mañana. El patrón ordena largar y despachar la red para cercar a los atunes. Una panga- -pequeña embarcación de motor- -ayuda en una maniobra que puede prolongarse durante dos o más horas. Cuando el pescado es izado a bordo se congela mediante su inmersión en cubas de salmuera (con capacidad de entre 40 y 80 toneladas) a una temperatura de- 15 grados centígrados. El patrón designa un nuevo punto y ponemos proa hacia allí. La red se echa hasta que se hace de noche. En un día normal, hasta cuatro veces explica Joseba. Cuando las cubas están a rebosar se va al puerto base, normalmente en las Seychelles o Madagascar. Allí el pescado se distribuye directamente a la fábrica con- servera o se transborda a un mercante frigorífico con destino a los principales mercados del atún (España, Italia, Puerto Rico, Tailandia, Senegal, Costa de Marfil... Un ojo en la faena y otro en el horizonte, en busca de mástiles sospechosos. Cambiamos mucho de rumbo, sobre todo cuando hace mal tiempo concluye este capitán. Los mandos militares nos recomiendan que nos movamos en zig zag, pero no olvidemos que perseguimos atunes y, al final, los bancos sirven de polo a pescadores, aves y piratas. Los grandes mercantes tienen mangueras para soltar agua a presión y defenderse de los asaltos, pero nosotros no. Además, nuestros buques son más bajos y, por tanto, más accesibles a las lanchas El juego de las persecuciones continúa en esas aguas tumultuosas de las que Joseba espera regresar con bien en noviembre para masticar otra realidad, la de su pueblo, la de su gente.