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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE blación rural del sureste mexicano ha estado expuesta a virus de la gripe porcina probablemente desde tiempos inmemoriales. Guadalupe Ayora- Talavera y sus colaboradores analizaron la sangre de 115 habitantes de Kochol, una pequeña población ganadera. Lo que encontraron fueron anticuerpos contra varios virus de la gripe porcina. Eso sólo puede ocurrir si el sistema inmune de esas personas ha estado expuesto durante un tiempo apreciable a virus sin que necesariamente desarrollaran la enfermedad gripal. Ayora- Talavera explica que la población indígena de la zona vive rodeada de cerdos, patos, pavos y pollos. Los animales comparten espacio, agua e incluso comida con los humanos. No es raro encontrar cerdos en el interior de las casas asegura. Esas prácticas ganaderas de alto riesgo son el caldo de cultivo para la aparición de brotes que derivan en pandemia, lo que ha ocurrido hasta ahora al menos dos veces cada cien años. El riesgo es mayor si hay cerdos implicados porque es una especie que puede ser infectada tanto por virus de la gripe humana como aviar. De hecho, el tracto respiratorio porcino es un auténtico laboratorio que puede actuar como fábrica de microorganismos causantes de infecciones gripales en cerdos, humanos y aves. En esencia, los virus no son otra cosa que parásitos celulares. Sobreviven en el medio ambiente gracias a la protección de una cubierta de proteínas. Sin embargo, para multiplicarse necesitan invadir y utilizar la maquinaria interna de las células. Así lo hacen los virus de la gripe cuando colonizan las vías respiratorias y producen, en cada célula, miles de partículas infectivas exactas. Es un proceso sistemático, pero no exento de errores. A veces, los virus no logran duplicar con exactitud su información genética y aparecen copias con ligeras mutaciones. Por ese motivo, la cepa de la gripe humana circulante un invierno es diferente a la del siguiente. A ese fenómeno se le denomina deriva antigénica y es el que obliga a diseñar y producir una vacuna antigripal específica para cada temporada invernal. En las células del cerdo, si son invadidas a la vez por virus de varias especies, puede suceder algo aún más peligroso: la recombinación de fragmentos genéticos de virus porcinos, aviares y humanos. El resultado es a veces una cepa prácticamente nueva, a la que nunca ha estado expuesta el sistema inmune humano. Los primeras investigaciones de la estructura genética del AH 1 N 1 han dejado perplejos a los científicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos coinci- Un cóctel explosivo de virus AFP medio millón de cerdos. Esa instalación es propiedad de Granjas Carroll, una compañía participada en un 50 por la firma Smithfield Foods, con sede en Virginia. Preocupados por las sospechas, los portavoces de esa empresa niegan ahora cualquier vínculo con la gripe porcina. Y lo hacen con un argumento contundente: no se ha encontrado ningún síntoma clínico ni presencia de este virus en los cerdos o los trabajadores. A lo largo de esta semana, la Secretaría de Estado de Salud de México ha insistido también en que el AH 1 N 1 es importado. Se alega que su origen es euroasiático y que entró en el país desde California, donde se detectaron los primeros casos en Estados Unidos. Pero los epidemiólogos quieren despejar todas sus dudas porque necesitan certezas. Y rápido. Muy pronto analizarán muestras de la cabaña porcina mexicana para dilucidar si fue el foco de esta amenaza global. Hacia el país azteca se dirige un equipo de la FAO con instrucciones precisas: examinar los protocolos de vigilancia de la gripe porcina y revisar los datos sobre anteriores virus gripales detectados en México. Hace cuatro años, investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán ya dieron pistas sobre la presencia de virus gripales porcinos en el país. En un estudio publicado en Emerging Infectious Diseases documentaron que la po- den en que es un virus de la gripe porcina nunca observado. Lo sorprendente es que es una combinación de fragmentos de hasta cuatro virus gripales que atacan a tres especies distintas, un cóctel explosivo de efectos imprevisibles. Este virus contiene genes de virus humanos, porcinos y aviares. Pero esto no ha ocurrido de la noche a la mañana. Virus con combinaciones de genes similares han estado circulando en cerdos durante la última década. Es decir, la mezcla de estos genes ocurrió ya hace tiempo en cerdos, y lo que vemos ahora son descendientes de estos virus después de su circulación en cerdos y de mezclas con otras cepas más tradicionales de cerdos explica a D 7 Adolfo García- Sastre, el científico español del Hospital Mount Sinai de Nueva York que hace pocos años descifró la secuencia genética del virus de la gripe de 1918. De algún modo el virus ha saltado de cerdos a humanos y ha comenzado a transmitirse de persona a persona añade. Pese a todos los indicios, no hay ninguna seguridad de que ese fatal salto de la barrera de las especies se haya producido en México. Amelia Nieto, del Centro Nacional de Biotecnología y del Ciber de Enfermedades Respiratorias, afirma a D 7 que lo más llamativo es cómo un virus de la gripe porcina, que adquirió hace ya tiempo esos fragmentos genéticos de virus gripales humanos y aviares, se ha hecho especialmente patógeno de manera repentina y por qué tiene esa capacidad para infectar a las personas más jovenes Nieto añade que la transmisión de virus de la gripe porcina a los humanos no es un fenómeno excepcional. De hecho se cree que ha ocurrido muchas veces de manera inadvertida porque los síntomas son similares a los de la gripe humana. Los casos documentados desde 1957 suman medio centenar, según un estudio de la Universidad de Wisconsin. Todavía persisten muchas incógnitas sobre el nuevo AH 1 N 1. No hay ninguna duda de su gran capacidad de transmisión entre humanos. Es la dispar virulencia que ha mostrado en México y en el resto del mundo lo que mantiene la intriga. A ello contribuye la falta de información epidemiológica proporcionada por las autoridades mexicanas, que sólo han podido confirmar siete muertes. En muchos de los casos mortales sospechosos, los cadáveres fueron incinerados antes de que pudieran obtenerse muestras de tejidos. Hacen falta datos epidemiológicos del estado inmune de las víctimas mexicanas, de los tratamientos farmacológicos recibidos y de la posible existencia de otros agentes patógenos implicados en los fallecimientos. (Pasa a la página siguiente) Lagunas epidemiológicas Este virus contiene genes de virus humanos, porcinos y aviares, aunque este proceso no ha ocurrido de la noche a la mañana afirma Adolfo García- Sastre, del Hospital Mount Sinai Los científicos desarrollaremos una vacuna, pero la pelota está en el tejado de la comunidad sanitaria. Lo importante ahora es contener el brote dice Amelia Nieto, del CNB