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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE sindicadas en la prensa estadounidense. Ese era el periodismo de Norteamérica tras la Segunda Guerra Mundial. En sus crónicas mundanas aparecen todos los protagonistas de la nueva economía, por ellas desfilan los nuevos ricos deseosos de fama. El periodismo de Maxwell era un periodismo que se convirtió también en una especie de manifiesto electoral, en una especie de propaganda de la sociedad y de las costumbres de la época. La Callas era consciente del poder que tenían personajes como Maxwell. Esa es la razón de que una joven aspirante a artista, a diva, tuviera que participar en ese juego de poderes. -La prensa rosa de hoy en día y la de la época de Maxwell son muy parecidas, no hay muchas divergencias. Cambian sólo los personajes que participan en ese juego, pero las reglas más o menos han permanecido invariables. Se sigue hablando, con más o menos maldad, de la gente que es más o menos famosa. -A usted se le compara un poco con Elsa Maxwell. ¿Se parece el actual periodismo del corazón al que practicaba Maxwell? ¿Pero existe hoy en día una diva como la Callas, algún personaje público que tenga el magnetismo, la magia que le valió el sobrenombre de divina -Yo creo que ya no existen divas en nuestros días. Hay muchos personajes famosos, pero ninguno alcanza el estatus de diva. Quizá se deba a que los medios de comunicación controlan a los personajes públicos las veinticuatro horas del día, y esta continua exposición a los medios, a la mirada indiscreta, acaba matando el misterio. Y el misterio es, después de todo, la base del divismo. Alfonso Signorini, el polifacético autor de la obra material. Se trataba de una información de gran valor, porque en esas cartas la Callas narraba episodios completamente desconocidos de su vida. Es decir, sus cartas formaban una especie de memoria escrita en primera persona. Ése material es el que ha inspirado el libro. -Con todo lo que ya sabemos de ella- -y usted muy en especial- ¿cree que queda algún aspecto de la vida de la Callas que aún nos pueda sorprender? -Me sorprendió comprobar la constante soledad que la acompañaba en todo momento. A pesar de que María estaba siempre rodeada de miles de personas, no consiguió nunca liberarse de ese espíritu dramático y melancólico que la acompañó durante todos los días de su vida, esa profunda soledad en la que la diva estaba perennemente sumida. -La verdad es que no creo que en las páginas de este libro aparezca una Callas más malvada de la que todo el mundo ya conocía. Más bien al contrario. A mi juicio aparece la Divina en toda su fragilidad, como mujer y como artista. Pero, como bien sabemos, ella no era sólo mujer y artista, sino que por encima de todo era una diva. Era grande, y esa grandeza se refleja en el libro con gran detalle. Al fin y al cabo creo que todos los mortales tienen esas dos caras. Es decir, todos tenemos nuestras luces y sombras que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. -Habla usted de una Callas más malvada y más fría de lo que ya sabíamos o intuíamos. ¿No cree que da una imagen demasiado dura de ella? -Elsa Maxwell era todo un símbolo del periodismo social de la época. Marcó un hito en los medios de comunicación, un estilo que ella misma alimentó con sus columnas Maxwell, una de las cotillas oficiales de Nueva York. Según desvela usted, Elsa juega un papel importante en la vida de la Callas, ya que fue ella quien le presentó a Aristóteles Onassis. ¿Cómo calificaría ese periodismo social de la época? -A la Callas le gustaba escuchar siempre la canción La paloma Y usted cuenta que ha pasado su infancia escuchando las canciones interpretadas por Maria Callas. Parece que se identifica usted con la divina. -Nos parecemos muchísimo. La verdad es que siempre me he sentido muy cercano a ella, pero escribiendo este libro es cuando me he dado cuenta de la sintonía que existe entre nosotros dos. -Un mito como el de Maria Callas sólo puede nacer con absoluta naturalidad, sin forzar la situación. El mito se forma a sí mismo a través de una especie de recorrido natural. Así debe ser, porque el mito se alimenta de sí mismo. Si no, no sería un mito. ¿Cómo nace o se hace un mito de la categoría de la Callas? Tan fiera, tan frágil son las palabras con las que la propia María Callas se describía a sí misma. Así lo escribe en una carta dirigida a su maestra de canto y amiga Elvira Hidalgo Ya no existen divas en nuestros días. Quizá se deba a que los medios de comunicación controlan a los personajes públicos las veinticuatro horas del día -Entre los numerosos personajes del mundo de la cultura y del espectáculo que se cruzaron en el camino de Maria Callas destaca la figura de Elsa -Así es. He decidido dejar fuera del libro varios hechos y anécdotas. Pero ha sido decisión mía no darlas a conocer. Por respeto a la mujer y a la artista preferí no divulgar ciertos detalles y vivencias suyas. -Seguro que ha dejado fuera del libro alguna anécdota, algún episodio que ha preferido soslayar.