Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
26 4 09 FIRMAS Llamazares no puede acusar de deslealtad a Rosa Aguilar cuando él apoyó a personajes tan oportunistas como Madrazo EFE PUNTO Y SEGUIDO Rosa rosae rosa POR PILAR CERNUDA iene bemoles que Gaspar Llamazares haya acusado de desleal a Rosa Aguilar por aceptar la consejería de Obras Públicas de Andalucía. Tiene bemoles porque si se trata de deslealtades, alguna ha cometido Llamazares al colocar a IU en la peor situación de su historia, alguna deslealtad ha cometido por haberla dirigido con mano errada durante tantos años, por haberse deshecho de personas con criterio para imponer sus ideas equivocadas y por haber convertido en nada o casi nada una formación que ha sido un referente político. No puede hablar de deslealtad quien se aferra a su escaño tras una debacle electoral, pero sobre todo no puede hablar de T deslealtad quien ha apoyado la estrategia de un personaje como Javier Madrazo en el País Vasco, un político oportunista donde los haya, servil con el poder y capaz de abominar de los principios que defendían la mayoría de los seguidores de IU con tal de mantener un despacho y seguir disponiendo de coche oficial. Rosa Aguilar ha aguantado de todo durante mucho tiempo con tal de no ahondar en la crisis de una Izquierda Unida con la que ya compartía muy poco. No podía rechazar la propuesta de Griñán, no sólo porque su futuro era incierto en una Córdoba donde tenía muy difícil repetir alcaldía, sino porque es una política que se sabe capacitada para abordar retos, y en la consejería de Obras Publicas puede realizar un buen trabajo y, de paso, cooperar para que Griñán se afiance como presidente andaluz. Si es el candidato en 2012, que habrá que verlo, queda mucho camino por recorrer. Pero que no se fíe Javier Arenas, Griñán es un rival más capaz que Chaves. Menos quemado y con más enjundia. Chaves además no levanta cabeza, no hay día en el que no reciba un nuevo rejón, en el que no quede claro que su vicepresidencia es cosa de tarjeta de visita, porque mandar lo que se dice mandar, en lo supuestamente suyo mandan Salgado y De la Vega. A Rajoy le ha venido Dios a ver con un debate sobre el estado de la Nación a tres semanas de las europeas, pero le vienen mal dadas en el caso Gurtel. Por mucho que Camps advierta que responderá de todo ante el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, las explicaciones deberían ser muy sólidas como para echar en saco roto las supuestas conversaciones telefónicas con Álvaro Pérez. Que sí, que la policía de Garzón no era competente para grabar conversaciones de un aforado; que no es delito recibir unos trajes de regalo si efectivamente los recibió, lo que esta por ver. Que es una vergüenza que determinado medio de comunicación reciba filtraciones continuas del juzgado de Garzón. De acuerdo. Pero si se confirma que las conversaciones entre Camps y Pérez fueron en los términos en que han aparecido... pues Camps queda en una situación imposible desde el punto de vista ético y estético. En cuanto al debate sobre el estado de la Nación mal se le tiene que poner la cosa a Rajoy como para no colocar a Zapatero contra las cuerdas. El gobierno no levanta cabeza en lo económico y el único que provoca entusiasmo es Rubalcaba, que está haciendo buena la teoría del fenecido Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo cuyo texto redactó con el entonces secretario general de la Presidencia de Aznar, y que tenía un espíritu muy claro: a ETA se la derrota con actuaciones policiales, judiciales y económicas, aislamiento social y expulsión de las instituciones. Zapatero pensó en su primera legislatura que había un camino más corto, la negociación, y se equivocó. Ahora, con Rubalcaba, se vuelve a la vieja estrategia, la que nunca se debió haber abandonado, y el ministro de Interior nos llena de satisfacciones con la ayuda inestimable de los cuerpos de seguridad del Estado mas la cooperación francesa cuando hace falta. Y es que la recuperación de ciertos nombres de larga trayectoria y de determinadas estrategias del pasado son lo único que trae esperanza a un panorama desesperanzador. No deja de tener su aquel que el nombramiento de Rosa Aguilar haya sido recibido con satisfacción en sectores muy distintos. Excepto por Llamazares, claro.