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26 4 09 EL LIBRO BIBLIOTECA NUEVA Preludio al Holocausto Ésta es una historia sobre los orígenes de la Segunda Guerra Mundial contada como una tragedia coral en la que el autor narra el descenso a la irracionalidad política a través de una serie de escenas cotidianas e históricas de diversos personajes públicos. El pasaje que reproducimos cuenta algunas de las reacciones internacionales ante la tragedia que ya amenazaba al pueblo judío l primer ministro Neville Chamberlain hizo una declaración en la Cámara de los Comunes sobre los refugiados judíos alemanes. Había hablado con Joseph P. Kennedy y lord Halifax y tenía nuevas posibilidades que ofrecer. Era el 21 de noviembre de 1938. El gobierno de Su Majestad ha quedado muy impresionado por la urgencia del problema dijo Chamberlain. A la luz de acontecimientos recientes, había vuelto a revisar la situación El Imperio británico, aunque extenso y en algunas partes poco poblado, no podía absorber gran número de refugiados, insistió Chamberlain. Aun así, había preguntado a los gobernadores de dos colonias- -Tanganyika y la Guayana Británica- -si podían arrendar tierras a organizaciones de refugiados para su colonización en gran escala. El gobernador de la Guayana Británica había contestado que su país tal vez dispondría de cuatro mil hectáreas para que las colonizasen judíos alemanes. Y el gobernador de Tanganyika- -en otro tiempo colonia alemana pero desde la Gran Guerra posesión británica- -había ofrecido más de 20.000 hectáreas en la Provincia Occidental y las Tierras Altas del Sur. Recibiría con agrado una misión de organizaciones de refugiados- -dijo Chamberlain a la Cámara de los Comunes- -y gustosamente les daría todas las facilidades para inspeccionar las zonas y formarse una opinión... Aquel mismo día en el Parlamento, sir Samuel Hoare, secretario de Interior, se ocupó de la cuestión de aceptar más refugiados judíos en la propia Inglaterra. Hoare dijo que se oponía a un cupo porque algunos lo considerarían demasiado bajo y otros, demasiado alto. Sería mejor, a su juicio, colaborar con las organizaciones de socorro judías, cuáqueras y demás y tratar cada caso por separado. Somos una comunidad industrial densamente poblada con, en estos momentos, gran número de parados dijo Hoare. Había, señaló, corrientes subterráneas de suspicacia e inquietud ante la inmigración en gran escala. Es un hecho (y es mejor afrontar con franqueza E Título: Humo humano Autor: Nicholson Baker Editorial: Debate Páginas: 496 Precio: 23,50 Euros Fecha de publicación: 8 de mayo estos hechos) que debajo de la superficie se está gestando un movimiento antijudío definido. Como secretario de Interior, hago cuanto puedo por aplastar este tipo de maldad. A The New York Times le gustó el plan de Chamberlain sobre Tanganyika, suponiendo que la colonia nunca fuera devuelta a los alemanes. Tanganyika ofrece más posibilidades esperanzadoras para la colonización que muchos de los territorios que se han mencionado para asentar en ellos a los refugiados alemanes dijo un artículo de fondo de The New York Times. El clima en las Tierras Altas del Sur era favorable a los europeos, señalaba el periódico y, según decían, había valles que podían cultivarse. Era el 24 de noviembre de 1938. La revista Time afirmó que la propuesta de Chamberlain era una notable indicación de que bajo el efecto del horror de la civilización ante los pogromos nazis, por fin la diplomacia había empezado a hacer algo útil El juez William Harman Black, del Tribunal Supremo del estado de Nueva York, se mostró menos entusiasmado. Tanganyika era demasiado calurosa y demasiado alemana, dijo por la radio, y podía haber en ella epidemias y moscas tsetse. El rabino Stephen Wise, sionista, tuvo la reacción más extrema a Tanganyika. Prefiero que mis hermanos los judíos mueran en Alemania- -escribió en una carta privada a Myron Taylor- a que vivan de alguna forma, de cualquier forma, en las tierras que llevan la impronta de su ocupación por Alemania ayer. Gandhi escribió un artículo para Harijan, el semanario en inglés Nicholson Baker Escritor, historiador El Imperio británico no podía absorber gran número de refugiados (judíos) insistió Chamberlain. Aun así, había preguntado a los gobernadores de Tanganika y la Guayana Gandhi opinaba que es injusto e inhumano imponer los judíos a los árabes Palestina pertenecía a los árabes del mismo modo que Inglaterra pertenecía a los ingleses que dirigía en Delhi. Era el 26 de noviembre de 1938. Había recibido, escribió, preguntas sobre los judíos y los árabes en Palestina y sobre la persecución de los judíos en Alemania y- -no sin reservas- -había decidido ofrecer sus opiniones. Todas mis simpatías están con los judíos- -escribió Gandhi- Si alguna vez pudiera haber una guerra justificable en nombre de la humanidad y para la humanidad, una guerra contra Alemania para impedir la brutal persecución de toda una raza estaría totalmente justificada. Pero ninguna guerra era justificable, creía Gandhi: solo la satyagraha, la resistencia no violenta, e incluso la satyagraha solo era justificable después de fracasar los intentos de negociación. Si yo fuese judío y hubiese nacido en Alemania y me ganase la vida allí, sostendría que Alemania era mi patria tanto como la del gentil más alto, y le desafiaría a disparar contra mí o a arrojarme a la mazmorra- -escribió Gandhi- Me negaría a ser expulsado... Aunque los aliados declarasen la guerra a Alemania, dijo Gandhi, su acción no podría traer felicidad interior ni fuerza a los judíos. La felicidad interior nacía de los sufrimientos soportados voluntariamente. La violencia calculada de Hitler puede incluso provocar una matanza general de judíos... escribió Gandhi. En cuanto a Palestina: La petición del hogar nacional para los judíos no me atrae mucho- -señaló- Es injusto e inhumano imponer los judíos a los árabes Palestina pertenecía a los árabes del mismo modo que Inglaterra pertenecía a los ingleses y Francia a los franceses, añadió. Hay centenares de maneras de razonar con los árabes si ellos- -los judíos- -prescinden de la ayuda de la bayoneta británica. Tal como están las cosas, son copartícipes con los británicos en el expolio de un pueblo que nada malo les ha hecho. Ciento noventa y seis niños refugiados alemanes hacían cola en el muelle de Harwich, Inglaterra. Muchos de ellos eran huérfanos, sin pasaporte ni visado y se les permitía entrar en el país al amparo