Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
26 4 09 ACTUALIDAD Orson y las mujeres El amante compulsivo POR MIGUEL TORRES Hace setenta años Orson Welles se disponía a filmar Ciudadano Kane y a consagrar su vida a la desmesura. Fue desmedido con su obra, con su vida y, sobre todo, con sus mujeres- -guapísimas, maravillosas todas ellas- -a las que amó con toda la exageración de su inmenso ego S e cumple ahora el setenta aniversario del contrato que la RKO firmó con Orson Welles para, con plena libertad, escribir, producir y dirigir dos películas. Le pagaron una cifra astronómica para un principiante que solo tenía veinticuatro años de edad, 225.000 dólares, más un plus sobre los beneficios. Un año antes, Orson Welles había estremecido y sembrado el pánico entre la audiencia radiofónica con una adaptación de la obra de H. G. Wells La guerra de los mundos que describía una invasión extraterrestre. Las dos películas financiadas por RKO fueron Ciudadano Kane y El cuarto mandamiento. Pero el hombre que revolucionó el mundo de la escena, de la pantalla y de las ondas tuvo ade- más una vida personal y sentimental tumultuosa. Orson Welles conoció en 1934 a Virginia Nicholson, hija de una acaudalada familia que hacía sus primeros pinitos como actriz. Welles tenía 19 años, y Virginia 18. Orson la incluye en su primera película, Hearts of age, que revelaba la influencia de los filmes de terror en aquellos tiempos. La película la hizo con muy escasos medios económicos. Nada más terminarla, marcha a Nueva York dispuesto a trabajar en el Romeo y Julieta que se iba a estrenar en Broadway. Allí surge uno de los más divertidos episodios de su afición a las aventuras amorosas con bailarinas y coristas. El gerente del hotel Algon- Virginia Nicholson y las bailarinas quin, en el que se alojaba, se quejó de la frecuencia con que pedía dos desayunos. Según su biógrafa Bárbara Leaming, el gerente, Frank, le preguntó ¿no podría pedir usted desayunos especiales ¿Qué quiere decir, Frank? repuso un Orson desconcertado. Bueno pida desayunos dobles pero no dos desayunos Servir dos desayunos significaba que el hotel consentía que durmiera con mujeres con las que no estaba casado. No se trataba de ningún capricho por parte del gerente. Aunque en la actualidad es difícil imaginarlo, entonces no era raro que en los mejores hoteles pidieran a las parejas el libro de familia. Según recuerda Orson, no era tampoco muy insólito que en ciertos hoteles el detective abriese la puerta con una llave maestra en mitad de la noche para asegurarse de que los que se hallaban en la cama estaban casados. Tuve que pedir desayunos superespeciales y quienquiera que estuviese conmigo tenía que esconderse en el cuarto de baño Orson llama a Virginia, que vivía en Chicago con sus padres y se casan en secreto en noviembre de aquel mismo año. Del matrimonio, que duró cinco años, nacería la primera hija del genio, Christopher. Según cuenta Charles Higham, otro de los biógrafos de Welles, éste jamás habló en público sobre su ex mujer, hasta que en un proyecto de guión para una película autobiográfica la describe como una persona ansiosa de escapar de su familia, ávida de éxitos teatrales, utilizándole a él como el primer tren para salir de la ciudad, y de naturaleza dura y apasionada, un retrato nada halagador de su primera mujer y desde luego en absoluta contradicción con la opinión de los demás Simultáneamente, Welles tuvo una tórrida relación con Dolores del Río, mito de la cinematografía mejicana. Yo tenía once años cuando me enamoré de ella cuenta. Ella salía en una película que discurría en los mares del Sur, así que me limité a esperar hasta en- Dolores del Río, una obsesión Dolores del Río (izq) estaba loca por él y Judy Garland fue una pasional aventura que se transformó después en amistad ABC