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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Puesto de control de la carretera de Jalalabad, la principal entrada a la capital desde el sur desde Pakistán. Tan sólo unos conos de plástico en mitad de la calzada indican la presencia de un control. Un agente armado con un AK- 47 se pierde en un mar polvoriento de coches, camiones, bicicletas y motos que le pasan por todos lados. A un lado de la calzada un contenedor verde en mitad de un barrizal con la inscripción Police indica que estamos ante un puesto de vigilancia. En cuanto el vehículo blindado de EUPOL aparca sobre el barro, empiezan a surgir agentes de los comercios cercanos. En el interior del contenedor dos jóvenes en camiseta se desperezan mientras se apresuran a vestirse la camisa reglamentaria. ¿Dónde está el responsable? preguntan los agentes de la Guardia Civil. Inmediatamente un hombre cruza la carretera y mientras se arregla la gorra se presenta como Mahsoud Bahrani, jefe de la unidad. Empieza el interrogatorio. Aquí estamos doce personas, pero yo creo que necesitamos quince como mínimo informa el agente afgano. El puesto cuenta con una radio, ocho AK- 47, una pistola y tres chalecos antibalas. Un intérprete de EUPOL traduce al detalle cada respuesta y todo queda anotado en el informe. Terminadas las (Pasa a la página siguiente) Policías afganos en el interior del contenedor en el que viven y trabajan en turnos de 24 horas cuatrocientos agentes vigilarán los principales accesos a una capital cuya seguridad es competencia afgana desde el pasado 31 de diciembre. González y Trallero visitan los puestos de control para interesarse por la opinión de sus colegas afganos y anotar sus demandas. Tienen un uniforme para todo el año, trabajan en turnos de veinticuatro horas y muchos de ellos viven en los mismos contenedores que hacen las veces de comisaría. Les faltan muchos medios y años de preparación destacan los agentes de la Guardia Civil que piensan que el mayor problema es la fama de corrupción que rodea a los agentes locales acostumbrados a pedir dinero en los puestos de control e incluso a vender el equipamiento donado por la comunidad internacional, incluido el armamento. El puesto de control de la carretera de Jalalabad es la puerta de entrada a la capital desde el sur. Estamos en la complicada ruta en la que cientos de camiones de ISAF han sido atacados en su camino