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26 4 09 EN PORTADA VENTAS DEL MERCADO DISCOGRÁFICO EN ESPAÑA En miles de unidades Internet contra Sindescargas Mercado físico Audio: Sencillos Lp s vinilo Cassette Compact disc Otros Total unidades y packs audio Video: DVD y VHS Total unidades y packs audio y video Total mercado físico PVP x 1.000) 2007 2008 558 99 5 28.669 162 29.493 1.920 31.413 257.012 4.907 22.126 27.033 284.045,89 182 40 1 26.400 109 26.732 1.335 28.067 225.187 10.787 18.447 29.234 254.421,34 -67,4- 59,6- 78,8- 7,9- 32,8- 9,4- 30,5- 10,7- 12,4 119,8- 16,6 8,1- 10,4 Mercado Digital Descargas de internet Descargas para móviles Total mercado digital PVP x 1.000) Valor PVP x 1.000) Total valor mercados (físico y digital) INGRESOS DEL MERCADO DIGITAL MUNDIAL En porcentaje Juegos Música Periódicos Cine Revistas 1 4 4 ABC Fuente: Promusicae IFPI 35 20 (Viene de la página anterior) La Asociación de Internautas recuerda que, en España, el daño a la industria del cine es residual. Sencillamente, las películas españolas no se bajan, no están en ninguna lista, no interesan Incluso la oferta legal de cine en internet es casi inexistente. Apenas se cuentan unas pocas páginas y no demasiado nutridas, como pixbox, filmotech o filmin. Los críticos creen que falta imaginación y ambición empresarial, un Steve Jobs (creador de iTunes) y añaden: Lo que la gente no encuentra barato y fácil lo busca de otra manera ¿Qué hace falta para que reaccione la industria? No pretendemos luchar contra internet, que para nosotros supone una oportunidad extraordinaria aseguran fuentes de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, representantes en España de grandes corporaciones (como Sony o la Warner) y, también, de creadores individua- les asociados en la SGAE. Pero para hacer la migración del mercado tradicional al online hace falta un acuerdo con las operadoras que posibilite el gran desembolso que eso supone. Y con la piratería no salen los números; es imposible montar nuevos negocios si, a golpe de clic, tienes esos mismos productos gratis. Ninguna empresa puede competir contra la piratería de sus propias obras Ven necesario un pacto con Redtel (Asociación Española de Operadores de Telecomunicaciones, que engloba a Telefónica, Ono, Vodafone y Orange) para impulsar esas inversiones, y con el Gobierno para que ponga en marcha una normativa contra los abusos en la Red. Estamos ante un mercado maduro gracias, precisamente, a la piratería añaden las citadas fuentes. Sólo hace falta una oferta madura. Si ofreces más calidad, funciona. Y el modelo legal no tiene por qué ser siempre de pago. Por el tráfico llegan la publicidad y oportunidades de negocio La Coalición denuncia el fariseísmo. Tú no compartes 100.000 canciones sencillamente porque no las tienes, no son tuyas. La propuesta que planteamos al Gobierno difiere del modelo francés; no pretendemos criminalizar al usuario, sino perseguir a quienes se lucran con la piratería La industria pide que se pueda aplicar la ley contra los concentradores (unos 70 en España) utilizando la vía administrativa, no judicial. La autoridad podría, tras un primer aviso y los plazos correspondientes de alegaciones, ordenar la suspensión definitiva del servicio, instando a la operadora a su desconexión. Para el resto de usuarios es partidaria de un sistema de notificaciones con voluntad educativa y disuasoria Sólo para aquellos reincidentes se podría estudiar algún tipo de medida tecnológica, proporcional y siempre temporal. El Gobierno se ha comprometido en público a impulsar esta regulación, que forma parte de su Un salvaje oeste global Gran Bretaña. El Gobierno británico prepara una iniciativa legislativa para forzar a los proveedores de internet a que envíen un aviso a los clientes que hagan descargas ilegales. Las principales compañías ya han firmado un protocolo por el que se comprometen a ello, con la posibilidad de limitar la velocidad de acceso a la red para los reincidentes, sin llegar a cortar el servicio (Emili J. Blasco, Londres) Francia. El Ejecutivo lleva diez meses intentando aprobar una Ley de protección de la creación en internet víctima de sucesivas catástrofes parlamentarias. Francia aprobó en 2006 una legislación represiva que prevé multas de hasta 300.000 euros, incluso meses y años de cárcel para los internautas dispuestos a cargar bajar música libremente. La legislación tuvo una eficacia nula: las descargas no han dejado de crecer, las multas han sido difíciles de aplicar, y las productoras de cine y música no han dejado de incrementar su volumen de negocios. Desde el mes de junio del 2008, una nueva Ley, más eficaz circula entre el Senado y la Asamblea Nacional, sin terminar de aprobarse, víctima de la guerra de guerrillas de numerosos diputados y senadores de izquierda y derecha. Cuando se apruebe, si es que termina aprobándose, la nueva Ley prevé el corte del suministro de internet a quienes descarguen ilegalmente Sin embargo, los proveedores de Internet ya advierten que será difícil y costoso evitar las cargas descargas de cine y música, temiendo un coste económico muy gravoso. Christine Albanel, ministra de la Cultura, tiene previsto volver a presentar su proyecto de Ley ante la Asamblea Nacional este 29 de abril (J. P. Quiñonero, París) Estados Unidos. Internet es el nuevo Salvaje Oeste, donde el mazazo que han asestado en Estocolmo a la piratería musical ha causado sensación. A favor y en contra. Los americanos tienen el país, el marco legal y el corazón dividido entre dejar hacer y descargar a cada cual lo que le dé la gana, y ponerse serios en defensa del negocio. La poderosa Recording Industry Association of America (RIAA) que representa a las discográficas, se ha apuntado algunos tantos importantes en los últimos años. Uno de los más sonados fue la condena en octubre de 2007 a Jammie Thomas, una madre soltera de sangre india y sueldo escuálido, a pagar una multa de 222.000 dólares por tener 1.700 canciones almacenadas en archivos digitales prestos para ser compartidos. Jammie Thomas apeló, y la batalla sigue en un marco más confuso que claro. La tendencia norteamericana a querer controlar estas cosas sin regularlas clara e inequívocamente abre coladeros a la acción de toda clase de lobbies. Uno de los coladeros más estimados por los defensores de las descargas es la doctrina del fair use (uso justo, o uso limpio) de la ley americana de derechos de autor. Esta doctrina defiende una limitación de tales derechos cuando la reproducción de las obras protegidas es para uso escolar, crítico, y en general sin afán económico. Como la mayoría de las descargas son para uso y disfrute personal y no para ganar dinero, hay quien cree que el fair use puede ser un buen cortafuegos frente a las pretensiones de la industria (Anna Grau, Nueva York)