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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE ron hace poco más dos años, y en los que la comunidad internacional depositó sus esperanza, no han servido para democratizar el país, para cambiar de rumbo. Las elecciones se celebraron, pero desafortunadamente, dos años después seguimos sin tener paz. De lo cual se deduce que las elecciones no eran lo que necesitamos. Hace falta hacer algo más, mucho más. Sobre el terreno, la situación está muy mal, por la ausencia de paz, sobre todo en el este del país, en Kivu Norte y en Alto- Uélé, en la provincia Oriental, al norte. Allí, desde hace meses, nos enfrentamos a una situación de crisis humanitaria, a causa de la actuación de numerosos grupos armados que persiguen sus propios intereses. Esta situación ha provocado el desplazamiento de casi un millón y medio de personas, que han sido obligadas a abandonar sus casas y sus medios de subsistencia para salvar sus vidas. Mujeres, niños y ancianos han huido a las montañas y a la selva, sin protección, sin cobijo, sin comida... Es fácil imaginar que si un país es un cuerpo, si una parte del país está enfermo el resto está también enfermo Miteyo es un aguijador de conciencias. Una tarea que ejerce en su país y en Occidente. España y la comunidad internacional tienen que implicarse más a fondo. Del mismo modo que invirtieron mucho dinero para que se celebraran las elecciones no tiene sentido que después se desentiendan. Los Gobiernos occidentales saben perfectamente cuáles son las raíces del problema que se vive en mi país, quién financia la compra de armas, a quiénes beneficia realmente la explotación de los ingentes recursos naturales de mi país Al delegado de Cáritas le resulta inaceptable que se acepte que en Congo mueran millones de seres sin que a nadie parezca importarle. Las cosas no dejan de empeorar para al menos dos millones de almas al norte y al este del país Por eso le irrita tanto el comportamiento de la mayor fuerza de paz desplegada por las Naciones Unidas. Le pareció un escándalo la dimisión del general español al frente de la MONUC Vicente Díaz de Villegas renunció porque no quería ser cómplice de una misión mal planificada y mal preparada para acometer la tarea de proteger a la población. Bruno Miteyo le da la razón al militar español: La gente está profundamente descontenta del trabajo de la MONUC. La mayor parte de las violaciones de los derechos humanos se producen a menos de doscientos metros de donde se encuentran desplegados los cascos azules sin que hagan nada para evitarlo. De alguna manera acaban siendo cómplices de la situación. Por otra parte el Ejército de Congo es débil, no tenemos un Ejército nacional. A pesar de ser la misión más numerosa, no cumplen su tarea. MONUC es un negocio. Mientras más dure el conflicto más mejor para ellos, que reciben buenas pagas, primas y vacaciones. Ellos están interesados en que dure lo más posible El hombre de Cáritas en Congo no ve ningún cambio tras la detención del general tutsi rebelde Laurent Nkunda en una insólita operación conjunta de los ejércitos congoleño y ruandés, enemigos hasta ayer. Hace poco hemos visto en Kivu Sur a 30.000 personas huyendo de la violencia Son demasiados actores en un laberinto endiablado: guerrillas mai- mai, antiguos soldados del Ejército ruandés (hutus) implicados en el genocidio, guerrilleros leales a Nkunda que han defendido los intereses mineros de Ruanda en el este congoleño, el propio Ejército congoleño, que con demasiada frecuencia actúa más como una banda de ladrones que como una tropa leal a Kinshasa, y una ausencia total de autoridad. El Gobierno central está muy lejos y apenas cuenta en los Kivus. Lo dice Miteyo: Por si fuera poco, hay una grave crisis en Kinshasa. El gobierno central no tiene la menor autoridad y no ha hecho nada para acabar con la impunidad y la corrupión, para instaurar un poco de justicia. El presidente Joseph Kabila no ha hecho nada ni para crear un verdadero ejército nacional ni para crear una mínima base para que el país se desarrolle, para que la paz eche raíces El director de Cáritas en Congo Todo empeora Hace dos años estuve en España para alertarles sobre el drama de cuatro millones de muertos. Ahora regreso para confirmarles que las víctimas suman ya cinco millones La mayor parte de las violaciones de los derechos humanos se producen a menos de doscientos metros de los cascos azules sin que hagan nada para evitarlo Bruno Miteyo, director de Cáritas en la República Democrática de Congo, durante su reciente visita a España para hacer un llamamiento para paliar la sangre que se derrama, el sufrimiento que no cesa recueda que la ONU ha demostardo quién se beneficia de la explotación de los riquísimos recursos de los Kivu. Ruanda es ahora el principal exportador de coltán el mineral que se emplea para fabricar componenes de teléfonos móviles, pantallas planas y ordenadores y ellos no tienen minas. Pero nuestro gobierno es también responsable. No tienen la menor capacidad. Ese es el gran problema. Kabila ha demostrado que es incapaz de regir el país, de gobernar, de tener un gobierno fuerte, de liderar el país Y como a perro flaco todo son pulgas, el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en su acrónimo en inglés) el fanático movimiento que opera en el norte de Uganda, se ha sumado el festín de los horrores. El LRA ha empezado a moverse, a buscar refugio, saquear y matar al norte de Congo. El intento del Ejército de Uganda de acabar con ellos ha provocado que la tropa de Joseph Kony se dividiera en pequeños grupos por toda la región. Sólo en el norte de Congo han muerto al menos 1.000 personas a causa de sus acciones. Y a eso ha que sumar un millón de desplazados internos A la pregunta de ¿qué puede hacer España? responde Bruno Miteyo con otra pregunta: ¿Quién conoce la situación? ¿Quién sabe que cinco millones han muerto ya en Congo? Mucha gente sabe que casi un millón de personas murieron en el genocidio de Ruanda, y muchos países occidentales tienen mala conciencia porque no actuaron. Pero en Congo, ¿quién está haciendo algo, quién tiene mala conciencia? Nadie está interesado en la República Democrática de Congo Silencio, se mata. Silencio, se muere. Cuando el primer Kabila Laurent inició, con el respaldo de Uganda y Ruanda, la revuelta que acabaría con Mobutu Sese Seko, Bruno Miteyo estaba al este, donde se inició la campaña: En aquel momento, la gente sintió sobre todo esperanza. Porque después de 35 años de dictadura de Mobutu la gente quería una oportunidad. Pero se puede decir que desde 1996 hasta ahora no hemos tenido paz en Congo, sólo muerte y desolación Por eso está el director de Cáritas tan descontendo del joven Kabila. ¿Cómo voy a estar contento? El resultado está a la vista: dónde está la paz. No hay verdadero ejército, el gobierno es débil, no hay oposición, no hay libertad de prensa, no hay justicia. Ése es el panorama. Todos han matado. El caudillo opositor Jean- Pierre Bemba ha matado, Kabila ha matado... Todos han matado. Pero ¿por qué permitió la comunidad internacional que fuera candidato alguien con esos antecedentes? No hay nadie que represente a la oposición, nadie la encabeza. No hay oposición. Esa es la triste realidad El fin de Mobutu