Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
19 4 09 LA IMAGEN Astronomía Ese afán de explorar el infinito La Unesco ha declarado 2009 Año Internacional de la Astronomía. Ocasión para hacer un repaso de la exploración del universo: una aventura que, después de tantos siglos, no ha hecho más que empezar INFOGRAFÍA: JAVIER AGUILERA TEXTO: LUIS DOMINGO esde que el hombre tomó conciencia de sí mismo, sintió el afán de conocer qué había en el cielo que se alzaba sobre su cabeza. No era un ansia gratuita, pues la observación del firmamento pronto le ayudó a orientarse, a viajar y a estudiar las estaciones y los periodos más propicios para cazar, sembrar y recolectar. El estudio del cielo aparecía así como una útil herramienta para dominar el medio en que se desenvolvía. La construcción megalítica de Stonehenge o la de las pirámides de Egipto se basaban en conocimientos astronómicos muy precisos. Aunque fue la pasión raciona- D lista de la antigua Grecia la que hizo un estudio más sistemático y observacional del firmamento. Es curioso observar cómo el avance de la astronomía ha ido en paralelo con la visión que los hombres han tenido de sí mismos a lo largo de la historia. Durante muchos siglos los hombres habían poblado los cielos de criaturas prodigiosas y fantásticas, pero aquellos griegos racionalistas comenzaron a explorar el firmamento por medio de las matemáticas y con la única guía del análisis y la observación. Aristarco de Samos calculó la distancia que separa a la Tierra de la Luna y, con curiosa intuición, A MÍ O ON R ST A LA DE RIA O sostenían lo contrario. ST I Fue el comienzo de 400 H años de descubrimientos En 1609 Galileo apuntó que aún continúan y que LA N por primera vez al cielo están siendo celebrados con un telescopio. Digan en 2009, declarado por SE lo que digan, la Tierra se la Unesco Año ITO mueve aseguró Internacional de la H entonces ante quienes Astronomía Considerado el padre de la astronomía observacional ya que aunque no inventó el telescopio si fue el primero en utilizarlo para observar la Luna. Realizó los primeros dibujos detallados de esta. Descubrió varios satélites de Júpiter aseguró que el sol es el centro del universo alrededor del cual giran la Tierra y demás astros Aristóteles, en cambio, acuñó una teoría geocéntrica en virtud de la cual era la Tierra- -que el filósofo concebía plana- -el centro del universo. Ptolomeo le daría forma detallada a esa visión al proponer un sistema en el que la Luna, los planetas y las estrellas giran en esferas de cristal alrededor de la Tierra. No es que Aristóteles fuera menos analítico y racional, pero se dejó guiar por su general concepción filosófica del universo que concebía a la Tierra como lugar de la imperfección frente a los perfectos cuerpos esféricos celestes que se movían en no menos perfectas órbitas circulares. El sistema ptolemaico se adaptaría después perfectamente a una concepción medieval en la que no es la geometría, sino la teología la que informa el conocimiento del cosmos y en la que nada parecía más natural que la Tierra, como creación divina, fuese el centro de un universo perfecto y cristalino. Una vez más, la filosofía, la autopercepción del lugar que ocupa el hombre en el universo determinaba su visión del firmamento. Con el Renacimiento llega una nueva era en la que el hom- bre viaja, comercia, descubre nuevas tierras y vuelve de nuevo su vista hacia el firmamento en busca de instrumentos precisos que le ayuden a orientarse y a dibujar el mapa sobre el que se desarrollan sus navegaciones. El pensamiento geométrico torna a imponerse en el estudio del firmamento. Es el momento de Copérnico, Tycho Brahe, Kepler y Galileo y su valiente defensa de la observación y el análisis frente al dogma. La Iglesia exigió a Galileo moderación a la hora de divulgar unos conocimientos que derribaban una concepción del universo que había sostenido a los hombres durante siglos. La contención, sin embargo, no era una cualidad de Galileo a la hora de defender la verdad. El científico se burló de sus censores, que le llevaron a juicio y le obligaron a abjurar de sus creencias. Y sin embargo, digan lo que digan, la Tierra se mueve insistió. El enfrentamiento, no obstante, tampoco derivó en trage- Galileo Galilei: