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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE básicas, hacer la compra de todo menos carne y pescado, ya que se me acusa de que siempre cojo lo mismo) sin perjuicio de que su mujer también haga estas cosas. Y reivindica el mantenimiento de electrodomésticos, bombillas y demás, que es misión de los hombres por el artículo 33 Añade que llevamos colgado el sambenito de ser unos vagos y unos dejados, y nuestras mujeres no tienen inconveniente en sacarlo a pasear José Ángel es un hombre atípico en este sentido reconoce Raquel, su mujer. Es incapaz de estar de brazos cruzados. Formamos un gran equipo, si bien es cierto que la organización de la intendencia, en general, me corresponde a mí: confección de menú, previsión de la despensa, vestimenta de los peques, organización de los armarios y de la limpieza... A su favor diré que el papeleo de los bancos y el cuidado de los coches se los traga él José Alberto, otro caso, va incluso más lejos: ¿Que si comparto las tareas? Diría que mi mujer las comparte conmigo. Pongo lavadoras, lavavajillas, limpio, cocino, compro (no me importa hacer colas en la pescadería, por ejemplo, ni limpiar procesar congelar el género, algo que asquea a mi mujer) Con respecto a la prole, todo. Eso sí: una esforzada empleada doméstica nos evita limpieza de baños y demás. Aborrezco la compra en grandes superficies y soy incapaz de hacer arreglos de costura, pero eso se puede externalizar Según estos últimos testimonios, y según el citado sondeo, las parejas españolas parecen haber iniciado una revolución Si les hacemos caso, un importante porcentaje de hombres no sólo sacaría la basura (el 77 por 100) sino que también haría las compras (76) cocinaría (58) y fregaría los platos (58) Aunque serían menos los que cambiarían las sábanas sin protestar (44 por 100) Limpiar los aseos y planchar no les gusta en absoluto. Las mujeres creen que los señores tienden a adornar la situación. Paco y Yolanda, tres hijos en su haber, dejan la cosa casi en empate. Colabora sobre todo cuando estoy trabajando; cuando estoy en casa se relaja dice ella. Debería tomar la iniciativa, no esperar a que le pidas que ponga la lavadora si ve que el cesto de la ropa sucia está lleno. Algo hemos avanzado sobre generaciones anteriores. Mi padre no hizo nada en casa hasta que mi madre falleció. Sin embargo, la sensación entre mis amigas es que falta mucho para que el reparto sea equitativo Paco defiende su parte: Sí, arrimo el hombro. Sobre todo cocina de supervivencia, lavavajillas, lavadora... Pensando en mi padre, soy un campeón. Mi talón de Aquiles es la plancha, soy un negado. Pero no hay conflicto. Hemos equilibrado nuestras posturas Síntomas de revolución ¿Un reparto justo? Aunque queda un largo trecho, los deberes de hombres y mujeres tienden a equilibrarse tareas domésticas es una fuente de tensión. Esta cifra se eleva hasta el 60 por 100 en las parejas jóvenes. Si me pregunta a mí diré que casi llevo el peso de la casa, pero si contesta mi mujer, Pilar, me temo que le dirá que no hago ni el huevo confiesa Gonzalo, 40 años y un hijo a cuestas. Viene una asistenta dos días a la semana que hace los baños, la plancha y pasa el aspirador. Yo gestiono al niño cuando nos levantamos. A la vuelta del cole le pongo merienda algunos días, otros se la prepara su madre. Se ducha solito, pero el que está al quite soy yo. De recoger la ropa planchada se ocupa Pilar, excepto la mía que lo suelo hacer yo aunque no me lo reconozca. De preparar (o calentar) la cena me encargo yo, y de recoger y fregar, también. El fin de semana hago los fritos, pero ella recoge la cocina. Los viernes Pilar va a la frutería, pescadería o carnicería; yo al supermercado y a la charcutería, y entre los dos colocamos la compra en su sitio. Lavadoras y tender van de su parte, y si alguna vez me toca, es inútil porque no le gusta cómo lo hago y lo volverá a hacer. El zafarrancho de limpieza general de estanterías con libros me toca a mí José Ángel, 41 años y padre de dos hijos de 10 y 7 años, cree que en su caso las cosas están al 50 por 100. No se puede discutir que las mujeres son las que llevan la voz cantante. Son ellas las que transforman una casa en un hogar Su hoja de servicios incluye levantar a los niños, hacer las camas, preparar los desayunos, tender, fregar, cocinar (a veces) planchar cosas