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12 4 09 EN PORTADA Ciudad Juárez Donde los niños juegan al narco POR MANUEL M. CASCANTE D e Ciudad Juárez conocimos a sus muertas: casi un millar de mujeres asesinadas o desaparecidas desde 1994 en extrañas y macabras circunstancias. De Ciudad Juárez hablamos con frecuencia de los muertos vinculados con el crimen organizado: 1.600 asesinatos durante 2008 y cerca de 500 en lo que va de 2009. Pero poco sabemos de ese millón y medio de habitantes que sobreviven en esta urbe singular a la violencia del narcotráfico y al sitio militar a la que está sometida, desde comienzos de marzo, por 8.500 soldados y más de 2.000 agentes federales. Ésta es su historia, la historia de los que aún sobreviven en Ciudad Juárez. Cuando el avión inicia el descenso una mancha gris se vislumbra al final del desierto, donde no faltan dunas de arena blanca. Tras dejar atrás el aeropuerto y el control migratorio y de aduanas (como ocurre en todas las ciudades fronterizas del país, no importa que el vuelo sea nacional) la doble vía que conduce a la ciudad proporciona una primera imagen a resumir en menos de mil palabras: en el lado de la marcha, un espectacular (panel publicitario) exhorta: Oremos por Ciudad Juárez. Lo necesitamos a su lado, un anuncio del gubernamental PAN dice: No queremos que nuestros hijos crezcan con drogas Al margen opuesto de la carretera, otro cartel, esta vez del Partido Verde Ecologista: Pena de muerte para asesinos y secuestradores y a su sombra, el night club Aphrodite s En la mediana, un retén de la Policía Federal Preventiva con una docena de agentes embozados y armados hasta las cejas. Bienvenidos. Narcosjunior y narcopotentados Llama la atención el perfil hasta cierto punto sofisticado que presentan varios de los principales capos del narcotráfico mexicano. Son individuos violentos y muy peligrosos, pero también son mucho más que simples matones. Hay entre ellos antiguos profesionales de las fuerzas armadas, multimillonarios magnates y narcosjunior o hijos de poderosos jefes de cárteles de la droga que han estudiado en colegios de élite en el extranjero, conducen autos de lujo, visten ropa de marca y viven y viajan a lo grande. Jaime González Durán, El Martillo desertó del Ejército en 1999 para convertirse en uno de los miembros fundadores de los Zetas, grupo formado por antiguos miembros de las Fuerzas Armadas que pasaron a trabajar como sicarios de los cárteles de la droga. Vicente Carrillo Leyva, El Ingeniero narcojunior, hijo de Amado Carrillo, El señor de los cielos A sus 32 años se había convertido en jefe de finanzas del cártel de Juárez. Joaquín Guzmán, El Chapo magnate incluido en la lista de multimillonarios de Forbes. Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo narcojunior a quien se le atribuye la autoría intelectual de 15 asesinatos, hijo de Ismael El Mayo uno de los jefes del cártel de Sinaloa. Hay un detalle que conviene tener siempre en cuenta para tratar de comprender esta ciudad, y que la hace completamente diferente a cualquier otra: la inmigración me cuenta Fabio Meltis, director de la emisora local Órbita, mientras conduce su pick- up (camioneta de caja descubierta) objetivo preferido de los controles vehiculares que soldados y federales despliegan al azar por la ciudad. El automóvil avanza por una interminable cuadrícula de calles repetidas, imposibles de distinguir unas de otras; lo mismo que sus casas, todas de una planta, todas iguales... Las maquiladoras (factorías de ensamblaje de componentes de importación, que una vez montados regresan a sus países de origen) llegan a Juárez a comienzos de los sesenta, y la hacen crecer, para bien y para mal- -continúa Meltis- Las autoridades no se preocuparon de crear tejido social, ni por atender las necesidades de una po- Inmigrantes y maquiladoras blación que aumentaba desmesuradamente. Aquí llegan mujeres solas con sus hijos, y por soledad se juntan con un tipo que acaba tirándose a sus hijas. La descomposición de la familia es un problema muy serio. ¿Por qué la gente de Juárez no se cuida? Porque no conoce al de enfrente, porque el de enfrente tampoco es de aquí, porque a lo peor él es el malo... La gente se acostumbró a la violencia hasta el punto de convertirla en un espectáculo. Había padres que llevaban a sus hijos a ver el último decapitado que aparecía en las calles. Gran parte de la culpa la tuvieron los medios de comunicación, que explotaron el amarillismo y no fueron suficientemente responsables con la situación dice Mauricio Rodríguez, portavoz de la policía municipal. De crear conciencia social han empezado a preocuparse algunos colectivos amenazados, víctimas de secuestros y extorsiones, como los médicos. El cirujano Eduardo Güere, que pertenece al Comité Médico Ciudadano, un grupo que mediante charlas y conferencias intenta que los juaritos asuman que la policía y los militares no son la solución para sus problemas: son los propios juarenses quienes tienen que tomar conciencia de la situación y dar un paso al frente para intentar arreglarlos -La gente tiene miedo de denunciar. Piensan que la policía está del lado de los delincuentes. Aunque no todos los policías