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29 3 09 HORIZONTES Villanueva levantó el pabellón sobre una antigua casa gallinero y en él ensayó el uso de granito y ladrillo con que meses después construiría el Museo de El Prado (Viene de la página anterior) Más pistas Apertura: Desde el próximo 3 de abril hasta septiembre, en grupos de 10 personas cada hora. Cierra por actos oficiales. Pases: Viernes y sábado, de 10.30 a 16.30. Domingo, 10.30 a 13.30. Tarifas: Básica (3,40) reducida (2,50) y mínima (1,70) Concertar visitas: Tel. 91 3761500. Fax. 91 3761287 de El Pardo, es un descubrimiento. Y lo hacemos dando un pequeño rodeo por una flamante zona ajardinada que nos lleva al punto de arranque en el mismo eje con el Palacio para penetrar por la exedra original, que se ha saneado y reforzado su forma semicircular con una nueva plantación de árboles. Toparnos por primera vez con la fachada principal del edificio, de un solo piso de planta rectangular, dividido en cuerpo central sobresaliente y dos alas laterales, es darnos de bruces con un Museo del Prado en versión reducida, con su mismo pórtico y sus columnas jónicas, pero coronado con el escudo con la cifra del nombre de quien por entonces ya era Carlos IV Según me cuenta el arquitecto de Patrimonio Nacional, Luis Pérez de Prada, que firma el proyecto de restauración arquitectónica con Pedro Moleón, lo que singulariza y da trascendencia especial a la Casita de El Pardo dentro de la obra de Villanueva es la presencia del granito y el ladrillo en su fachada, combinación que ensaya por primera vez aquí y que después lleva a su mejor edificio- -el Museo- proyectado cuatro meses después de concluir la obra de fábrica de la Casita y a la vista de su resultado, espléndido de nuevo tras las numerosas acometidas. Porque Pérez de Prada y todo el equipo de Arquitectura que dirige Elisenda Galcerán han tenido que combatir los problemas derivados de omisiones de Villanueva- -nadie es perfecto- forzadas tal vez por la premura en la construcción- -un año- y de donde nacieron los graves problemas de la casa: no hay sótano ni ático, por lo que las humedades han atacado desde arriba y desde abajo, cuestión que parece no pre- La restauradora da las últimas pinceladas a la sobrepuerta del Gabinete de las Fábulas, cuya consola (dcha) lleva iguales guirnaldas y las iniciales reales ocupaba a Villanueva, al que la decoración interior importaba un bledo. Sin embargo, que esta Casita sea una joya única en el mundo se debe a la riqueza de los textiles que conserva en su interior y que permanecen, como un milagro, exactamente igual que cuando fueron colocados. Lourdes de Luis, jefe del servicio de Restauración de Patrimonio Nacional, y experta en telas, declara, sin atisbo de duda, que lo que hoy ven nuestros ojos no es posible verlo en ningún otro palacio de Europa. Además, con sólo caminar por las salas de izquierda a derecha estamos recorriendo la evolución estética que va desde el último rococó, de la Sala Comedor que hoy, decapado el blanco con que se repintó, vuelve a ser azul- -el color original y preferido de María Luisa de Parma- hasta el más puro neoclásico de la Saleta Pompeyana, al otro extremo de la planta, donde los bordados se inspiran en las estilizadas pinturas de arquitecturas que decoraban la Domus Aurea de Nerón en Roma. Esta casa, como la de El Escorial o Aranjuez, -explica la conser-