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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE ÁNGEL CÓRDOBA tal que tuvo como resultado la muerte de King. En marzo de 1969, Ray confesó haber disparado contra King y fue condenado a noventa y nueve años de cárcel. Sin embargo, tres días después de la confesión se retractó y apuntó que había sido la involuntaria cabeza de turco de una conspiración. Se pasó el resto de la vida pidiendo un nuevo juicio y negando su supuesta participación en el asesinato de King. Lloyd Jowers, propietario de un restaurante de Memphis, afirmó en 1993 que la muerte de King había sido el resultado de una conspiración que implicaba a la mafia y al gobierno de Estados Unidos. En 1999, una demanda civil contra Jowers descubrió que sí había existido una conspiración para matar a King. La familia de King también quedó convencida de la inocencia de Ray y prestó declaración en ese sentido aquel mismo año. A pesar de ello, la investigación del Departamento de Justicia estadounidense que finalizó en 2000 no coincidía con ellos, al no encontrar creíble ninguna de las alegaciones. ¿Le resulta complicado? ¿Está usted perplejo? No se preocupe, yo también, y no somos los únicos. En consecuencia, los rumores sobre lo que le sucedió a Martin Luther King aquel día de abril de 1968 siguen aflorando aquí y allá. Los rumores también suelen surgir en situaciones que representan una amenaza real o en potencia para el propio bienestar o incluso la supervivencia. Eso explica por qué quienes rumorean suelen considerar importante lo que dice Radio Macuto. Al principio de este capítulo he narrado algunos de los rumores que surgieron de la extendida sensación de vulnerabilidad durante las semanas posteriores al 11- S. La continua actividad terrorista y las omnipresentes comprobaciones de seguridad han acrecentado la intranquilidad y han alimentado más rumores. En julio de 2007, la policía detuvo a un presunto terrorista en Santander. Le encontraron una pistola y un temporizador. Enseguida circularon noticias no comprobadas sobre si le habían encontrado documentación para atentar contra la línea de ferry que va al Reino Unido. Luego surgieron rumores sobre si el Pont- Aven, el barco que conecta Santander y Plymouth, era el objetivo de un atentado terrorista con bombas. Esta situación representaba evidentemente una amenaza potencial para vidas humanas. La amenaza también puede ser de naturaleza psicológica. Una situación puede poner en entredicho una creencia, una actitud, una predisposición o un sentimiento de identidad. Tendemos a ponernos a la defensiva cuando nos critican o atentan contra nosotros, o contra grupos con los que nos identificamos. Podemos sentirnos realmente amenazados. Los rumores pueden neutralizar estas amenazas, por ejemplo, menospreciando la fuente del desafío o reforzando nuestra propia posición, causa o grupo. En 2007, WorldPublicOpinion. org llevó a cabo una exhaustiva encuesta entre ciudadanos de cuatro países predominantemente musulmanes: Egipto, Marruecos, Pakistán e Indonesia. La muestra era representativa de la población de cada uno de estos países. La encuesta exploraba los sentimientos hacia Estados Unidos y Al- Qaeda, y las actitudes acerca del uso de la violencia contra la población civil. Una inmensa mayoría de los encuestados se opuso a la violencia contra los civiles, ejemplificada en los actos del 11 de Septiembre de 2001, perpetrados por Al- Qaeda. Sin embargo, como existe la creencia generalizada de que los americanos tienen intenciones hostiles hacia el Islam, los encuestados estaban motivados a no criticar a ningún grupo- -AlQaeda incluido- -que fuera enemigo de Estados Unidos. Persiste el rumor de que los Servicios Secretos de Israel alertaron a 4.000 judíos el 10 de septiembre de 2001 para que no fueran a trabajar en el World Trade Center Sadam Husein difundía regularmente rumores sobre su capacidad para espiar y castigar a los ciudadanos iraquíes comunes para desalentar a los potenciales rebeldes Entre una serie de interesantes descubrimientos estaban las percepciones de quién era el responsable por los ataques del 11- S. Una minoría muy pequeña- -2 de paquistaníes, por ejemplo- -creía que Al- Qaeda había orquestado los ataques. Cuando se les presionó en sesiones de grupo diciendo que Osama Bin Laden había asumido la autoría de los atentados en una cinta de vídeo, algunos participantes se mostraron visiblemente incómodos y a la defensiva... negándose a creerlo, sugirieron que el vídeo era un montaje. Su respuesta fue: Hollywood puede crear cualquier cosa. Por contra, muchos opinaban que tras los sucesos se ocultaban personas desconocidas, Israel, o incluso el propio Estados Unidos. Por ejemplo, persisten los rumores que dicen que los Servicios Secretos de Israel alertaron a cuatro mil judíos el 10 de septiembre de 2001 para que no se presentaran a trabajar en el World Trade Center al día siguiente, lo que implicaría que Israel había derribado las torres para incitar una reacción antiárabe. Es posible que surjan rumores que retratan a Israel o Estados Unidos como cerebros del 11- S en situaciones en que los participantes se ponen a la defensiva por el papel de Al- Qaeda en los ataques. Las naciones árabes, por supuesto, no tienen el monopolio de este tipo de rumores, que circulan por el mundo en cuanto surgen sentimientos defensivos.