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29 3 09 EL LIBRO BIBLIOTECA NUEVA La rumorología del 11- S Nicholas DiFonzo relata en esta obra el inmenso poder del rumor para embarullar nuestra percepción de los hechos en situaciones de amenaza y ansiedad colectiva. El 11 de Septiembre no fue un caso aislado, pero sí fue paradigmático por las numerosas fantasías que originó en diversos sectores de población y que todavía persisten en nuestros días Nostradamus predijo los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001 como el inicio de la Tercera Guerra Mundial (Rumor popular en circulación tras el 11 de septiembre de 2001) staba corrigiendo un manuscrito sobre mi investigación de la historia del rumor la mañana del 11 de septiembre de 2001 cuando me llamó mi mujer y me dijo que encendiera la tele. Sentado, en silencio, absolutamente estupefacto, vi cómo dos aviones comerciales se estrellaban contra el World Trade Center, estallaban en una gran bola de fuego y las dos Torres Gemelas se derrumbaban. Los comentaristas televisivos permanecieron un rato en silencio, demasiado asombrados para soltar palabra. Aquella mañana en Sarasota, Florida, el presidente Bush pidió unos minutos de silencio en honor a los fallecidos en los ataques. Y durante la semana siguiente, el cielo estuvo extrañamente silencioso (no se permitió volar a ningún avión) Estos silencios interrumpieron las largas conversaciones- -y conjeturas- -en las horas posteriores a aquel fatídico día. América había sido atacada; se sintió física y psicológicamente amenazada y vio cómo crecía un sentimiento de unidad y patriotismo. Espontáneamente nos reunimos en iglesias para rezar. Rastreamos las noticias de Internet, radio y televisión en busca de información. Hablábamos entre nosotros y nos preguntábamos en voz alta: ¿Por qué? ¿Qué será lo próximo? En aquellos días tan extraños florecieron los rumores: El Departamento de Justicia ha aconsejado a todos sus empleados que eviten utilizar el metro (de Washington DC) para volver a casa, porque se teme un atentado. Los árabes que trabajan en algunas cadenas de comida rápida han reaccionado celebrando las noticias de los ataques. Un avión secuestrado se dirige a la Torre Sears de Chicago. Ninguno de estos rumores era cierto, pero formaban parte de cómo tratábamos de encontrarle un sentido a la nueva (para nosotros) amenaza del terrorismo. Los rumores consisten en afirmaciones informativas: afirmaciones con sujeto y predicado que pretenden informarnos. Harry Potter ha muerto propone que J. K. Rowling, la autora de la famosa serie de libros infantiles, ha liquidado al héroe en la última entrega. (Este rumor- -dudoso en aquel momento- -llevó a los fans de Potter a entrar en páginas web que contenían un gusano informático. El refresco de frutas Tropical Fantasy es propiedad del Ku Klux Klan sostiene que la Brooklyn Bottling Company está controlada por el KKK. (Falso: su propietario es Eric Miller. Como parte de un macabro rito iniciático, los miembros de una banda callejera de Illinois- -que conducían con los faros apagados- -han asesinado a tiros a los conductores desprevenidos que les han hecho luces. (Falso: la policía del estado de Illinois lo llamó la patraña de las luces Todos estos rumores son declarativos, nos dicen algo. Los rumores consisten en afirmaciones en circulación que la gente suele considerar importantes o de interés para quien los cuenta y quien los escucha. Tienden a ser sobre temas que consideramos relativamente más urgentes, vitales, trascendentales o imperativos. El rumor clásico va a menudo acompañado por un deje de ansiedad: Me han dicho que van a reducir nuestro departamento, ¿tú sabes algo? Evidentemente, que haya despidos en un departamento sería de gran importancia para los empleados, ya que el desempleo es una amenaza para el bienestar. O los rumores acerca de acciones que poseo son importantes para mí porque inciden en mi situación financiera. Este sentido de la importancia puede derivarse de nuestro interés en algo por lo que sentimos estima o aprecio. Por ejemplo, los rumores deportivos reflejan el intenso interés de los aficionados. La desinformación difundida por los propagandistas es rumor. Saddam Hussein difundía regularmente rumores sobre su capacidad para espiar y castigar a los ciudadanos iraquíes comunes como método para desalentar a los potenciales rebeldes. Otro ejemplo serían las noticias exageradas sobre violaciones, asesinatos y pillaje por parte de ciudadanos de Nueva Orleáns tras el huracán Katrina, de las que se hicieron eco agencias de noticias con un historial contrastado- -parecía una forma de actuar razonable para creérsela en aquel momento- aunque resultaron ser objetivamente falsas. Por tanto, eran rumores, las pruebas que apuntalaban estas informaciones se derrumbaron. Las afirmaciones aparentemente verificadas también pertenecen a esta categoría. Folletos y correos electrónicos que circularon en la década de los noventa proclamaban que el director gerente de Procter Gamble (P G) había anunciado en el programa de Phil Donahue que su empresa realiza donaciones a la Iglesia de Satán. Los folletos instaban a sus receptores a contactar con la emisora y pedir una transcripción como prueba. Toda la gente que se tomó la molestia de hacerlo descubrió, por supuesto, que el director gerente de P G no ha estado nunca ni en el programa en cuestión ni, de hecho, en ningún otro programa de la tele. No hace mucho, estaba casualmente en Memphis, Tennessee, y aproveché la oportunidad para visitar el Museo Nacional de los Derechos Civiles. El museo está ubicado en el motel Lorraine, donde asesinaron a Martin Luther King el 4 de abril de 1968. Al otro lado de la calle está la otra ala del museo: la casa de huéspedes de Main Street desde donde supuestamente James Earl Ray disparó el tiro fa- E Nicholas DiFonzo Psicólogo Título: Rumorología Autor: Nicholas DiFonzo Editorial: EdicionesB Páginas: 320 Precio: 19 Euros Fecha de publicación: 8 de Abril Ninguno de los rumores surgidos tras el 11- S era cierto, pero formaban parte de cómo tratábamos de encontrarle un sentido a la nueva (para nosotros) amenaza del terror Es posible que surjan rumores que retratan a Israel o EE. UU. como cerebros del 11- S en situaciones en que los participantes se ponen a la defensiva por el papel de Al- Qaida