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D 7 22 3 09 LA CARTA DEL CORRESPONSAL 32 D 7 LOS DOMINGOS DE ¡Ave Roma! POR VERÓNICA BECERRIL la espada y el peto protector hasta lograr la categoría de gladiador, legionario, o pretoriano. Durante un par de meses el alumno combate con la rudis la espada de madera, símbolo también de la libertad que obtiene el gladiador tras hacer exhibición de sus proezas en la arena. El aspirante aprende los movimientos y las técnicas de combate, el rito de la lucha, los saludos... y se sumerge así en la peculiar atmósfera que rodeaba a aquellos combatientes. Después, hacemos una especie de examen y valoramos la voluntad y la capacidad del aprendiz, porque del rudis se pasa a la espada de acero, y hay que saber a quién tienes delante porque noso- Escuela de gladiadores Aquí viene el personal a aprender el arte del gladius para convertirse en gladiador, legionario o pretoriano tras hacer exhibición de proezas P elículas, libros, y documentales han mostrado el mito y la vida de los gladiadores. ¿Pero cuánto hay de verdad en esas historias? Para comprobarlo decidí ir a la Escuela de Gladiadores de Roma, donde Spiculus íntimo amigo de Nerón -un Nerón del siglo XXI- me contó las interioridades de ese mundo. Y es que desde hace diez años hay en Roma una escuela que enseña el noble arte de los gladiadores: Quien viene aquí lo hace por curiosidad, pero quien se queda, es por pasión me explica orgulloso Carmelo Catanzaro, Spiculus En este centro se enseña a utilizar Unos aspirantes a futuros gladiadores practican con la rudis o espada de madera antes de pasar a la de acero ABC tros lo hacemos por pasión, sin hacernos daño porque al día siguiente hay que trabajar sonríe el amigo de Nerón Cada alumno se construye su armadura y su casco a medida, siguiendo los modelos de las legiones romanas. Los entrenamientos se realizan durante todo el año, pero teniendo en cuenta sobre todo la preparación del gran desfile del nacimiento de Roma de finales de abril. Este año para el desfile que irá desde el Circo Massimo al Coliseo vendrán grupos de gladiadores de toda Europa explica Spiculos quien nos confirma que en España hay también dos escuelas de gladiadores. A la de Roma acuden colegios de la ciudad que aquí se familiarizan con las costumbres del viejo Imperio, curiosos de toda condición y turistas que, tras un breve cursillo de unos pocos días, pueden presumir de haber experimentado en su cuerpo el sabor de la arena y del combate. Me cuenta Spiculus el caso de un señor alemán de unos setenta años que, cuando se colocó la armadura, lloró emocionado por haber cumplido un sueño. Porque esa es nuestra misión: hacer revivir una tradición La escuela de gladiadores cuenta también con un pequeño museo en el que se guardan piezas de época diseñadas por los miembros de la asociación siguiendo patrones y modelos antiguos. Es ésta la mejor manera de aprender la utilidad de las armas o los yelmos que llevaban los gladiadores, considerados por mis interlocutores como los boxeadores de entonces: Porque un gladiador bueno no moría, se le preservaba para dar espectáculo Y así abandoné la escuela con la idea en mente de vivir- -algún día- -en mi propia piel la experiencia del gladiador, con la certeza de que en adelante veré con otros ojos las películas de romanos, y con algo nuevo que aprendí gracias a este reportaje: la suerte del gladiador no se decidía señalando con el dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo, sino que era un leve movimiento de mano el que determinaba el futuro del combatiente. PRESIDENTE DE HONOR Guillermo Luca de Tena PRESIDENTA- EDITORA Catalina Luca de Tena CONSEJERO DELEGADO José Manuel Vargas DIRECTOR GENERAL José Luis Romero DIRECTOR Ángel Expósito Mora DIRECTOR ADJUNTO José Antonio Navas SUBDIRECTOR Alberto Aguirre de Cárcer REDACTOR JEFE Alberto Sotillo D 7