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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE Pistas Cómo llegar. Por entre 600 y 1.000 diversas compañías aéreas, como Air France, Lufthansa, British Airways o Swiss Air, ofrecen vuelos a Nueva Delhi con escala. Desde Nueva Delhi o Bombay se puede volar al aeropuerto de Dabolim (Goa) con Air India o con aerolíneas de bajo coste por unos 170 Qué comer. Marisco y pescado al curry en el jardín del lujoso restaurante A reverie, ubicado cerca del Hotel Goan Heritage en Calangute. Telf. 00 91 9832174927. Dónde dormir. En una de las amplias y relajantes habitaciones del selecto Goa Marriott Resort (Telf. 00 91 9832463333) ubicado en Miramar (Panaji) que cuestan más de 200 euros la noche. O en la antigua mansión colonial con más de 200 años de 00 91 9832226523) ubicada en 31 st January Road de Panaji y donde las habitaciones cuestan unos 30 ASIA Relájese: está en Goa. Sobre estas líneas, espectacular atardecer en la playa de Baga. A la izquierda, masajista india en la playa de Calangute ÁFRICA queña ciudad de unos 100.000 habitantes permanecieron los portugueses hasta 1961, pero su impronta sigue indeleble en la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción que data de 1541 y se alza sobre la plaza mayor o en un paseo por los pintorescos barrios de Fontainhas, Sao Tomé y Altino. En sus estrechas callejuelas, que reciben nombres como Rua da Armada Portuguesa o Emidio Gracia, conviven los personajes típicamente indios turbantes y saris incluidos con tiendas de estilo luso lojas o casas pintadas con cálidos colores mediterráneos y balcones enrejados. El recorrido cultural por la Goa con sabor colonial tiene su punto culminante en las majestuosas pero un tanto decadentes mansiones de Chandor, como la casa Braganza, la casa Fernandes o el palacio de Deao (todas con más de 200 años de antigüedad) Una vez culminado dicho trayecto, llega el momento de relajarse en las playas de fina arena blanca que recorren todo el litoral de este pequeño estado de 3.701 kilómetros cuadrados en el que sólo viven 1,3 millones de los más de 1.100 millones de habitantes que tiene la India. Especialmente tranquilas son, al norte de la costa, Arambol (Harmal) y Mandrem, y Agonda y Patnem al sur. En sus apartadas calas plagadas de cocoteros y palmeras, el viajero podrá disfrutar de los famosos atardeceres de Goa, cuando el cielo se vuelve rojizo al caer el sol y se funde con el azul turquesa del mar, sobre cuyo horizonte se perfilan las sombras de los últimos bañistas y de las parejas que pasean por la orilla. Después de pasar el día en alguno de los 400 chiringuitos de playa que pueblan la costa y en sus innumerables tumbonas, donde hasta se pueden recibir masajes ayurvé- dicos a precios bastante asequibles, empieza la marcha en Goa con jam sessions de rock bien regadas con la fortísima cerveza india Kingfisher. Las playas más animadas son las de Calangute, Baga, Anjuna y Candolim, ya que sus bares y restaurantes junto al mar, sus pensiones baratas, sus discotecas y sus fiestas rave atraen anualmente a 2,2 millones de turistas indios y 300.000 extranjeros que se dejan más de 635 millones de euros cada temporada. Una cifra que supone el 15 por ciento de los ingresos turísticos de la India y que ha convertido al diminuto Estado de Goa en un oasis de riqueza dentro de este todavía pobre país. Y todo empezó gracias a los hippies que, atraídos por sus idílicas calas, su clima envidiable y su vida relajada, convirtieron a Goa en uno de sus paraísos terrenales en los años 70. Envuelta desde entonces por un halo mítico, Goa se ve inundada cada temporada, que empieza en noviembre y acaba en marzo antes de que lleguen el calor asfixiante del verano y las lluvias del monzón, por miles de mochileros que buscan fiesta y diversión a raudales en discotecas legendarias como Tito s, Paradiso, Cubana o Utopia, templo de la música trance que ha hecho mundialmente conocido a este antiguo PAKISTÁN CHINA NEPAL BUTÁN Nueva Delhi Calcuta INDIA Bombai BANGLADESH MYANMAR Madrás Goa Colombo OCÉANO ÍNDICO SRI LANKA enclave luso. Además, en las escondidas playas de Anjuna, Morjim y Vagator se suelen celebrar fiestas rave donde la música se mezcla con el alcohol y las drogas, por lo que cada vez están más controladas por la Policía. Los que al día siguiente no tengan una monumental resaca, pueden comprobar si están lo suficientemente frescos y ágiles de reflejos como para regatear en el mercadillo de Anjuna, donde se pueden comprar alfombras, tapices, cuadros, figuritas hinduistas, camisas de seda neo- hippies y cedés con mantras budistas del Tíbet o trenzarse rastas en el pelo y hasta dibujarse un tatuaje en la piel. Aunque lo más probable es que, con tatuaje o sin él, Goa permanecerá para siempre en la memoria del viajero.