Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA La crisis y los padres fundadores POR EDUARDO SAN MARTÍN a patrística hace furor en el campo del análisis económico. Los padres fundadores de la ciencia económica moderna están siendo convocados con una insistencia inusitada, en estos días de tanta incertidumbre, por ver si sus viejas recetas arrojan alguna luz sobre nuestros desorientados analistas contemporáneos y los aún más despistados líderes políticos mundiales. Quien gana a todos en invocaciones es, naturalmente, el fantasma de John Maynard Keynes, en cuyas teorías algunas tratan de encontrar esa linterna que nos ilumine en medio de las brumas del presente. Hay quien advierte sobre el ucrónico ejercicio de resucitar fórmulas de otros tiempos para ilustrar realidades económicas ¡ay la globalización! que no tienen mucho que ver con las de hace setenta años, o las de hace dos siglos. Como si nada. Puesto a navegar en el pasado, ¿por qué no acudir al mismísimo Adam Smith en defensa de unas leyes del mercado que, en su versión primigenia, no fueron enunciadas con los tintes L de crueldad con que las pintan ahora quienes toman sus excesos por el original para plantear una causa general contra la vigencia del sistema capitalista. El historiador Paul Kennedy Ascenso y caída de las grandes potencias ha reunido de un golpe a quienes él considera los cuatro nombres señeros de esa patrística: Smith, Marx, Schumpeter y el inevitable Keynes Lean a los cuatro grandes para conocer la suerte del capitalismo Financial Times. 12 de marzo de 2009) Y los imagina hablando sobre la actual crisis desde sus irrenunciables postulados. Todos tendrían una parte de razón. La genuina doctrina del libre mercado no tiene por qué equivaler a un laissez faire desmelenado (Smith) el capitalismo ha patinado víctima de sus propias contradicciones (Marx) nos merecemos una depresión larga como viaje penitencial hacia una forma de capitalismo nueva y más dúctil (Schumpeter) y feliz por ser tan citado ahora, pero preocupado por el resurgir de ciertas tendencias estatalistas y por la dimensión de los déficits públicos que se avecinan (Keynes) De los cuales, apostilla Kennedy, el de Estados Unidos alcanza unos niveles de deuda que, por comparación, hace parecer austero el record establecido por el rey Felipe II de España ¿Y el futuro del capitalismo? Bien, gracias. A pesar de las esperanzas albergadas por un insobornable Marx. El capitalismo, aún revisado, no desaparecerá: como la democracia, tiene sus errores, pero como también ocurre respecto de los fallos de la democracia, los críticos del capitalismo terminarán por descubrir que cualquier otro sistema es peor dio de dólares (unos dos millones de euros) por los derechos de autor de sus libros, mientras hacía campaña por la presidencia de Estados Unidos. A lo que hay que añadir otro medio millón de dólares el pasado 15 de enero, días antes de asumir su cargo, por una versión abreviada de Sueños de mi padre para lectores jóvenes. No seré yo quien se lo reproche. Lugar de negocios frica está dejando de ser ese continente de guerras y hambruna poblado casi enteramente por tiranos y niños con moscas en sus ojos por decirlo con las palabras de Time Magazine. Durante décadas, la principal industria africana ha sido la ayuda humanitaria internacional, que se cifra en unos 40 millones de dólares anuales. Pero hace apenas dos años la inversión extranjera en el África subsahariana sobrepasaba ya en 8 millones esa cifra y cuadruplicaba la correspondientes a 2000. El continente olvidado se ha convertido en pocos años en un lugar de negocios Que se lo digan a los chinos. Y nada de crisis. Su crecimiento anual medio del último año se sitúa por encima del 6 Y el año que viene, en medio de la recesión mundial, será del 3,3 El África de hoy, dice la revista, se parece mucho a la Asia de los ochenta www. abc. es blogs san- martin Á El bolsillo de Obama uien tiene muy claras las ventajas de una economía de mercado, desoyendo a las plañideras que hoy entonan un réquiem por su defunción, es el presidente de Estados Unidos. Y no sólo porque forma parte de unas convicciones inequívocamente expresadas en sus actuaciones públicas (algunos liberales americanos están que echan las muelas) También porque la búsqueda del beneficio (esa peste inoculada por el capitalismo codicioso) engorda directamente sus bolsillos. En su blog del Washington Post, Garance Franke- Ruta revela esta semana que, según la secretaría del Senado, el entonces candidato Barack Obama ingresó en 2008 cerca de dos millones y me- Q