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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE No me pidas para ti lo que yo no te pediría para mí La frase se la espetó Camps a un empresario que acudió de los primeros a felicitarle tras ser elegido presidente Su círculo de amistades es reducido. Es más fácil encontrarle en un cine con la familia que en un campo de golf. Su religiosidad parte de su escala de valores personales amigos de toda la vida. Es bastante bueno y no le gusta perder: ni al tenis, ni al pádel... ni a las canicas. En esas reuniones no se habla de política, aunque sí del Valencia, una afición inveterada que comparte sobre todo con el mayor de sus hijos. Se cuida mucho físicamente. No es difícil verlo por el cauce viejo del río Turia haciendo ejercicio con Rafa Blanquer, el que fuera entrenador de Niurka Montalvo, hoy secretaria autonómica del Deporte de la Generalitat Valenciana. Últimamente ha redoblado el nivel de actividad política, convencido de que es víctima de una campaña esencialmente política que busca en última instancia el debilitamiento del PP en sus fortines de Madrid y Valencia. Así se lo ha transmitido a su equipo, al que somete a jornadas maratonianas, a las que faltan horas para su gusto, no tanto para el de los que le rodean. Según éstos, sabe escuchar y delega sin problemas. No es inmune a las críticas, pero tiene muy clara las líneas de actuación de su Gobierno, trazadas por él personalmente con mucho tiempo de antelación. Lo ha demostrado en múltiples ocasiones, tanto en el ámbito interno como en cuestiones básicas para la Administración que preside, como la lucha por el reconocimiento por parte del Gobierno de la población real de la Comunidad Valenciana. Su círculo de amistades es reducido, y es más fácil encontrarlo en un cine con su familia que, por ejemplo, en un campo de golf. Su religiosidad parte de su escala de valores personales. La noticia de que Tomás había declarado ante el juez Garzón le sorprendió en misa. Era un domingo por la tarde. No oculta su fe, y mantiene en este sentido unos vínculos muy estrechos con el cardenal Agustín García- Gasco. Son asuntos del todo ajenos a la política empleados no obstante por la oposición política para cuestionarle como gobernante. Definitivamente ha aprendido a sufrir aunque no le castigaran ni en el colegio. Pero tiene una gran capacidad de aguante, quizá alimentada por su seguridad de que, al final, la verdad resplandecerá Jornadas maratonianas El presidente valenciano, junto a su esposa y sus tres hijos, en una calle del centro de Valencia El plano íntimo Una familia de a pie La esposa de Camps acude a trabajar todos los días a su farmacia, situada en el centro de Valencia. Organiza con los suyos excursiones en coche y, cuando se van de vacaciones, lo hacen en clase turista. Una familia abonada a la normalidad TEXTO: I. B. FOTO: MIKEL PONCE I hay un rasgo definitorio de Francisco Camps es la pasión por su familia. Casado con Isabel Bas, farmacéutica de profesión, el matrimonio, con tres hijos, conforma un modelo nada extraordinario en este sentido. Juega con sus hijos al tenis, su esposa acude todos los días a pie a su puesto de trabajo... nada del otro mundo. Resulta muy frecuente verlos por cualquier calle de la ciudad de Valencia, más allá de los actos públicos e institucionales propios de la responsabilidad de Camps como presidente autonómico. Este es el punto débil del presidente valenciano, su familia: el que le ha contrariado enormemente a raíz de la historia de los trajes. Ha hablado con sus hijos de ello, les ha transmitido su pleno convencimiento de que, al final, todo se revelará una gran insidia Según sus próximos, no es precisa- S mente de los que se llevan el trabajo a casa, pero esta conversación ha resultado conveniente. Últimamente, tanto él como los suyos están abrumados por las muestras de apoyo recibidos por los ciudadanos. Lo de adelante, Paco que le dicen, es cierto, rigurosamente cierto. El público congregado en la plaza del Ayuntamiento durante las pasadas fiestas de Fallas le mostró su respaldo de forma espontánea el pasado 19 de marzo. A la farmacia de su mujer, situada en pleno centro de la ciudad, llegan cada día decenas de mensajes que dan cuenta del crédito y la popularidad de alguien que lleva la normalidad por bandera. Normalidad y austeridad, por ejemplo en los viajes. Han sido numerosas las ocasiones en las que la familia Camps ha sido vista por En clase turista cualquier valenciano en algún aeropuerto europeo, esperando turno en la ventanilla de clase turista. Lo mismo ocurrió cuando la Copa América llegó a Valencia: guardaron cola como el resto que quería ver de cerca la Jarra de las cien guineas. En Mestalla, el estadio de fútbol del Valencia, es raro ver a Camps si no es compañía de su hijo mayor, en la localidad que le corresponde como socio que es del club mucho antes de ser elegido presidente autonómico. Otra de las aficiones del jefe del Gobierno regional es hacer excursiones con ellos en coche. En este caso, pocos son los enterados del destino que escoge. Lo que sí es seguro es que el domingo por la noche ya está ultimando la agenda del día siguiente, esa ristra inacabable de actividad que exige su responsabilidad institucional.