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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA Cien años de inutilidad POR EDUARDO SAN MARTÍN ien años de lucha contra la droga, para nada. O para peor. Desde que las potencias occidentales se reunieron en Sanghai para crear la primera Comisión Internacional del Opio, un siglo de lucha contra los narcóticos ha sido un desastre, creando estados fallidos en el mundo en desarrollo, al tiempo que la adicción ha florecido en el mundo rico. Se mida como se mida, esos cien años han sido antiliberales, mortíferos e inútiles En consecuencia, el semanario más influyente del mundo, The Economist, vuelve a la carga veinte años después: la política menos mala es una legalización controlada de las drogas Hace dos décadas, la posición sostenida por la publicación británica (liberal en sentido estricto del término, es decir defensora radical del libre mercado, pero netamente anticonservadora en la defensa intransigente de los derechos humanos y la adecuación de las costumbres a los tiempos) sonó como un aldabonazo en un mundo que seguía creyendo a pies junti- C llas en las políticas tradicionales para combatir el consumo y el tráfico de estupefacientes. En 1998, en el cenit de esa fantasía voluntarista, la ONU instaba a los estados miembros a conseguir un mundo libre de drogas para 2008. Pero este jueves, reunidos en Viena para diseñar la política antidroga del próximo decenio, ministros de todo el mundo no pudieron sino certificar el fracaso de esas políticas y expresar su perplejidad sobre el camino a seguir. Sobre el primer punto, los datos son concluyentes. EE. UU. se gasta 40.000 millones de dólares al año contra el tráfico de drogas, detiene a un millón y medio de sus ciudadanos y encarcela a medio millón de ellos. En uno los emergentes narco- estados de África, Guinea- Bissau, acaban de ser asesinados el jefe de Ejército y el presidente. Por no hablar de lo que está sucediendo en México. Según cifras de la propia ONU, el negocio de la droga mueve anualmente unos 320.000 millones de dólares (unos 40 billones si los contamos en las viejas pesetas) Sobre el segundo punto, el camino a seguir ahora, The Economist sigue ofreciendo el suyo. Lo menos malo no significa lo bueno. Aunque mejoraría la situación de los países productores, añadiría algunos riesgos en consumidores. Pero legalizar no es fomentar. Al contrario. Hoy, drogas perfectamente legales (alcohol, tabaco) están sometidas a una fuerte regulación, a una gravosa fiscalidad y a restricciones en el consumo. Los ingresos fiscales generados pueden invertirse en prevención, educación y persecución de un tráfico marginal. En definitiva, se trata de convertir un problema de criminalidad en un asunto de salud pública. Nuestra solución es complicada, pero un siglo de fracaso manifiesto es una buena razón para intentarlo Este cronista se sumó al banderín de enganche de The Economist hace veinte años. Y lo sigue haciendo hoy. Godzilla en Wall Street ara quien gusta del lenguaje de los signos, esta es una crisis en L. Bueno, al menos ya sabemos algo, aunque ese conocimiento no nos saque de pobres. Una crisis en L, escribe Wolfgang Münchau en Financial Times, es aquella que comienza con un rápido declive seguido por una tasa de crecimiento muy baja durante muchos años. En las recesiones tipo V la recuperación es instantánea. En las de clase U, esa reanimación ter- P mina por producirse. Según su diagnóstico, nos encontramos en mitad de la línea vertical de la L, pero es el trazo horizontal el más temible. La historia no se repite exactamente, pero el pasado económico nos enseña que las crisis financieras son muy similares. Y esta es como la de Japón (otra vez, Japón) de los años noventa del siglo pasado. Y Japón tuvo suerte, porque estaba rodeado de una floreciente economía mundial Algún otro (James Baker) alerta en el mismo diario del riesgo de que nos encontremos con unos bancos zombis. Ni vivos ni muertos. Basta con repetir la política que aplicaron entonces las autoridades japonesas: planes de rescate tímidos y graduales en lugar de cerrar o recapitalizar tales bancos. Estados Unidos (y Europa) puede estar cometiendo el mismo error, si concibe la actual crisis bancaria como de liquidez y no de solvencia Godzilla en Wall Street. Y una frase T odos miran a Washington para ver si saca al mundo de su caída en picado económica. Nunca en los últimos cincuenta años nos habíamos sentido tan débiles, y jamás en esos mismos cincuenta años nos había considerado el mundo tan importantes. (T. Friedman. New York Times) www. abc. es blogs san- martin