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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Cartel difundido por el Ministerio de Instrucción Pública de la República como parte de la campaña de evacuación de las zonas expuestas a bombardeos aconsejados y animados por los responsables, mientras que otros lo hicieron de forma espontánea al poco de llegar a Rusia, como confirma la carta que Enrique Undiano escribió a su madre y a su hermana desde Moscú el 30 de junio de 1937: En Leningrado, en los dos días que estuvimos, fueron los pioneros que salieron en el puerto con la banda de música y en dos horas que estuvieron se hicieron tres amigos míos, y al marchar me dieron una insignia rusa y me escribieron en un papel sus señas para que les escriba. Ya se ha dicho que la prensa, tanto española como internacional, fue también vehículo de difusión de las cartas de los niños españoles evacuados. Las letras infantiles fueron, al igual que los dibujos o las fotografías, un importante recurso emocional para solicitar ayuda material y económica a otros países, para denunciar las atrocidades del enemigo y para granjearse la benevolencia de la opinión pública internacional. Fueron, además, testimonios valiosísimos, verdaderos tesoros, por cuanto constituyeron, en muchas ocasiones, las únicas narraciones de primera mano del exilio infantil que llegaron a España en los años de la contienda. Vinieron a calmar la angustia de aquellos padres que habían visto partir a sus hijos hacia tierras extranjeras y de los que apenas habían vuelto a tener noticia, debido a la dificultad de establecer contacto escrito por distintos motivos (estar en la zona contraria, cambios de domicilio, desmembración de la unidad familiar, analfabetismo, etcétera) y a la irregularidad del correo propia de estos momentos de caos. A través de las cartas los españoles pudieron conocer la situación en la que se encontraban los niños evacuados, las cosas que hacían o el trato que recibían en los diferentes países de acogida. El periódico ruso Pravda, cuyo redactor jefe, Mijail Koltsov, había sido corresponsal en la guerra española (después sería víctima de las purgas estalinistas) fue uno de los primeros en publicar, en su número del 6 de julio de 1937, algunos fragmentos de las cartas que los niños españoles de la segunda expedición, que zarpó de Santurce el 13 de junio de 1937, escribieron a sus familiares al llegar a su destino. Asimismo, las páginas del semanario Pluma Roja de Novelda recogieron la carta que el niño Daniel Monzó Carbonell, natural de este pueblo alicantino y miembro de la primera de las expediciones infantiles a la URSS, escribió desde el balneario de Artek a sus padres y hermanos el 3 de abril de 1937 y que es uno de los pocos testimonios directos que se conservan de ese primer contingente de niños evacuados a Rusia. En el Magisterio Español, publicación periódica editada primero en Valencia y después en Barcelona y dirigida a los docentes, no faltaron tampoco cartas salidas de las plumas de los niños evacuados al extranjero, muestras inequívocas del interés que el estilo de vida soviético despertaba entre los maestros españoles. En el número de 9 de febrero de 1938 se reproduce otra carta que algunos niños españoles refugiados en el campamento central de pioneros de la URSS enviaron a la redacción de la revista, se supone que previa petición. Al igual que la anterior, esta misiva es considerada tan emotiva- -por sencilla y por sincera- que huelga el menor comentario a este respecto La carta, en la que se relataba pormenorizadamente la jornada diaria en el campamento, fue transcrita precedida del título Los niños españoles que viven en la Unión Soviética nos cuentan su vida feliz Vivimos en el campamento central de pioneros de la URSS. No podíamos soñar nunca una vida mejor que la que aquí llevamos. Estamos divididos en cuatro secciones y en cada una tenemos un profesor español. En cada sección hemos elegido entre nosotros mismos un presidente que es el responsable del grupo. A las siete de la mañana nos levantamos, nos bañamos, hacemos ejercicios físicos hasta las ocho. Entonces almorzamos. Desde las nueve hasta el mediodía trabajamos en la estación técnica, donde funcionan círculos de aviación, radio, trabajos manuales, dibujo y hasta laboratorios fotográficos. Desde el mediodía hasta las dos de la tarde recibimos tratamiento médico, ya que casi todos nosotros sufrimos trastornos y enfermedades producidas por los sufrimientos pasados en España, frente a los criminales fascistas. De cinco a siete de la tarde aprendemos lecciones de música y canto al que tan aficionados son los niños rusos. Nosotros empezamos ya a cantar alguna canción rusa. Camaradas, yo me acuerdo cuando estaba en España jugando a los fascistas y comunistas, yo siempre que cogía a un fascista le pegaba mucho, le decía fastídiate... fascista Mamá, para cuando vuelva a España ya sabré hablar el ruso y muchas cosas. Ahora ya sé hablar bastante, y cantar y bailar ruso. El otro día canté y bailé delante de un aviador