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15 3 09 EN PORTADA Los dos soldados asesinados. Mark Quinsey, a la izquierda junto a su madre y hermana, y Cengiz Azimkar AP REUTERS Ulster Los locos del IRA POR EMILI J. BLASCO BELFAST. ENVIADO ESPECIAL IRA still at war. Adornada con la silueta en negro de dos francotiradores, la pintada proclama que el IRA Continuidad sigue aún en guerra Cubre un muro próximo al lugar donde el lunes por la noche fue acribillado el agente Stephen Carroll, en la población norirlandesa de Craigavon. Carroll ha sido el primer policía asesinado por terroristas desde la firma de los Acuerdos de Viernes Santo de 1998. Dos días antes, otro grupo disidente, el IRA Auténtico, acabó con la vida de dos soldados, en el primer atentado mortal contra el Ejército desde que se proclamó la paz. ¿Una vuelta al sangriento pasado, a esas tres décadas con más de tres mil muertos? Pocos creen en Irlanda del Norte que aquello pueda repetirse. El párroco de Santa Teresa, iglesia situada junto al colegio electoral en el que siempre vota el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, en una zona de abrumador dominio republicano en Belfast Oeste, descarta que se vaya a volver a los troubles como aquí se conoce el conflicto del Ulster. Los disidentes son una minoría insiste. Probablemente no suman más de 150 activistas, nada que ver con la fortaleza que en su día tuvo el IRA, que pudo contar entre 1.000 y 1.500 miembros activos, amén del aliento que encontraron en la comunidad católica. Hoy los católicos tienen reconocidos sus derechos y están por la paz asegura el párroco. Con todo, el IRA Auténtico y el IRA Continuidad, grupos escindidos del hoy desactivado IRA por estar en desacuerdo con cualquier compromiso mientras la isla de Ir- C landa siga dividida, han cruzado el Rubicón con estos atentados, advierte Richard O Rawe, terrorista arrepentido del IRA que llegó a estar en el famoso bloque H de la cárcel de Long Kesh. Esto no puede más que animarles. Se han dicho muchas tonterías sobre si no tienen infraestructura o amplio apoyo. Todo lo que necesitan es un lugar donde esconder unas pocas armas y pueden seguir haciendo esto por años señala. De hecho, tal vez hayan cruzado la raya antes, al igual que otros grupúsculos disidentes aún más reducidos. Llevan tiempo utilizando la violencia, implicados en asesinatos relacionados con el contrabando, la falsificación, el robo y el blanqueo de dinero, o en ajustes de cuentas entre sí o entre bandas rivales. Al igual que han estado haciendo las facciones lealistas protestantes. Desde hace un par de años, la Comisión Independiente de Seguimiento del proceso de paz venía anotando en todos sus informes semestrales el creciente esfuerzo de reclutamiento del IRA Auténtico y del IRA Continuidad. Recientemente ambos grupos habían intensificado sus operaciones para atentar contra las fuerzas de seguridad. Hace un mes pudo interceptarse a tiempo un coche bomba que el IRA Auténtico quería hacer explotar contra un cuartel del Ejército. Para Shane O Doherty, otro ex miembro del IRA que en hora temprana colgó las armas, lo esencial en ese salto cualitativo ha sido la captación de gente joven. En su opinión, en estos últimos diez años no se ha hecho pedagogía sobre la maldad intrínseca de la violencia: El Sinn Fein defendió la firma de los Acuerdos de Paz como mera decisión política, no moral; a los jóve-