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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Juan del Olmo, en el centro, aplaude durante la lectura de un manifiesto en la pasada jornada de huelga convocada por los jueces etapa profesional pues prefiere evitar aparecer en los medios. la mayoría de los periodistas que trabajan en la Audiencia Nacional. Tal es la distancia que Gómez Bermúdez quiere marcar con todo aquello que ha declinado participar en este recordatorio haciendo llegar a este periódico, a través de su secretaria, que no quiere saber nada del 11- M do porque es algo que sólo pasa una vez en la vida; fue un auténtico reto profesional explica. No le costó volver a la rutina. De hecho empalmó el juicio de la matanza de Madrid con el de la operación Nova (los islamistas a los que se juzgó por intentar volar la Audiencia Nacional) un proceso que también duró varios meses. El magistrado, cuyas principales aficiones son hoy, como entonces, el Scalextric, el cine y acudir a los partidos de fútbol de su hija pequeña, reconoce que pudo haber momentos duros durante el juicio, pero asegura que no llegaron a afectarle. Te aislas; estás juzgando unos hechos y no puedes dejar que te afecten Mirando hacia atrás sólo tiene un buen recuerdo de aquellos meses, en los que creo que desempeñamos muy dignamente el trabajo que nos tocó hacer Lo único que Guevara ha echado en falta es el reconocimiento público de esa tarea, aunque, reflexiona en voz alta, tampoco lo esperábamos G. CARRION Javier Gómez Bermúdez Borrón y cuenta nueva El juicio por los atentados de Madrid fue largo y en muchos momentos duro, pero en cualquier caso mucho menos que el sufrimiento que a día de hoy sigue acompañando a las víctimas. Casi seis meses y en sesiones de ocho horas diarias pusieron el colofón a un macroproceso que fue seguido por el mundo entero. Y aquí jugó un papel fundamental el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, que, al igual que sus dos compañeros en el 11- M, hoy aspira a presidir la Audiencia Nacional. Manejó el juicio con mano dura, controló los tiempos de forma magistral y fue el ponente de una sentencia examinada con lupa. Sin embargo, las consecuencias del juicio han pasado factura. Un libro que sobre la vista oral escribió su mujer, ex jefa de prensa del TSJ de Madrid, y que revelaba aspectos que quizá nunca debieron haberse conocido, marcó un punto de inflexión en la actitud del magistrado, que harto de las críticas de los medios e incluso de sus propios compañeros, ha decidido desaparecer de la primera línea de batalla y situarse en un segundo plano en el que ha cortado la estrecha relación que mantenía con Faltó un reconocimiento público Este magistrado guarda buen recuerdo de aquellos meses de juicio. Éramos conscientes de la repercusión mediática que tenía, pero para mí fue un juicio más comenta. Respetado como jurista aunque polémico por algunas de las decisiones adoptadas por su Sala (como la de dejar a la etarra Elena Beloki en libertad para someterse a un tratamiento de fertilidad) no oculta que juzgar el 11- M fue una oportunidad única. Me considero afortuna- Alfonso Guevara Dicen que Del Olmo ha recuperado la sonrisa. Sólo le hizo falta cambiar de destino para ser un hombre nuevo. Ahora es magistrado en la Audiencia Provincial de Murcia Bermúdez ha cortado la estrecha relación que mantenía con los periodistas que trabajan en la Audiencia. Nos pasa el mensaje de que no quiere saber nada del 11- M Fernando García Nicolás Pasión en el trabajo diario Algo sabía de macrojuicios este magistrado de 66 años a quien la vida le dio una segunda oportunidad cuando se sentó en el estrado para juzgar el 11- M. Venía del proceso de la operación Nécora que también se cele- bró en la Casa de Campo, en el año 93. García Nicolás era el presidente natural de la Sección que juzgó la matanza de los trenes, y quizá por ello en el verano de 2006 ya se sabía de pe a pa el sumario. Finalmente, el veterano magistrado pasó a ocupar un discreto segundo plano y el Tribunal lo presidió Javier Gómez Bermúdez. No obstante, García Nicolás fue la voz de la experiencia en este juicio. Recuerda aquellos días con pasión, la misma que pone cada mañana cuando se levanta de la cama para ir a trabajar. Y es que si algo destaca todo el mundo de él es su buen hacer, su absoluta independencia, coherencia y humildad. Es un magistrado de los de verdad comentan en su entorno más cercano. Ajeno a cualquier protagonismo, García Nicolás también guarda un buen recuerdo de aquellos días, que vivió con mucha tranquilidad y paz Poco ha cambiado su vida en estos últimos meses, en los que sigue conservando su afición- obsesión por la lectura (sólo lee en inglés, idioma que, como el francés, habla y escribe correctamente) y por su trabajo, que llena el noventa por ciento de su vida. En estos momentos preside otro macrojuicio operación Tigris en la sede que la Audiencia Nacional acaba de estrenar en San Fernando de Henares y que sustituye a la de la Casa de Campo.