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8 3 09 11- M CINCO AÑOS DESPUÉS Jueces y fiscal Ni Del Olmo ni Olga Sánchez siguen hoy en la Audiencia Nacional. Ambos han puesto tierra de por medio tras dejarse la salud en un juicio que marcó profundamente a quienes trabajaron en él POR NATI VILLANUEVA, NIEVES COLLI as vidas de los protagonistas del 11- M, los del lado de la Justicia, han corrido desigual suerte según su relación profesional con los atentados. Ni el juez instructor ni la fiscal, Juan del Olmo y Olga Sánchez, que se entregaron en cuerpo y alma a la investigación, siguen a día de hoy en la Audiencia Nacional. Ambos pusieron tierra de por medio después de dejarse literalmente la salud en un sumario que los colocó en el centro de la diana de una feroz campaña de descrédito. El juicio y la sentencia pusieron las cosas en su sitio y les brindaron el reconocimiento que injustamente se les había negado. Y es que cuando un juicio sale bien es porque el sumario está bien construido y la acusación, bien fundamentada. En el reverso de la moneda, los magistrados Javier Gómez Bermúdez, Fernando García Nicolás y Félix Alfonso Guevara, que siguen ejerciendo en el mismo tribunal y viven la misma rutina profesional que antes de firmar la sentencia; aunque, qué duda cabe, de una forma u otra aquel macroproceso les ha marcado. Nada volvió a ser igual zarpazo irracional del terrorismo. Intentaron hacerles sentir que no estaban solas y procuraron sacar tiempo hasta de debajo de las piedras para atenderlas. Una madre que perdió a su hijo en los trenes tuvo un bello gesto de agradecimiento. Era una víctima anónima, ajena a las asociaciones y a los enfrentamientos. Él la recibió. Charlaron. La consoló. Y ella, en su nombre y en el de otras víctimas, le entregó una bandeja de plata con una inscripción. Probablemente a él se le salten aún las lágrimas cuando la lee. El día a día de la vida de Juan Del Olmo poco o nada tiene que ver hoy con sus años al frente del Juzgado Central de Instrucción número 6. Ahora es cuando estoy conociendo Madrid admite. Antes se limitaba a hacer el recorrido de casa al trabajo y del trabajo a casa. Tampoco se parecen en nada la instrucción y el enjuiciamiento. La entrega de Del Olmo es la misma siempre doy todo de mí pero el ritmo es más pausado, más controlable. No llaman de repente porque hay un detenido o un atentado; no se celebran interrogatorios hasta la madrugada... Por eso ahora le dedica más tiempo a su familia, a pasear, a viajar y a la lectura, una de sus aficiones. Tiene empezados varios libros, entre ellos las memorias de dos personajes históricos (Churchill y De Gaulle) La Historia es una de sus disciplinas favoritas porque, dice, es la representación viva del esfuerzo humano Y él se aplica la máxima. L Regresó a su Murcia natal Dicen que ha recuperado la sonrisa. Sólo le hizo falta dar el paso y cambiar de destino para ser un hombre nuevo. Juan del Olmo lleva un año fuera de la Audiencia Nacional y ya ha aparcado esa etapa de su vida profesional en un rincón de su memoria. No pienso en lo que he dejado atrás- -confiesa- hice lo que tenía que hacer y no siento nostalgia. Aunque sí me acuerdo de mis compañeros Los momentos difíciles del pasado no ensombrecen su presente. Ahora es magistrado en la Audiencia Provincial de Murcia, un destino doblemente grato para él por cuanto, además del giro hacia un ejercicio profesional más relajado y acorde con su edad- cada actividad tiene su momento en la vida dice- le ha permitido volver a su tierra natal y estar con su mujer y el resto de su familia. Del Olmo no menciona los malos ratos que pasó durante los casi cuatro años que duró la investigación del atentado más salvaje ocurrido en España. Cuatro años de injustos ataques contra su persona y su forma de trabajar. Es como si los hubiera borrado de su cabeza. Admite, eso sí, que fue una experiencia humana muy dura de las que dejan cicatrices te marca como persona pero no se refiere a las campañas que sufrió como juez, sino al dolor de las víctimas, que le acompañó durante todo ese tiempo y le sirvió de guía para lograr su objetivo, con mayúsculas, de hacer Justicia Y es precisamente el reconocimiento de muchas víctimas a su esfuerzo y entrega (la instrucción le costó una enfermedad) lo que le ha ayudado a pasar la página del 11- M con la satisfacción del deber cumplido. Del Olmo guarda silencio, un poco por discreción, otro poco por modestia, pero en medios de la Audiencia Nacional recuerdan cómo él- -y también la fiscal- -siempre estuvo cerca de las personas que sufrieron de forma directa el Juan del Olmo Olga Sánchez Tomar distancia También la fiscal decidió poner un rumbo nuevo a su vida una vez concluido el juicio del 11- M. La experiencia resultó la más dura con diferencia de su carrera profesional, hasta el punto de que, como Del Olmo, se dejó la salud por el camino; pero también resultó enriquecedora desde el punto de vista humano, y es que la fiscal se implicó a fondo y de forma muy personal con las víctimas, con algunas de las cuales sigue manteniendo largas charlas. Ahora está destinada en el Tribunal Supremo, en la sección penal de la Fiscalía a la que también pertenece Eduardo Fungairiño, su anterior jefe en la Audiencia Nacional. Olga Sánchez ha declinado la invitación a conversar con ABC de su nueva Gómez Bermúdez (derecha) con el ex ministro López Aguilar EFE