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8 3 09 11- M CINCO AÑOS DESPUÉS 11- M En la ventanilla del dolor tima, viuda y con dos hijos, el día que escuchó la sentencia, y con ella la compensación económica fijada por su amor asesinado, sintió repugnancia, horror, no pudo soportar la idea de que alguien siquiera le sugiriera que el dinero enterrara la muerte de su marido. Sabemos que hay casos así, pero esto no es pagar, es un reconocimiento, es un derecho moral. Aquí también he visto cómo unos padres huérfanos compartían con la novia de su hijo, con la que ni siquiera era pareja de hecho, la ayuda material, y le hablo de mucho dinero, simplemente porque entendían que él la quería A Rodríguez Uribes no le pesa la carga emocional de su oficina y da gracias por su trabajo. Aprendo mucho. He sido testigo de muestras inimaginables de grandeza y derroches de dignidad en situaciones extremas, he visto cómo se saca fuerza de flaqueza en casos tremendos, y he presenciado trances de generosidad sin igual y de enorme complicidad como la que hay entre las tres viudas de ETA del año pasado, Lourdes (Conde la Cruz) Victoria (Piñuel) y Marian (Carrasco) que se han hecho amigas. Esa dimensión humana es la que nos impulsa a seguir haciendo cosas Pero a veces, la cuesta arriba es una travesía hacia el calvario. Como el acompañamiento a los padres y hermano de la joven que está en coma vegetativo irreversible según el diagnóstico médico, desde aquel jueves maldito de hace cinco años. El sufrimiento de esta familia es inenarrable. Todos los días- -relata el director general- -acuden desde su domicilio hasta el hospital para estar con ella, y así sine die en un estado en que su hija, su hermana, no ha muerto pero tampoco está viva. Un trago durísimo. Nosotros vamos a visitarla y hay una trabajadora permanentemente vinculada a la familia. Estamos atentos a cualquier cosa que necesiten. La sentencia la reconoce como una gran herida. Como a otras ocho personas del 11- M, que también son grandes inválidos, aunque no en un caso tan tremendo Porque el horror no se anda con contemplaciones. Como Laura y esos otros damnificados del ataque islamista, heridos por ETA o el Grapo arrastran gravísimas secuelas. Y entonces José Manuel Rodríguez Uribes me cuenta su reciente visita a una víctima de los correligionarios del criminal Silva Sande. Un herido de hace 30 años que desde entonces sobrevive tetrapléjico, postrado en una cama. Él y su mujer habitan una casita a las afueras de Sevilla. Lo de él no tiene nombre, y su esposa, un mérito infinito: sin perder jamás el humor, sacando fuerzas de donde parece imposible, ha rodeado a su esposo del más maravilloso jardín de flores. Y así viven Vida entre las flores La estación de Atocha volvió a abrirse el día 15 y lo hizo como un santuario a las víctimas (Viene de la página anterior) ce a los padres y hermanos en caso de morir sin testamento, lo que obliga a una tarea de localización de todas estas personas beneficiarias en la que han colaborado las embajadas respectivas. El hecho de que la sentencia hable de herederos no cambia las cuantías, sólo la forma del reparto y, como le dije al juez Gómez Bermúdez- -explica Rodríguez Uribes- aunque eso nos haya complicado la vida, el efecto es muy positivo porque amplía el número de destinatarios de ayudas y, al final, el reconocimiento que constituye la indemnización es para el viudo, pero también para los padres del fallecido porque no olvidemos que muchas de las víctimas del 11- M eran muy jóvenes, no se habían casado o su pareja ha rehecho su vida; pero los padres siguen ahí con esa pena que no se cura y poderles reconocer es un resultado munífico del fallo Hoy, después de un esfuerzo descomunal por parte del equipo del profesor, y de la colaboración fundamental de las tres asociaciones que han estado muy colaborado- ras el 90 por ciento de las víctimas del 11- M ya han tramitado su solicitud para las ayudas, pero hay un 10 por ciento que, a pesar de mandarles cartas, de llamarles telefónicamente, no responden. Pero en esta oficina siempre buscan una salida. O la inventan, como con el ermitaño leonés. Hemos logrado reabrir el plazo con una interpretación favorable a la víctima en el sentido de que como no se ha notificado formalmente desde el TS la sentencia firme, se considera que hasta ese momento no se cierra el plazo. Eso mantiene nuestra esperanza de que ese 10 por ciento, unas 300 personas, pueda solicitar lo que les corresponde y que nadie se quede fuera. Lo contrario, también sería un mazazo para nosotros ¿Y quién no ha demandado aún lo que por justicia es suyo? Le cuento al director general cómo una víc- El sufrimiento de la joven que permanece en coma irreversible desde entonces es inenarrable. Los padres y el hermano la visitan todos los días en el hospital, así, sine die