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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Juanjo mira al futuro con optimismo. El recuerdo de su mujer le acompañará siempre y le dará la fortaleza necesaria para educar a su hija JUAN JOSÉ GONZÁLEZ Mi mujer me diría: sigue adelante, vive tu vida, sé feliz uanjo mira a Paula y ve a Ana. Así que tiene una respuesta sencilla cuando su hija, de nueve años, le pregunta cómo era mamá Alegre, vitalista, extrovertida, inteligente. Era psicóloga clínica y trabajaba en la Asociación de la Prensa. Más allá del intenso cariño que se profesaban, Juanjo tiene una deuda existencial con su esposa. Soy como soy por Ana. Me rescató de los malos rollos y me enseñó lo que es la dignidad. He salido adelante de este trance gracias a ella confiesa. El piso de Santa Eugenia donde vivían quedó cerrado a cal y canto hace cinco años. Probablemente J no regresen nunca allí, aunque la niña continúa yendo al mismo colegio del barrio porque no quiero que se desarraigue La pequeña familia rota se reagrupó en la modesta casa de Vicálvaro donde los abuelos paternos invernaban Somos de Baillo, un pueblecito de la comarca de La Cabrera, en el suroeste de León. Después de la muerte de Ana, mis padres vinieron a ayudarme. Y hasta ahora Conoció a la que sería la mujer de su vida a los 17 años. Ella vivía en Vallecas y yo trabajaba en un almacén frente a la ventana de su casa rememora. Lo que empezó como un cruce de miradas cuajó en una gran historia de amor que se vio interrumpida violentamente un 11 de marzo. Los primeros años fueron difíciles. Estuve muchos meses de baja, yendo a la consulta de un psicólogo cada quince días. Le debo mucho a esta persona y seguimos viéndonos, pero no como médico y paciente, sino como amigos. ¿Cómo me va en 2009? No puedo quejarme. Le he dado un barniz de normalidad a mi vida, algo que considero fundamental para mi hija y para mí. Tengo un empleo de funcionario en el Ayuntamiento de Torrejón, leo, escucho música... y paso todo el tiempo que puedo con la niña, le echo una ma- no con los deberes, salimos al cine, a pasear, a comprar chucherías... Parecemos novios. Por suerte, Paula es una niña feliz. Cuando murió su madre tenía cuatro años y sus recuerdos están envueltos en una nebulosa. A veces, cuando me ve triste, me pregunta por ella. Le cuento anécdotas para motivarla. Visitamos a su abuela materna, que tiene 90 años y vive en Arganda, para que no olvide sus raíces El futuro está ligado a una petición que siente como si cada día se la susurraran al oído. Mi mujer me diría: sigue adelante, vive tu vida, sé feliz. Mi prioridad es mi hija, pero sin olvidarme de mí mismo. Dentro de poco nos independizaremos de mis padres, aunque no volveremos a Santa Eugenia. Me gustaría retomar los viajes- -una pasión que compartía con mi mujer- -y conocer gente nueva. Sigo queriendo a Ana... y morirá conmigo En realidad, Ana no morirá con Juanjo. Y él lo sabe cada vez que posa su mirada en Paula.