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1 3 09 FIRMAS lo de generación en generación, como otra generación escuchó el relato sombrío de la guerra civil, es requisito inevitable de civilización. La indignidad del 23- F corresponde al pasado, al presente y al futuro. ¿Dónde estabas cuando mataron a Kennedy, cuando el hombre llegó a la Luna, cuando el 23- F, cuando el 11- S o el mega- atentado de Madrid? En ocasiones así, la vida cotidiana y la Historia revelan sus neuro- conexiones, su simultaneidad. Larga noche del 23- F, largo día después. En horas de descontento como las actuales, tener presente lo recorrido desde entonces da confianza a pesar de lo que pueda venir. El otro Saint- Simon ran memorialista del reinado y corte de Luis XIV, el duque de Saint- Simon arredra al lector con la interminable prolijidad de sus genealogías pero describe intrigas y traza retratos que son de lo mejor en la literatura francesa. Lo que se hubiera perdido la literatura de no sentirse tan vejado el amor propio, tan afectable, de Saint- Simon. Un fino impertinente, Patrick Rambaud, ya va por el segundo volumen de su crónica corrosiva del reinado de Nicolás I, de filiación estilística deliberadamente sant- simoniana. De Luis XIV a Sarkozy, el desengaño lleva a novelar las ilusiones perdidas. Sobre Luis XIV, Saint- Simon habla de la embriaguez de su omnipotencia Los siglos no existen para la literatura. En España coinciden en las librerías una reedición del ensayo espléndido de Carlos Pujol sobre Saint- Simon y un volumen con los escritos del duque en su viaje diplomático a España, en 1721. Léase el retrato de Felipe V. G ¿Se eclipsará por fin un Ibarretxe cuyos errores han agravado la calamitosa afasia del PNV? LA SEMANA EN UN BLOC Política- ficción a calma galaica de Francisco Caamaño, nuevo ministro de Justicia, ha sido aducida como un mérito al tiempo que los routiers parlamentarios ya habían subrayado su disponibilidad transaccional en el proceso del segundo estatuto catalán, recurrido. La oposición no recibe mal al ministro Caamaño: vienen horas de pactar cosas de peso. Ha destacado el contraste del rompe y rasga de Bermejo con el metabolismo pacificador de Caamaño. Entremos por un instante en la política- ficción: Zapatero ha rectificado porque le convenía y el cambio no ha sido para empeorar, pero ¿cómo acotar el error que representa haber nombrado antes a Bermejo cuando ya tenía igualmente a mano a Caamaño? Con o sin cacería, el carácter y la propensión del ex ministro Bermejo eran los que eran. Algo debía saberse en La Moncloa. ¿Acaso se pensó que era el mejor especialista en rodeos alguien que para domesticar la justicia la llevó a la huelga? Con qué beatífica soltura logra Zapatero dejar cadáveres en la cuneta con el mero epitafio de una sonrisa entre sus hoyuelos de travieso que se sale con la suya. Ya se verá hasta dónde llega el nuevo ministro, pero lo cierto es que, al haber nombrado a Bermejo en su día, Zapatero cometió un error político grave, en repetición de la jugada que convocó ya de forma improvisada e inexperta lo que no pocos consideran el gobierno más insuficiente desde la Transición, con excepciones que confirman la regla. L Ligones uedan ligones a jornada completa. Su principio físico se basa en que cae alguna bofetada y muchos noes pero a veces hay un sí Hay que verlos pavoneándose whisky en mano- -copa de balón, dos piedras- -echando largos vistazos a la concurrencia femenina. Atacan a la primera. Piensan que en todo momento se está rifando algún favor femenino y que ellos tienen todos los números. No hacen distingos con la edad, ni con la suya por supuesto. Un barrigón que el gimnasio no anula les da un nosé- qué de simpatía, según creen. Todavía hacen gala de encendedor de lujo, agitan la muñeca para que el Rolex no se achique y hablan estentóreamente por el móvil. Hay que sacar pecho, no perder comba, aspirar la vida como un pitillo rubio. Siempre a punto. Alguna dama caerá. Q VALENTÍ PUIG Aniversarios L as nuevas generaciones escuchan a quienes vivieron de cerca el 23- F como en las sociedades de geografía se escuchaban al explorador que regresaba de las fuentes del Nilo. Atienden con impaciencia que acusa una sobredosis de batallitas. Pero compartir el pasado, transmitir- l final, la campaña gallega tuvo un eco- sistema de lo más sórdido. Atrajo ineludiblemente fuerzas turbadoras que llevaban un tiempo expandiéndose por toda España. Votar con el aliento inquietante de Darth Vader en la nuca, sin saber exactamente quién es. En el caso vasco, ¿se eclipsará por fin un Ibarretxe cuyos errores han agravado la calamitosa afasia del PNV? En hora de crisis, habrán de contar mucho los ciudadanos que contribuyan a detener el deterioro de la calidad institucional- -que no solo es desfase de lo público- -dándole un giro que represente mejoría. Es un menester que flota en el aire aunque los focos de la opinión escrita- -también en deterioro- -iluminen para otro lado. vpuig abc. es Calidades institucionales A