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1 3 09 EN PORTADA El Juli mira al futuro desde sus diez años de alternativa, una década en la cumbre Gladiadores del S. XXI La hora de la verdad (viene de la página anterior) cribió una página de oro en los Anales de la Historia. ¿Qué pasaría si José Tomás se plantease temporadas normales de 50 tardes en competencia? Su estrategia no difiere para 2009- -unas veintitantas citas- aunque a Las Ventas la idea primigenia es una sola tarde. Los tres ases destacados le sacan ventaja al resto. El orden debería seguir una lógica que quiebra Morante de la Puebla, que torea su existencia con su esencia (Fernando Arrabal) El año último quiso seguir la senda de JT con una exclusiva de 25 fechas y equivocó el camino. Genio en lámpara errónea una vez más. Condensa Morante la tauromaquia belmontina y la gallista (de José y de Rafael) y las agitana con Cagancho, las abigarra con Curro Puya, las agita con un kikiriquí de Pepe Luis y las corona con el capote mecido de Paula. Siente el toreo Morante como un desgarro. Duele verle torear cuando se abigarra. Y rompe el tópico de torero artista a torero medroso Sus peleas con Canorea le han privado de ser antes torero de Sevilla. Pero también es cierto que quisieron coronarle heredero de Curro precipitadamente. Cinco tardes le esperan en la Maestranza para devolverle a su lugar, victorinada y Resurrección incluidas. El Cid defiende su sitio en 2009, el que ocupa en el corazón de Madrid desde hace un lustro con su izquierda, capaz de conquistar un título de San Isidro sin espada. En Sevilla le aguarda ese mismo objetivo ante el desembarco en tromba morantista. En el mano a mano del 23 de abril juega en su terreno con los toros de Victorino Martín, pero reconoce Manuel Jesús Cid, porque bien lo sabe, que a él le van a exigir la zurda y la vida, y a Morante que la mate y los detalles. Otra manita de tardes ha firmado El Cid en su tierra, llave para otros lares que en 2008 debió rematar apretando los dientes y el acero. Miguel Ángel Perera se halla en este orden por el paréntesis sevillano: se ha quedado fuera de abril. El rotundo y absoluto triunfador de la temporada anterior, ganador del premio ABC- Vicente Zabala, parte tarde, una vez que en Fallas tampoco entró. No se recordaba un año como el pererista, cosecha del 08, en la ligazón de triunfos abrumadores, en las cifras y en el fondo. Es ésta su temporada de exigir, pero habrá que saber cómo y hasta dónde tensar la cuerda de las negociaciones. Consideró una falta de respeto que no lo llamasen para el Domingo de Resurrección sevillano, y cuando le ofrecieron otras cuatro tardes a toro pasado ni las estimó. Resolver en Madrid supone una apuesta sin red, pese a que haya firmado la Corrida de Beneficencia y dos o tres tardes más. El bendecido con los óleos de la afición maestrante se llama José María Manzanares. Su toreo cae en Sevilla como un guante de terciopelo. Oro y empaque. Suyo ha sido el puesto pretendido en Resurrección, y cierra cartel con Morante y El Cid. Manzanares vende aroma, elegante estética, el pecho henchido de torería. Y cuando se desinhibe de la técnica que a veces lo encorseta crece como un torero majestuoso. Reúne todas las armas para ser figura del toreo, para pisar el acelerador. Regresa de América Sebastián Castella por sus fueros. O por lo me- Condensa Morante la tauromaquia belmontina y la gallista (de José y de Rafael) las agitana con Cagancho y las corona con el capote mecido de Paula El bendecido con los óleos de la afición maestrante se llama José María Manzanares. Su toreo cae en Sevilla como un guante de terciopelo. Oro y empaque