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1 3 09 EN PORTADA Miguel Ángel Perera, triunfador de la temporada 2008, ausente de varias de las primeras ferias de 2009 por sus exigencias económicas, entre otros factores Los Toros en tiempos de crisis POR ZABALA DE LA SERNA FOTOS IGNACIO GIL e la incertidumbre ante la crisis económica tampoco escapa el toro, ni la temporada que se despereza, ni los toreros que sacuden capotes y cepillan muletas. Hay un miedo generalizado a la cornada certera que vendría por la taquilla, por un bajón en masa de la asistencia a las grandes ferias taurinas de España. Las pequeñas plazas ya empezaron a sentir el temblor en 2008 con una caída de casi trescientos festejos en cosos de tercera categoría. Coinciden los profesionales de los diferentes estamentos de la pirámide taurina en apuntar las hipotéticas soluciones: hablan de reducir fechas en las ferias principales y concentrar la calidad de los carteles. La realidad que refleja la D cartelería de Fallas, Castellón o Sevilla dista años luz: priman las ausencias de figuras y los carteles ramplones. Si en Valencia faltan Morante, El Cid y Miguel Ángel Perera, en Sevilla se ausentan José Tomás, Perera y Cayetano. Y en La Magdalena se suman Ponce, El Juli y Castella. La lucha entre el empresariado y las figuras es más encarnizada que nunca. Señalan todos los sectores, sin embargo, un ogro común: los duros pliegos de los concursos de las plazas de titularidad pública y el abandono absoluto de las administraciones. Hay otras lecturas también del efecto del crash Las más optimistas lo traducen como una limpia necesaria de corridas artificiales que sobredimensionaban el mercado de una manera ficticia. Y quien dice el mercado dice el escalafón de matadores que sobrepasa los dos centenares. ¡Doscientos ma- tadores de toros! Las mil corridas largas lo absorbían todo, lo bueno, lo malo y lo regular. Hasta las novilladas se comieron: pueblos que antiguamente significaban la oportunidad para la cantera novilleril acabaron siendo escenario de corridas, incluso con matadores de ringorrango y rancio abolengo. La figura del novillero vuelve a ser la más perjudicada en la nueva situación- -la bajada de 2007 a 2008 es de 150 menos- pues es su festejo el menos rentable. Caen personajes con la crisis: el ponedor, caballo blanco o mecenas. Cada término, significando lo mismo, tiene una connotación diferente. Su cartera se ha resentido por la situación, ya no hay para poner y el grifo de los ayuntamientos se ha cerrado. El paisaje general pinta tenebroso. La bruma impide vislumbrar con claridad el horizonte. Pablo Chopera, vocal de la Asociación Na-