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D 7 22 2 09 LA CARTA DEL CORRESPONSAL 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Pierina TEXTO Y FOTO: VERÓNICA BECERRIL. ROMA Enfermera de peluches Ésta es la historia de una tienda que se dedica a reparar muñecos averiados y la de los clientes que aquí vienen con sus seres queridos l otro día llevé a Boby al hospital con un corte en el cuello. Boby no es una persona ni un animal. Es un oso de peluche que tiene la friolera de treinta años y al que, como es normal con la edad, se le rompen las costuras. Para casos como el de Boby, el Hospital de los Muñecos acoge a cuantos peluches, muñecos y títeres averiados llegan hasta esta pequeña tienda de Roma donde vuelven a cobrar vida. Entrar en el fantástico mundo de este establecimiento con más de 70 años a sus espaldas es como via- E jar en la máquina del tiempo. Aquí, Pierina Cesaretti se ocupa de la noble labor de reparar muñecos desde hace veinte años. Ahora, además, Pierina se ve obligada a mantener una batalla legal contra el ayuntamiento de Roma, que quiere vender el establecimiento al mejor postor. El Hospital de los Muñecos está catalogado como tienda histórica, por lo que paga muy poco de alquiler. De ahí el interés del consistorio en deshacerse de inquilino tan poco rentable. Aunque, en mi opinión, la posibilidad de curar a ese muñeco tan querido, tan ligado a nosotros, que Pierina, en su establecimiento dedicado a reparar muñecos averiados, cada uno con su sentimental historia a cuestas todos hemos tenido en la vida no tiene precio. Pierina me enseña una caja con diferentes tipos de pelo para osos y muñecas, una caja de lata con ojos de cristal- de los antiguos precisa, porque los muñecos actuales tienen ojos de plástico además de un lote de naricitas brazos, vestidos antiguos, hilos de todos los colores, muñecas de los tiempos de maricastaña, trozos de piernas, de cabezas... Emocionante son las historias de los pacientes de Pierina. La historia de una azafata que llevó con urgencia a una especie de muñeco de peluche al que se le había roto un brazo. Me dijo que era urgente, porque volaba al día siguiente y, sin el peluche, ella no era capaz de subir al avión Pierina lo arregló y recibió de su cliente lágrimas de agradecimiento. O la historia de dos hermanas que trajeron a arreglar una muñeca de la abuela para darle una sorpresa. O la de una señora de unos 70 años que me trajo una muñeca a la que le faltaba una pierna De niña, durante la guerra, cuando huía de su casa durante un bombardeo, la chiquilla volvió sobre sus pasos para recuperar su muñeca, que había quedado enganchada de una pierna entre los escombros. Después, durante toda la guerra la muñeca le hizo compañía. Y ahora, la mujer quería curarle aquella pierna rota en el bombardeo Ver la cara de alegría de la gente compensa el esfuerzo y nuestra lucha por seguir aquí asegura esta enfermera de los muñecos, que muestra orgullosa las cartas de clientes agradecidos, las firmas recogidas para seguir dando vida a tanto muñeco averiado. Aunque el mérito de este establecimiento no se queda en el mero sentimentalismo de los clientes que llevan a sus seres queridos a reparar. A esta tienda histórica acuden también profesionales de vestuario y decoración del mundo del cine en busca de ese detalle que marca la diferencia. Así que quien pasee por Piazza Venezia, en Roma, que no deje de visitar este museo hospitalario de los muñecos. PRESIDENTE DE HONOR Guillermo Luca de Tena PRESIDENTA- EDITORA Catalina Luca de Tena CONSEJERO DELEGADO José Manuel Vargas DIRECTOR GENERAL José Luis Romero DIRECTOR Ángel Expósito Mora DIRECTOR ADJUNTO José Antonio Navas SUBDIRECTOR Alberto Aguirre de Cárcer REDACTOR JEFE Alberto Sotillo D 7