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22 2 09 ASÍ LO CONTÓ ABC 2 DE FEBRERO DE 1913 El Carnaval tuvo su edad de oro en la Belle Epoque, en aquellos primeros años del siglo XX en los que hasta se escribía con un especial estilo- -jocoso y melancólico a la vez- -adaptado a las carnestolendas. Miguel A. Calvo Rosello nos lo demuestra con este ingenioso ejercicio de estilo. Así lo contó ABC Carnavales de antaño stoy consternado... ¡Ay! Cuando mi pluma ha trazado la palabra Carnaval he sentido oprimirse mi pecho con angustia, anudarse mi garganta y arrasárseme en lágrimas los ojos... Quizá, juzgando por estos síntomas, creyérais que se trataba sencillamente de un amago de estornudo. Pero no hay tal cosa: eran manifestaciones de amarga tristeza, y esas manifestaciones (para las cuales no había solicitado preliminarmente el permiso gubernativo) obedecían a la consideración de que en los actuales tiempos- -sin exceptuar el tiempo de polka- -la literatura carnavalesca es la menos regocijada de las literaturas, aunque parezca un contrasentido. Sin duda, el alma de los escritores no está de acuerdo con el almanaque; y así, cuando llega el Carnaval, bullanguero y alegre, los escritores graves se tornan lúgubres, y E los festivos se ponen graves... o de pronóstico reservado, por lo menos. Además, tiene, a través de los años, tan poca variedad esta gama literaria, que casi siempre gira alrededor de los mismos asuntos... sin utilizar para sus fines el giro postal, por supuesto. Después de profundas meditaciones, he llegado a la importantísima, estupenda y colosal conclusión de que dichos temas, o ana- temas, pues de todo hay, pueden dividirse en varios grandes grupos... -Venga de ahí- -dirán ustedes. Pues bien, de esta división (que desde luego pongo a las órdenes del ministro de la Guerra) voy a presentaros como muestras unos pequeños botones, que no serán de marfil legítimo, pero sí de imitación la más fiel posible.