Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 2 09 ACTUALIDAD Samuel Benítez Presunto cómplice, 20 años Amigo inseparable de Miguel, comenzó a buscar a Marta la misma noche en que la hizo desaparecer en las aguas del río. Acudía a los periodistas para hablar de ella y decía que Miguel estaba muy nervioso porque todo el mundo le acusaba a él injustamente. Un chico normal de barrio humilde, que había pegado carteles con la foto de Marta y condujo el coche con su cadáver para ayudar a su amigo. Pese a que confesó ante la Policía, ahora niega su participación en el crimen. Javier G. Presunto cómplice, 15 años Primo de Samuel y amigo de Miguel, solía tomar prestado el coche de su madre, y en esta ocasión lo empleó presuntamente para transportar el cuerpo de Marta- -sin vida o inconsciente- -hasta el río. En su Tuenti acusaba a los usuarios que dejaban comentarios de hacer juicios sin saber y había colgado fotos con su colección de machetes. El padre de la joven, Antonio del Castillo, aseguró que un día comió con ellos en su casa de veraneo y que parecía normal (Viene de la página anterior) guel chateaba y hablaba por teléfono con Marta, achacándolo a que ambos mantenían una amistad. Su declaración de que Miguel llegó sobre las 23.00 horas a su casa hizo dudar a la Policía de las manifestaciones de las vecinas que aseguraron haber visto a Marta a las 21.30 en su portal. Rocío comenzó a sospechar por la actitud pasiva y fría de Miguel cuando alguien le hablaba de la desaparición de Marta o veían las noticias. También relacionó el caso con la inusual iniciativa de Miguel de lavar aquella misma noche la ropa que sólo había usado esa tarde. Unas prendas de las que después la Policía extraería restos biológicos de sangre. También declaró que aquella noche Miguel recibió varias llamadas de Samuel y de la novia de éste. Rompieron el 8 de febrero. Pese a estar acompañada por su madre, la participación de la menor en varios programas de televisión- -así como la de otros amigos de Marta- -ha levantado una gran polvareda instando a la Fiscalía de Menores de Sevilla a actuar de oficio. Javier Delgado Presunto encubridor, 39 años El menor, Javier G. lo sitúa en la vivienda de Miguel, aunque el hermano del presunto asesino negó en un primer momento su participación en los hechos y después presentó una coartada que lo localiza fuera de la casa. Es guarda de seguridad, separado y con una hija, y no mantenía buenas relaciones con su hermano de madre. En la misma línea que con los demás, los vecinos del barrio lo calificaron como una persona normal, bueno y sensato Antonio del Castillo y Eva Casanueva señalaron desde un primer momento a Miguel como responsable o implicado en la desaparición Los padres Rocío Ex novia del presunto asesino, 14 años Vivía con su familia y con Miguel en un pueblo cercano. Sabía que éste hablaba con Marta y lo achacaba a su amistad. Declaró que Miguel llegó a su casa a las 23.00 horas y que puso a lavar su ropa. Comenzó a sospechar ante la actitud fría e indiferente del joven respecto a la desaparición de Marta. ABC de su hija mayor. Nunca creyeron en la posibilidad de que ésta se hubiera marchado. Siempre aconsejaron a su hija que se alejara de él, que aquel chico no le convenía, ya que además de con Marta, salía con otras chicas. Una relación tormentosa, que a la joven hacía llorar con frecuencia Internet: los personajes a escena En el juicio paralelo que se desató en la red social juvenil Tuenti, los comentarios que señalaban a Miguel como autor del crimen se contaron por centenares en el espacio que, hasta hace unos días, tenía Marta. El último comentario de Marta en su Tuenti rezaba: Me- jor que nunca... Sicarios, os quiero junto a una fotografía con la leyenda Dejó de ser un juego cuando me dijiste te quiero También ha trascendido que, la noche antes de su detención, Samuel le escribió a su amigo Miguel: Tenemos que hablar, no veas cómo está todo el mundo El menor detenido también espetaba en su página que la gente hace juicios sin saber Había colgado fotos de su colección de machetes. Tanto en los espacios de unos como en los de otros estaban colgadas fotografías de Marta con su verdugo, con los cómplices, en pandilla, etc. En aquellos instantes nada podría hacerle pensar que los que estaban más cerca de ella terminarían acompañándola también en su último viaje.