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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Las organizaciones radicales Agir e Isca! intentaron reventar la conferencia del popular Alberto Núñez Feijóo en la Facultad de Ciencias Políticas de la USC go, se unió para poder estrenar su autodenominada lucha justa con la que llegaron a Estrasburgo. Las reclamaciones por la discriminación positiva se han acentuado. En las historias personales se refugia la cara más amarga del problema. Una maestra se burla de un chico de dieciséis años por ser el único del aula con libros en castellano. Una madre del rural desesperada alega que si tuviese dinero mandaría a su retoño a un colegio privado. Los alumnos que se decantan por el idioma imperialista para el examen tienen menos nota, o ni siquiera les puntúa la pregunta. El claustro está presionado por el equipo de normalización. La autocensura se instala en las subvenciones, y se piden en gallego por si, al contrario, son ya desestimadas. La galleguización ha llegado incluso a los contenidos. En un texto de Lengua Gallega, de 2 de Bachillerato, se elogian las medidas de protección de la lengua dominada o más débil, y se ridiculiza el bilingüismo bien avenido. Otro de Sociedad, de 4 de ESO, cita el listado de diarios gallegos (y en gallego) e ilustra el texto, entre otros recursos, con una fachada del semanario A Nosa Terra afín al Bloque, que remolca al titular de la portada La corrupción del PP gallego En las universidades- -hay tres- -quienes lo pasan peor son los estudiantes foráneos, incluso los de otras comunidades españolas. En la compostelana Facultad de Geografía e Historia, un corrillo de seis muchachos veinteañeros acaba de salir de un examen. Unos se expresan en gallego, otros en castellano. Paradójicamente, en el conciliábulo está la facción norte y sur de Galicia. Borja Cartelle pertenece al primer bando. Natural de Cabanas, a escasos 37 kilómetros de La Coruña, pregona una vuelta al concordato. Porque es lo que a mí me parece bien, cada habla tiene su cultura, y yo quiero que perduren ambas. Para los que vienen de fuera, atender y contestar en gallego es muy complicado David Márquez, de Santiago, está en desacuerdo con las manifestaciones que proclaman una convivencia armónica porque cree que responden a intereses políticos Rubén Fajín, de Negreira, insiste en la idea de que aunque haya un argot exclusivo, no se puede descuidar el otro también oficial. Tania Amado, de Ponteceso, la única joven del grupillo, apoya hasta el cuatrilingüismo, si es que existe esta palabra, porque yo soy gallegohablante de toda la vida y, cuando bajo hasta Madrid noto que me cuesta el cambio de registro En el otro clan, el austral, Raúl Silva, de Barro (Pontevedra) considera que cuantos más lenguajes aprenda uno, muchísimo mejor mientras que Darío Bermúdez, de Vigo, que lleva un rato pensando, airea su propia estructura para la docencia: Quien opine que ser bilingüe no es bueno, no sabe lo que dice; la enseñanza debería ser mitad en una y el resto en otra, ¡que cada uno elija! o incluso que una mayor parte sea en gallego, pero sin que medie una obligación Las quejas llegan desde todos los gremios. No se acotan al formativo o pedagógico. A los bomberos se les ha requerido que eliminen la documentación en español; los empresarios avisan de que la cruzada idiomática deriva en fuga de com (Pasa a la página siguiente) Crónicas inadmisibles Una maestra se mofa de un chico de dieciséis años por ser el único del aula con los libros en castellano, y otra baja la nota o no puntúa al que cubra el examen en el idioma imperial La galleguización llega a los contenidos, y un libro de 2 de Bachillerato elogia las medidas de protección de la lengua dominada- -el gallego- -y ridiculiza el bilingüismo armónico